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Precio para Instalar un Cargador de Coche Eléctrico en Empresas: Guía 2026

El precio de instalar un cargador de coche eléctrico para una empresa se mueve en una horquilla muy amplia. Podemos estar hablando desde unos 2.000 € para un punto de recarga sencillo hasta superar los 50.000 € para una estación de carga rápida en corriente continua (DC). Pero este coste inicial es solo la punta del iceberg. Una instalación profesional de verdad engloba el propio cargador, la obra necesaria, el software para gestionarlo todo y, por supuesto, los costes de mantenerlo funcionando a largo plazo.

Entendiendo el coste real de una instalación de recarga

Analizar el precio para instalar un punto de recarga va mucho más allá de simplemente comprar el aparato. Si gestionas un hotel, un parking o una flota de vehículos, esto no es un gasto, es una inversión estratégica. Necesitas una infraestructura que sea fiable, que pueda crecer contigo y, lo más importante, que sea rentable.

La pregunta clave no es solo «¿cuánto cuesta?». La pregunta correcta es: «¿qué necesito para que mi infraestructura de recarga funcione como un reloj y me dé beneficios en 2026?».

Muchos responsables de negocio se quedan solo en el desembolso inicial y caen en la trampa de elegir la opción más barata sin pensar en el mañana. Un presupuesto sospechosamente bajo puede esconder un cargador "tonto", sin conexión, que nunca podrás gestionar ni monetizar. O peor aún, una instalación deficiente que te dará problemas día sí y día también, como le ocurrió a un operador de parking que, por ahorrar 500 € por cargador, acabó con equipos que fallaban en horas punta, generando quejas y una pérdida de clientes mucho mayor.

Por eso, es fundamental entender que el coste total se descompone en varias piezas clave, y cada una de ellas afecta directamente al resultado final.

El desglose del precio inicial

La inversión de partida, lo que en el mundo empresarial se conoce como CAPEX (gastos de capital), se divide principalmente en tres grandes áreas:

  • El hardware (el equipo físico): Es el propio cargador. Su precio puede variar una barbaridad dependiendo de la potencia (desde 7,4 kW hasta más de 150 kW) y de si incluye extras como conectividad a internet, lector de tarjetas o pantalla.
  • La instalación y la obra civil: Aquí entra todo lo demás. Desde tirar el cableado desde el cuadro eléctrico principal y poner las protecciones necesarias, hasta la mano de obra de un instalador cualificado. A veces, también implica trabajos de albañilería, como abrir zanjas para enterrar el cableado.
  • El software de gestión (CPMS): Piensa en esto como el cerebro de tu sistema de recarga. Un CPMS (Charging Point Management System) te permite controlar quién puede cargar, poner tarifas, ver cuánto se consume en tiempo real y gestionar la energía de forma inteligente para no llevarte sustos en la factura de la luz.

Para que te hagas una idea más clara, he preparado una tabla con los rangos de precios más habituales en entornos como el tuyo. Ten en cuenta que son cifras orientativas y no incluyen trabajos complejos de obra civil ni licencias de software muy avanzadas, que veremos más adelante.

Rangos de precios orientativos para la instalación de cargadores en empresas

Aquí tienes una estimación de los costes iniciales (hardware + instalación básica) por cada punto de recarga. No incluye obra civil compleja, licencias de software avanzadas ni costes de mantenimiento.

Tipo de instalación Potencia típica Rango de precio por punto (€) Ideal para
Carga semi-rápida (AC) 7,4 kW – 22 kW 2.000 € – 6.000 € Hoteles, oficinas, parkings de larga estancia y flotas que cargan de noche.
Carga rápida (DC) 50 kW – 150 kW 25.000 € – 60.000 € Parkings de alta rotación, flotas comerciales y estaciones de servicio.
Carga ultra-rápida (DC) > 150 kW Desde 60.000 € Proyectos de electrolineras públicas y flotas de transporte pesado.

Como ves, la elección depende totalmente del uso que le vayas a dar. Un hotel no necesita la misma potencia que un centro logístico con camiones eléctricos. La clave del éxito es alinear la inversión con tus objetivos de negocio para asegurarte de que recuperas el dinero y ganas más.

Al final, una instalación profesional de puntos de recarga no se limita a dar energía; crea un servicio que aporta valor a tus clientes o a tu propia operativa.

Desglosando los factores que definen el presupuesto final

Saber cuánto cuesta instalar un punto de recarga para coches eléctricos no es tan simple como mirar un catálogo. El precio final no es una cifra fija, sino la suma de varias piezas clave. Entenderlas a fondo es el primer paso para evitar sorpresas y garantizar que la inversión se alinea con los objetivos de tu negocio, ya sea un hotel, un parking público o una empresa con su propia flota.

La diferencia entre un presupuesto ajustado y uno más elevado no está solo en la calidad del equipo, sino en la potencia, la complejidad de la instalación y la inteligencia que habrá detrás de la operación. Vamos a desgranar los cuatro pilares que darán forma a tu inversión.

1. El hardware: el equipo de recarga

Lo primero, lógicamente, es el propio cargador. Este es el corazón del sistema, y su coste puede variar una barbaridad dependiendo de su potencia y la tecnología que incorpore.

  • Cargadores de corriente alterna (AC): Con potencias que suelen ir de los 7,4 kW a los 22 kW, son la solución perfecta para recargas de media o larga duración. Piensa en un hotel donde los clientes dejan el coche por la noche o en el parking de unas oficinas. Son más asequibles, aunque la recarga completa lleva más tiempo.
  • Cargadores de corriente continua (DC): Aquí hablamos de palabras mayores, con potencias a partir de 50 kW para carga rápida o ultrarrápida. El salto en el precio es considerable, pero son absolutamente necesarios para negocios con alta rotación, como parkings públicos o flotas de reparto que no pueden permitirse tener un vehículo parado durante horas.

La elección no es una cuestión de "mejor" o "peor", sino de pura estrategia. Un parking que quiera ser competitivo en 2026 necesitará cargadores rápidos para atraer clientes con prisa. En cambio, una empresa que electrifica su flota puede optimizar costes al máximo instalando cargadores AC para que los vehículos se carguen tranquilamente durante la noche.

2. La instalación eléctrica y el cumplimiento normativo

Este es, sin duda, uno de los factores que más puede mover la aguja del presupuesto. No es lo mismo tirar un cable de 5 metros desde el cuadro general que llevarlo a 50 metros de distancia, atravesando varias plantas de un parking subterráneo.

Más distancia implica más metros de cable, más canalizaciones y, por supuesto, más horas de trabajo cualificado. Además, cualquier instalación debe cumplir a rajatabla la normativa ITC-BT-52, lo que obliga a instalar protecciones eléctricas específicas para garantizar que todo sea seguro.

Un problema muy común es que la potencia contratada del edificio no dé para alimentar varios cargadores a la vez. En esos casos, toca pedir un aumento de potencia a la compañía eléctrica, un trámite que, como es de esperar, tiene sus propios costes. Si quieres profundizar en este tema, te recomendamos leer nuestro artículo sobre cómo la potencia contratada afecta al precio de tu factura.

3. La obra civil necesaria

Cualquier trabajo que no sea puramente eléctrico cae en esta categoría. Y ojo, porque si no se planifica bien, la obra civil puede llegar a duplicar el presupuesto inicial.

Un caso real: Un hotel en la costa decidió instalar cargadores en su aparcamiento exterior. El presupuesto inicial parecía muy bueno, pero nadie había tenido en cuenta que el suelo era de hormigón reforzado. La necesidad de abrir zanjas para pasar el cableado subterráneo disparó el coste final un 40%. Un imprevisto que se podría haber evitado con un estudio técnico previo en condiciones.

Algunos ejemplos típicos de obra civil son:

  • Abrir zanjas para enterrar las canalizaciones.
  • Hacer perforaciones en muros de hormigón.
  • Colocar postes o barreras de protección para los cargadores.
  • Volver a pavimentar o pintar las plazas de aparcamiento.

Este mapa conceptual te ayudará a visualizar cómo el hardware, la instalación y el software se unen para dar forma al coste total.

Mapa conceptual ilustrando el coste de instalación, incluyendo hardware, proceso de instalación y software.

Como ves, cada pieza del puzle tiene un impacto directo y acumulativo en la factura final del proyecto.

4. El software de gestión inteligente (CPMS)

Por último, tenemos el cerebro de toda la operación: el software de gestión o CPMS (Charging Point Management System). Aunque supone un coste añadido, normalmente a través de una licencia periódica, es una inversión imprescindible si quieres gestionar tus puntos de recarga de forma profesional y rentable.

Con un buen CPMS puedes:

  • Monetizar el servicio: Fijar tarifas por tiempo o por energía, procesar pagos con tarjeta y, en definitiva, generar ingresos.
  • Gestionar a los usuarios: Decidir quién puede usar los cargadores: solo clientes, empleados, el público general, etc.
  • Aplicar un balanceo de carga dinámico: Esto es crucial. El sistema distribuye la potencia disponible de forma inteligente entre todos los coches que estén cargando para no superar el límite contratado. Para un hotel o una oficina con una potencia limitada, esto evita apagones y sustos en la factura de la luz.

Invertir en un sistema con un CPMS avanzado no solo hace que la infraestructura funcione; la convierte en un activo rentable, escalable y eficiente para el futuro.

¿Cuánto cuesta de verdad? El coste total de propiedad y los gastos que no se ven a simple vista

El precio de instalar un cargador de coche eléctrico es mucho más que la factura inicial del instalador. Para saber si la inversión va a ser rentable de verdad, hay que mirar el panorama completo, lo que en el sector llamamos el Coste Total de Propiedad (TCO). Este concepto engloba todos los gastos que tendrás durante la vida útil del cargador.

Ignorar estos costes recurrentes es un error muy común. Puede hacer que lo que parecía una inversión inteligente se convierta, con el tiempo, en un pozo sin fondo de gastos inesperados.

Estos gastos operativos, o OPEX, son los que aseguran que tus puntos de recarga funcionen como un reloj, sean inteligentes y, sobre todo, te den beneficios. Vamos a desgranar los cuatro pilares que mantendrán tu servicio de recarga a flote.

Hombre revisando una tableta con gráficos mientras un coche eléctrico se carga en una estación, con equipos de comunicación al atardecer.

1. Licencias del software de gestión (CPMS)

Piensa en el software como el cerebro de la operación. Es lo que convierte un simple enchufe en una estación de servicio profesional y rentable. La licencia del CPMS es un coste recurrente, sí, pero te da acceso a herramientas clave para tu negocio:

  • Control total desde cualquier lugar: Gestiona todos tus cargadores desde un panel centralizado, estés donde estés.
  • Monetización y precios: Tú decides las tarifas, gestionas los pagos y empiezas a generar ingresos.
  • Visibilidad para los conductores: Integra tus puntos en mapas públicos, a menudo llamados REV Maps (Roaming EV Maps), para que miles de usuarios te encuentren.

Sin estas licencias, tus cargadores estarían "ciegos". No podrías gestionarlos ni, por supuesto, sacarles rendimiento económico.

2. Mantenimiento y soporte técnico

Un cargador que no funciona no solo deja de ingresar dinero, sino que te hace quedar mal. Imagina un hotel que anuncia plazas con recarga y, cuando llega el cliente, el punto está averiado. Es una experiencia pésima que puede costarte mucho más que la propia reparación.

Para el mantenimiento, tienes dos caminos:

  • El reactivo: Vas pagando por cada avería a medida que surge. El problema es que es impredecible y puede dejar tus cargadores fuera de juego durante días, justo en el momento más inoportuno.
  • El preventivo con SLAs: Contratas un plan con un Acuerdo de Nivel de Servicio (SLA). Esto te garantiza un tiempo de actividad (uptime) superior al 95%. Incluye revisiones periódicas y una respuesta rápida ante cualquier problema, protegiendo tu inversión y la confianza de tus clientes.

Este punto es vital. Uno de los grandes problemas en España es la cantidad de puntos de recarga públicos que no funcionan. A finales de 2025, de los más de 53.000 puntos públicos instalados, se estima que un 25% estaban fuera de servicio. Para negocios como hoteles, parkings o flotas, esto significa invertir en un equipo que no genera retorno si no se cuenta con un servicio de mantenimiento y operación profesional.

3. Conectividad 4G o Ethernet

Para que el software (el cerebro) se comunique con los cargadores, estos necesitan una conexión a internet constante. Esto se suele hacer con un cable Ethernet o, lo más habitual, con una tarjeta SIM 4G. Es un coste mensual pequeño, pero absolutamente imprescindible para que la gestión remota, las actualizaciones de software y el cobro por las recargas funcionen sin fallos.

4. La factura de la luz y cómo mantenerla a raya

Y, claro está, el coste de la propia electricidad. Si no se gestiona bien, el consumo de varios coches cargando a la vez puede disparar la factura de tu empresa. Aquí es donde entra en juego una función estrella del software de gestión: el balanceo dinámico de carga (o Dynamic Load Balancing).

Este sistema es como un controlador de tráfico inteligente para la electricidad. Mide en tiempo real el consumo total de tu edificio y reparte la potencia disponible entre los coches que están cargando. Así se asegura de no superar nunca la potencia que tienes contratada.

El resultado es un consumo eléctrico optimizado y, lo más importante, cero riesgo de que "salten los plomos" o de que te lleguen sustos en forma de penalizaciones en la factura de la luz.

Tener en cuenta estos cuatro costes recurrentes desde el principio es lo que diferencia una simple instalación de una verdadera infraestructura de recarga bien gestionada y lista para el futuro.

Cómo reducir la inversión con subvenciones y ayudas disponibles

A la hora de calcular cuánto cuesta instalar puntos de recarga, hay una buena noticia que cambia por completo las cuentas: las ayudas públicas. Para cualquier empresa, parking, hotel o comunidad, estas subvenciones no son un simple descuento; son una palanca estratégica que puede reducir la inversión inicial a la mitad y acelerar drásticamente el retorno.

El protagonista principal de estas ayudas en España ha sido, sin duda, el Plan MOVES. Conocer cómo funciona es el primer paso para planificar una instalación inteligente y sacar el máximo partido a tu presupuesto.

El Plan MOVES, un impulso clave para la electrificación

El Plan MOVES III (y las ediciones que vengan en 2025 y 2026) funciona como una subvención directa que cubre una parte importante de los costes del proyecto. Y ojo, no hablamos solo del precio del cargador en sí, sino de todo lo que suele engordar la factura final.

Normalmente, el plan cubre gastos como:

  • El propio equipo: El punto de recarga que has elegido.
  • La instalación eléctrica: Todo el cableado, las protecciones y, por supuesto, la mano de obra del instalador autorizado.
  • La obra civil necesaria: Desde abrir una zanja para pasar el cableado hasta instalar marquesinas o soportes.
  • El software de gestión (CPMS): Las licencias que necesitas para controlar, operar y, si quieres, monetizar los cargadores.

El porcentaje de la ayuda no es fijo, depende del tipo de empresa y de dónde se ubique la instalación. Por ejemplo, una pyme que monte puntos de recarga de acceso público en un municipio pequeño (de menos de 5.000 habitantes) podría llegar a recibir entre un 50 % y un 60 % del coste total. Esto, como puedes imaginar, le da la vuelta por completo a la viabilidad del proyecto.

Vamos a un caso práctico: Imagina un hotel rural que quiere instalar dos cargadores de 22 kW. El presupuesto total, incluyendo los equipos, la instalación y la pequeña obra civil, es de 12.000 €. Al ser una pyme en una localidad pequeña, consigue una subvención del 50 %. Su inversión real se queda en solo 6.000 €, lo que significa que recuperará el dinero y empezará a obtener beneficios mucho antes.

¿Qué te piden para darte la ayuda?

Claro, para acceder a este dinero hay que cumplir algunas condiciones. La más habitual es que los cargadores sean de acceso público, es decir, que cualquiera pueda usarlos (aunque sea pagando) durante un mínimo de horas al día. También es un requisito indispensable que los puntos de recarga estén conectados a una plataforma de gestión, ya que así se pueden reportar datos de uso a organismos como el MITECO (Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico) para garantizar la transparencia.

Aquí viene la letra pequeña: tramitar estas ayudas puede ser un auténtico laberinto burocrático. Hay plazos muy estrictos, un montón de papeles que rellenar y cualquier error puede hacer que te quedes sin la subvención. Para una empresa que tiene que centrarse en su día a día, este papeleo es un dolor de cabeza y una pérdida de tiempo.

Por eso, la elección del socio instalador es tan importante. Un buen proveedor no se limita a poner cables y enchufes; se encarga de gestionar todo el proceso de solicitud de la subvención por ti. Te libera de la carga administrativa y, lo más crucial, se asegura de que todo se presente en tiempo y forma para que tengas las máximas garantías de conseguir la ayuda. Si quieres profundizar en este tema, no te pierdas nuestra guía completa sobre las ayudas del Plan MOVES.

Cómo evaluar presupuestos de instalación de forma inteligente

Recibir varios presupuestos es solo el primer paso. La verdadera clave está en saber interpretarlos para distinguir una buena inversión de un futuro dolor de cabeza. Y ojo, porque el precio para instalar un cargador de coche eléctrico más bajo casi nunca es la mejor opción. Una oferta que parece demasiado buena para ser verdad suele esconder equipos de baja calidad, funciones limitadas o costes ocultos que aparecen cuando ya es tarde.

Para decidir con criterio, lo más importante es exigir un desglose completo de cada oferta. Esto no solo te permite comparar peras con peras, sino que también te da una pista clara sobre la profesionalidad y transparencia de cada proveedor. No te conformes nunca con una cifra final; pregunta qué estás pagando exactamente, punto por punto.

Dos manos sostienen cargadores USB negros, uno con enchufe tipo A y otro tipo C, sobre una superficie clara con una tableta y una lupa.

Tu checklist para comparar propuestas sin errores

Antes de firmar absolutamente nada, asegúrate de que cada presupuesto responde con claridad a estas preguntas. Piensa en esta lista como tu mejor aliada para analizar las ofertas de forma objetiva y proteger tu inversión.

  • ¿Está todo desglosado? Un presupuesto serio debe separar con claridad el coste del cargador, los materiales (cableado, protecciones), la mano de obra, cualquier obra civil necesaria y los trámites para legalizar la instalación. La transparencia aquí no es negociable.
  • ¿Qué equipo y software me ofrecen? Pide la marca y el modelo exacto del cargador. Y aquí viene lo más importante: exige que confirmen su compatibilidad con OCPP (Open Charge Point Protocol). Imagina el OCPP como un "idioma universal" para cargadores. Garantiza que tu equipo pueda comunicarse con cualquier software de gestión, dándote la libertad de cambiar de proveedor en el futuro sin tener que arrancar el cargador de la pared.
  • ¿Qué "cerebro" lleva el cargador? El software de gestión (CPMS) es el que manda. Pregunta qué funcionalidades incluye la licencia. ¿Permite el balanceo dinámico de carga para no tirar abajo la red eléctrica de tu edificio? ¿Facilita la interoperabilidad o OCPI? Esta tecnología permite que usuarios de otras redes (como las de grandes eléctricas o fabricantes de coches) puedan cargar en tus puntos y viceversa, ampliando enormemente tu base de clientes potenciales. Estas son funciones vitales, sobre todo para infraestructuras de recarga en hoteles y parkings.
  • ¿Y si algo falla? Averigua qué cubren las garantías del equipo y de la instalación. Pero, sobre todo, pregunta por el servicio postventa. ¿Tienen un plan de mantenimiento con Acuerdos de Nivel de Servicio (SLA) que garantice tiempos de respuesta rápidos y que tus puntos estén siempre operativos?

Para facilitarte el trabajo, hemos creado una tabla sencilla que puedes usar para poner a cada proveedor frente a frente.

Checklist para comparar presupuestos de instalación de cargadores

Utiliza esta tabla para evaluar y comparar las ofertas de diferentes instaladores y asegurarte de que cubren todos los aspectos clave del proyecto.

Concepto a evaluar Proveedor A Proveedor B Notas y observaciones
Costes desglosados ¿Incluye materiales, mano de obra, legalización?
Marca y modelo del cargador ¿Es de un fabricante reconocido?
Compatibilidad OCPP Fundamental para no atarte a un solo proveedor.
Funciones del software (CPMS) Balanceo de carga, OCPI, gestión de usuarios…
Garantía del equipo ¿Cuántos años? ¿Qué cubre exactamente?
Garantía de la instalación ¿Quién responde si algo va mal con el montaje?
Servicio de mantenimiento (SLA) ¿Ofrecen tiempos de respuesta garantizados?
Plazos de ejecución ¿Cuándo estará todo instalado y funcionando?
Experiencia y referencias Pide ejemplos de proyectos similares.

Rellenar esta tabla te dará una visión mucho más clara de quién te ofrece realmente el mejor valor, más allá del precio inicial.

El peligro del "enchufe tonto" y los presupuestos trampa

Imagina que recibes un presupuesto un 30% más barato que los demás. Suena genial, ¿verdad? Pero al pasarlo por nuestra checklist, descubres la trampa: el cargador no es compatible con OCPP. Lo que te están ofreciendo es un "enchufe tonto", un equipo cerrado que solo funciona con el software del instalador.

En la práctica, esto significa que no podrás monetizarlo, gestionar quién lo usa ni integrarlo en redes de recarga públicas. Si el día de mañana ese proveedor sube sus tarifas o, peor aún, desaparece, tu inversión se convierte en un ladrillo inútil. Priorizar una solución completa que te asegure operatividad y futuro es siempre mucho más rentable.

La fiabilidad lo es todo. Para que te hagas una idea, a finales de 2025, España rozaba los 50.000 puntos de carga públicos, pero el gran reto sigue siendo que funcionen. De los 53.072 puntos instalados, se estima que un alarmante 25% estaban fuera de servicio.

Estos números gritan una cosa: es vital elegir empresas que no solo instalan, sino que garantizan un funcionamiento continuo con CPMS avanzados y un mantenimiento profesional. Si quieres profundizar en el estado de la red nacional, puedes consultar este informe de electromovilidad.

Así que desconfía de los chollos y busca un socio tecnológico que te ofrezca una solución de verdad, pensada para funcionar sin problemas y crecer contigo en 2026 y mucho más allá.

Conclusión: la clave es elegir un socio estratégico, no solo un instalador

Como hemos visto a lo largo de esta guía, el precio de instalar un cargador de coche eléctrico es mucho más que una cifra en un presupuesto. Quedarse solo con el coste inicial es un error. La decisión inteligente no pasa por buscar la oferta más barata, sino por invertir en una solución fiable, que pueda crecer contigo y que te garantice el mejor retorno a largo plazo.

Piénsalo de esta manera: el verdadero coste de una instalación mal hecha no se mide en euros. Se mide en clientes insatisfechos, en problemas operativos que te quitan el tiempo y en el daño que puede sufrir la imagen de tu negocio. Una mala elección hoy puede dejarte con una infraestructura completamente inútil en 2026.

Más allá de la instalación: el valor de un socio integral

Aquí es donde está el verdadero secreto del éxito: encontrar un socio tecnológico integral que te acompañe en todo el camino. Un buen partner no se limita a instalar los cargadores y desaparecer, sino que te asesora desde el diseño inicial hasta la gestión del día a día, el mantenimiento y la estrategia para que saques rentabilidad a tu inversión.

El objetivo no es simplemente "poner un enchufe". Se trata de desplegar un servicio de recarga profesional, rentable y que aporte un valor real tanto a tus clientes como a tu propia empresa. Un socio estratégico te ayuda a convertir un gasto en un activo que genera ingresos.

Este enfoque es el que garantiza que cada euro que inviertas se destine a construir un ecosistema de recarga sólido, preparado para lo que venga y totalmente alineado con tus metas. Si quieres profundizar en este tema, en nuestro blog te contamos más sobre qué define a un instalador de puntos de recarga de coches eléctricos realmente profesional.

Es el momento de dar el salto a la movilidad eléctrica, pero con garantías. Hazlo de la mano de alguien que entienda de verdad tus necesidades y te ofrezca una solución completa, no solo un presupuesto.

Preguntas frecuentes sobre el coste de la instalación

Aquí respondemos a las dudas que más nos plantean en el día a día los gestores de flotas, directores de hotel y responsables de parkings. Vamos al grano, con respuestas claras que te ayudarán a decidir con toda la información sobre la mesa.

¿Cuánto se tarda en instalar un punto de recarga?

El tiempo es muy relativo, depende por completo de la complejidad del proyecto. Para que te hagas una idea, una instalación sencilla en una pared, con el cuadro eléctrico justo al lado, puede estar lista en un solo día. Es llegar, montar y listo.

Sin embargo, cuando hablamos de proyectos más serios, como equipar un parking de hotel entero, la cosa cambia. Si hay que hacer obra civil (abrir zanjas, tirar cableado subterráneo) y gestionar toda la legalización, el proceso puede alargarse varias semanas. Por eso, una buena planificación desde el minuto cero es fundamental para no encontrarse con sorpresas y retrasos.

¿Necesito pedir algún permiso especial?

Sí, prácticamente siempre. Cualquier instalación de este tipo tiene que ser legalizada por un instalador autorizado, que emitirá un Certificado de Instalación Eléctrica (CIE). Este papel es la garantía de que todo se ha hecho según la normativa de seguridad ITC-BT-52.

Además, si vas a ofrecer el servicio al público o quieres acogerte a las ayudas del Plan MOVES, los trámites se complican un poco. Lo bueno es que un socio instalador con experiencia se ocupa de todo este papeleo, así que puedes olvidarte de la burocracia.

¿Puedo empezar con uno o dos cargadores y ampliar en el futuro?

¡Claro que sí! De hecho, es una de las estrategias más recomendables. Empezar con un proyecto piloto te permite tantear el terreno y ver qué demanda real tienes entre tus clientes o empleados, todo ello sin tener que hacer una inversión inicial enorme.

El truco para que esta estrategia salga bien es pensar a lo grande desde el principio. La instalación debe planificarse con visión de futuro, asegurando que la infraestructura eléctrica principal (el cableado troncal, las protecciones) esté preparada para soportar más cargadores. Así, cuando llegue el momento de ampliar, añadir nuevos puntos será mucho más rápido y barato.

¿El precio incluye la configuración del software y la formación?

Esto es un punto clave y depende mucho del proveedor, así que asegúrate de preguntarlo. Un presupuesto serio no debería cubrir solo el "hierro" y los cables; tiene que incluir la puesta en marcha completa.

Esto significa configurar el software de gestión (el CPMS) con tus propias tarifas, dar de alta los primeros usuarios y comprobar que todo funciona a la perfección. Un buen socio, además, se sentará con tu equipo para daros una pequeña formación, para que sepáis manejar el sistema y le saquéis todo el partido a la inversión desde el primer día.

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