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Guía completa: precio instalacion electrica vivienda y costos para ahorrar

Si estás pensando en una obra o una reforma, una de las preguntas clave es: ¿cuánto me va a costar la instalación eléctrica de la casa? Saber de antemano cuánto puede costar la instalación eléctrica de una vivienda es fundamental para que no te lleves sorpresas con el presupuesto. Para que te hagas una idea, renovar por completo la instalación de un piso de unos 90-100 m² en España se mueve, de media, en torno a los 2.200 €.

Eso sí, esta cifra es solo una referencia. El precio final puede variar muchísimo, desde unos 1.000 € en trabajos más sencillos hasta superar los 3.500 € si el proyecto tiene ciertas complicaciones.

Cuánto cuesta realmente una instalación eléctrica en una vivienda

El coste de una instalación eléctrica no es un número fijo que se pueda sacar de un catálogo. Depende, sobre todo, de si estás construyendo una casa desde cero (obra nueva) o actualizando una ya existente (reforma). De cara a 2026, se calcula que el precio medio para una instalación nueva se situará entre 2.700 € y 5.000 €, aunque siempre hay casos que se salen de la norma, desde proyectos muy básicos por 750 € hasta instalaciones complejas que superan los 9.000 €.

Para que lo veas con ejemplos más concretos del día a día, podemos desglosarlo así:

  • Un piso de 70 m² podría tener un coste de unos 1.650 €.
  • Uno de 100 m² subiría hasta los 2.500 €.
  • Y una vivienda de 120 m² rondaría los 2.950 €.

¿Por qué estas diferencias? Principalmente por la cantidad de puntos de luz, el número de enchufes que necesites y, por supuesto, la calidad de los materiales que elijas. Si quieres profundizar más, puedes analizar los precios del mercado actual para ver de dónde salen estas cifras.

Rangos de precios orientativos por tamaño de vivienda

Para entender bien un presupuesto, hay que mirar más allá del total. Los metros cuadrados de la casa influyen directamente, pero no son lo único. Piensa que no es lo mismo trabajar en una estructura nueva, con las paredes desnudas, que en una vivienda donde ya vive gente, hay que abrir rozas en los tabiques y luego dejarlo todo como estaba.

Para ayudarte a hacerte una primera composición de lugar, hemos preparado esta tabla. Tómatela como lo que es: una guía inicial. El presupuesto definitivo siempre dependerá de que un profesional estudie tu caso a fondo.

Rangos de precios orientativos para instalación eléctrica por tamaño de vivienda

Superficie de la Vivienda Precio Medio Estimado (Reforma) Precio Medio Estimado (Obra Nueva)
Piso de 50 m² 1.500 € – 2.200 € 1.800 € – 2.500 €
Piso de 90 m² 2.200 € – 3.500 € 2.800 € – 4.000 €
Vivienda unifamiliar 120 m² 2.900 € – 4.500 € 3.500 € – 5.500 €
Chalet de 200 m² 4.800 € – 7.000 € 6.000 € – 9.000 €

Como ves en la tabla, a veces una reforma puede salir casi tan cara, o incluso más, que una instalación en obra nueva. Aunque suene raro, tiene toda su lógica. En una reforma hay que sumar los trabajos de desmontar lo antiguo, hacer las canalizaciones en paredes que ya están terminadas y, después, todo el remate de albañilería y pintura para que no se note nada.

Desgranando el presupuesto de tu instalación eléctrica, partida por partida

Recibir un presupuesto para una instalación eléctrica puede resultar abrumador. Es un documento lleno de términos técnicos que, a primera vista, parece un jeroglífico. Pero entender qué significa cada línea es crucial para saber en qué estás invirtiendo tu dinero, poder comparar ofertas con criterio y, sobre todo, evitar sorpresas en la factura final. Vamos a meternos en faena y a desglosar esos conceptos clave.

Para situarnos, lo primero es entender que el punto de partida lo cambia todo. No es lo mismo empezar de cero que renovar algo que ya existe.

Diagrama jerárquico del coste eléctrico, dividiendo entre reforma y obra nueva en viviendas.

Como ves en el esquema, los caminos de una obra nueva y una reforma son distintos, y eso se refleja directamente en el presupuesto.

La mano de obra

Esta es, sin duda, una de las tajadas más grandes del pastel, llevándose entre un 30% y un 40% del total. Pero ojo, aquí no solo pagas las horas que el instalador pasa en tu casa. Pagas su experiencia, su conocimiento de una normativa que cambia constantemente y, fundamentalmente, la garantía de un trabajo bien hecho.

Un electricista autorizado no se limita a empalmar cables. Diseña los circuitos, se asegura de que todo cumple con el estricto Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (REBT) y pone su firma como responsable de la seguridad de tu hogar. El precio, claro está, varía según la complejidad del trabajo, la zona geográfica y la reputación del profesional.

El coste de los materiales

En este apartado entra todo lo "físico" de la instalación. Es una partida muy variable, porque la calidad y el tipo de componentes que elijas pueden disparar o contener el presupuesto.

  • Cableado: Su precio depende del grosor (la sección) y de los metros que se necesiten. La normativa obliga a usar cables libres de halógenos, un detalle de seguridad vital que evita la emisión de gases tóxicos en caso de incendio.
  • Cuadro General de Mando y Protección (CGMP): Piensa en él como el cerebro de la instalación. Su coste incluye la caja y todos los interruptores que protegen tu casa y tus electrodomésticos: el General (IGA), el diferencial (que te salva la vida) y los Pequeños Interruptores (PIAs) de cada circuito.
  • Mecanismos: Aquí hablamos de enchufes, interruptores, tomas de TV o internet… El abanico es infinito. Puedes encontrar un interruptor básico por un par de euros o decantarte por uno de diseño o domótico que supere los 50 €.
  • Tubos y canalizaciones: Son las "venas" por las que viajan los cables. En una reforma, instalarlos a menudo implica hacer rozas en las paredes, lo que suma costes de albañilería que hay que tener en cuenta.

Certificado de Instalación Eléctrica (CIE)

Este documento, que seguro que has oído nombrar como "boletín eléctrico", es absolutamente imprescindible. Es el DNI de tu instalación, el papel que certifica oficialmente que es segura y cumple con toda la normativa. Sin él, no puedes dar de alta la luz, ni subir la potencia contratada.

El Certificado de Instalación Eléctrica no es un mero trámite. Es tu seguro de vida, la garantía de que un profesional cualificado ha revisado hasta el último detalle y se hace responsable legalmente de que todo funciona como debe.

Su coste suele moverse entre los 70 € y los 300 €, dependiendo de la comunidad autónoma y del instalador. Cuando se trata de una obra nueva o una reforma integral, lo normal es que ya venga incluido en el presupuesto global. Para emitirlo, el técnico realiza una revisión exhaustiva, y la potencia máxima que refleje en él condicionará tus futuras necesidades. Si quieres profundizar en este tema, en nuestra guía sobre la potencia contratada y su precio te lo contamos todo.

Los factores que realmente disparan o abaratan el coste final

Ponerle precio a una instalación eléctrica es como montar un puzle: no hay una cifra mágica. El coste final es el resultado de encajar varias piezas, y conocerlas te dará el poder no solo de anticipar el presupuesto, sino de tomar las riendas para ajustarlo a lo que de verdad necesitas y puedes permitirte.

Bobina de cable eléctrico, bloques de construcción y una casa en miniatura, representando instalación y vivienda.

Seamos claros: no es lo mismo darle un repaso a la instalación de un apartamento pequeño que cablear desde cero un chalet. Cada proyecto es un mundo, con sus propias particularidades que afectan directamente al tiempo, a los materiales y, por supuesto, al dinero que vas a invertir.

La superficie y el laberinto de la distribución

Este es el factor más obvio. A más metros cuadrados, más metros de cable, más puntos de luz, más enchufes… en definitiva, más material y, lógicamente, más horas de trabajo para el electricista.

Pero ojo, no solo se trata del tamaño total. La distribución de la casa juega un papel fundamental. Un piso diáfano de 90 m² es mucho más sencillo que uno con el mismo tamaño pero lleno de habitaciones y pasillos. Cada tabique que hay que cruzar y cada rincón al que hay que llevar un cable suma complejidad y coste.

Para que te hagas una idea: en España, la instalación eléctrica para una casa nueva de 150 m² puede rondar los 11.512 € (sin IVA), lo que se traduce en unos 76,74 € por metro cuadrado. Este importe incluye tanto el trabajo del electricista como los costes de albañilería para abrir y cerrar rozas. Si quieres profundizar, puedes ver un desglose detallado en esta completa guía para autopromotores.

La edad no perdona: el estado de la instalación actual

Este punto es la clave del presupuesto en cualquier reforma. Si tu instalación eléctrica tiene más de 20 o 25 años, no solo es probable que sea un coladero de energía, sino que puede ser directamente un peligro. Y, casi con total seguridad, no cumple con el Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (REBT) vigente.

Cuando una instalación es tan antigua, lo más sensato y seguro es una sustitución completa. Esto significa:

  • Arrancar todo el cableado viejo, que seguramente no será libre de halógenos como exige la normativa actual por seguridad en caso de incendio.
  • Decir adiós al cuadro eléctrico antiguo y montar uno moderno con todas las protecciones obligatorias (diferencial, magnetotérmicos, etc.).
  • Rediseñar la instalación para las necesidades de hoy: circuitos separados para el horno, la lavadora o la vitrocerámica, que antes no se solían hacer.

Esta "puesta a norma" es una inversión en tranquilidad y seguridad que no se puede negociar. Lógicamente, hace que el presupuesto sea más elevado que si solo se tratara de cambiar los enchufes.

¿Cuánta "chicha" necesitas? Potencia y circuitos

La potencia que pienses contratar también influye, y mucho. No es lo mismo una casa con electrodomésticos básicos que una vivienda que va a tener aerotermia, un punto de recarga para el coche eléctrico y una placa de inducción a pleno rendimiento.

A mayor demanda de energía, se necesitan cables de una sección mayor (más gordos, y por tanto, más caros) y un cuadro eléctrico más preparado y con más protecciones. Además, la normativa obliga a separar los consumos en circuitos distintos (uno para la luz, otro para enchufes, otro para el baño, el horno…). Cuantos más circuitos necesites, más complejo y costoso será el montaje.

El toque final: la calidad de los materiales y acabados

Aquí es donde tus gustos personales entran en juego y pueden mover la balanza del presupuesto. El mercado es inmenso y hay para todos los bolsillos:

  • Mecanismos: Puedes poner un interruptor de PVC blanco de toda la vida por 2 €, o darte un capricho con uno de diseño de acero, cristal o madera que supere los 60 €.
  • Iluminación: Instalar un simple punto de luz en el techo no tiene nada que ver con diseñar un sistema de tiras LED empotradas o meter un sistema de control de iluminación inteligente.
  • Domótica: Si quieres controlar las luces, las persianas o el aire acondicionado desde el móvil, esa comodidad tiene un coste añadido que se suma al proyecto.

Apostar por marcas reconocidas como Schneider, Simon o Legrand suele ser una garantía de que los componentes durarán y funcionarán bien, aunque la inversión inicial sea un poco más alta. La clave está en encontrar el equilibrio perfecto entre la calidad que te da seguridad y la estética que encaja con tu presupuesto.

Diferencias de precio entre una instalación nueva y una reforma

Afrontar la instalación eléctrica de una casa desde cero no tiene nada que ver con renovar la de una vivienda con historia. Aunque el objetivo final es el mismo —tener un sistema seguro y que funcione a la perfección—, el camino para llegar hasta él y, sobre todo, el precio de la instalación eléctrica de la vivienda, son mundos aparte. Entender por qué es fundamental para que tu presupuesto no se lleve sorpresas desagradables.

De entrada, uno podría pensar que reformar es más barato porque, al fin y al cabo, "ya hay algo hecho". Pero la realidad, tozuda como siempre, suele decir lo contrario. Una renovación eléctrica completa casi siempre implica más trabajo, más imprevistos y, por lo tanto, un coste superior al de empezar con un lienzo en blanco.

El reto de trabajar sobre lo ya construido

Cuando un electricista entra en una reforma, se encuentra con un puzzle ya montado. Las paredes están en su sitio, los suelos puestos y, muchas veces, la gente sigue viviendo allí. Este escenario añade una capa de complejidad y una serie de tareas que en una obra nueva, simplemente, no existen.

Lo primero es siempre desmontar. Antes de meter un solo cable nuevo, hay que retirar con sumo cuidado todo lo antiguo: el cableado viejo, los interruptores, los enchufes y el cuadro de luces. Este trabajo no solo lleva tiempo, sino que exige una precisión de cirujano para no dañar nada, y es un coste que en obra nueva te ahorras por completo.

Pero el verdadero meollo del asunto, el que más pesa en la factura, es abrir paso a la nueva instalación.

En una reforma, la parte más engorrosa y cara es la apertura de rozas. Hablamos, literalmente, de abrir zanjas en paredes y techos para pasar los nuevos tubos. Es un trabajo polvoriento y laborioso que, además, trae consigo costes añadidos de albañilería y pintura para que todo vuelva a la normalidad.

La ventaja de partir de un folio en blanco en obra nueva

En cambio, en una construcción nueva, el electricista juega en casa. Trabaja sobre un espacio diáfano, en perfecta sintonía con el resto de los oficios, lo que convierte el proceso en algo mucho más ágil y predecible.

  • Todo sobre plano: El instalador trabaja con los planos en la mano, codo con codo con el arquitecto y el albañil. No hay sorpresas.
  • Instalación sin barreras: Los tubos corrugados por donde viajarán los cables se colocan en el esqueleto de la casa, antes de que se levanten los tabiques. No hay que romper absolutamente nada.
  • El tiempo es oro: Al no tener que desmontar ni reparar desperfectos, las horas de trabajo se reducen drásticamente, y con ellas, el coste de la mano de obra.

Esta forma de trabajar, mucho más eficiente, se traduce en una instalación más rápida y, por ende, más económica. El profesional se dedica a lo suyo, sin los costes "extra" de albañilería y pintura que siempre acompañan a una reforma.

Comparativa de tareas y costes entre obra nueva y reforma

Para que veas las diferencias de un solo vistazo, hemos creado una tabla que resume las tareas y costes de cada escenario. Imagina que estamos hablando de un piso estándar, para que te hagas una idea clara.

Comparativa de tareas y costes entre obra nueva y reforma

Concepto Instalación en Obra Nueva Instalación en Reforma
Planificación Se trabaja sobre planos, en coordinación total con otros oficios. Es un proceso limpio y ordenado. Hay que adaptarse a lo que hay. A menudo, esto obliga a buscar soluciones ingeniosas y a lidiar con imprevistos.
Desmontaje No existe. Se empieza desde la nada. Es el primer paso, y es obligatorio. Implica retirar todo el cableado, mecanismos y cuadro antiguos de forma segura.
Canalizaciones Los tubos se instalan antes de cerrar las paredes. Es un trabajo rápido que no deja cicatrices. Requiere abrir rozas en paredes y techos, lo que genera escombros y la necesidad de que un albañil lo repare después.
Mano de obra Menos horas de trabajo. El proceso es directo, sin rodeos ni complicaciones. Muchas más horas. El tiempo se va en el desmontaje, la apertura de rozas y en trabajar con más cuidado para no dañar la vivienda.
Costes indirectos Prácticamente nulos. Son significativos. Hay que sumar al presupuesto del electricista el coste de tapar las rozas y volver a pintar.
Ejemplo coste final Un piso de 90 m² podría rondar los 2.800 € – 4.000 €. El mismo piso podría costar entre 2.200 € – 3.500 €, pero a esto hay que añadirle entre 500 € y 1.000 € de albañilería y pintura.

Como ves, aunque el presupuesto inicial de la reforma pueda parecer más bajo, los costes adicionales de los otros gremios acaban por igualar, y a menudo superar, el coste de una instalación en obra nueva. Tener esto claro desde el principio te evitará muchos quebraderos de cabeza.

Qué normativas y trámites legales necesitas cumplir

Cuando hablamos de la instalación eléctrica de tu casa, la seguridad no es negociable; es una obligación legal. Meterse en este terreno sin conocer las reglas del juego puede traer problemas gordos, y no solo con el seguro si ocurre algo, sino también con la compañía eléctrica. Por suerte, la normativa está para protegerte, y aunque suene a chino, su objetivo es muy simple: que tú y los tuyos estéis seguros.

El documento clave que lo rige todo es el Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (REBT). Imagínalo como la "Constitución" de la electricidad en tu hogar. Es un manual técnico que dicta desde el grosor de los cables hasta el tipo de protecciones que debe tener tu cuadro eléctrico, garantizando que todo se haga con los máximos estándares de seguridad y eficiencia.

El imprescindible Certificado de Instalación Eléctrica (CIE)

Seguro que te suena lo del "boletín eléctrico". Su nombre oficial es Certificado de Instalación Eléctrica (CIE), y es básicamente el papel que demuestra que tu instalación cumple al dedillo con el REBT. Es como el DNI de tu sistema eléctrico, firmado y sellado por un instalador autorizado que se responsabiliza legalmente de que todo funcione como debe.

Vas a necesitar este certificado sí o sí en momentos muy concretos:

  • Al dar de alta la luz por primera vez: Por ejemplo, en una casa de obra nueva.
  • Si quieres subir la potencia contratada: Cuando la que pides supera la que permite tu CIE actual, toca renovarlo.
  • Después de una reforma importante que modifique la instalación.
  • Si tu boletín tiene más de 20 años y quieres hacer algún cambio en tu contrato.

Normalmente, el coste del CIE ya viene incluido en el presupuesto de una instalación nueva o de una reforma integral. Si solo necesitas el certificado, el precio puede moverse entre los 70 € y 300 €. Encontrarás más detalles en nuestro artículo sobre la normativa del cuadro eléctrico de una vivienda, uno de los puntos clave que el CIE revisa con lupa.

Cuándo necesitas un proyecto técnico firmado

A veces, con el trabajo del instalador no es suficiente. Para ciertas instalaciones, la ley exige un paso extra: un proyecto técnico. Este documento, mucho más detallado que el CIE, tiene que estar redactado y firmado por un ingeniero o un técnico competente.

Un proyecto técnico es necesario para instalaciones de mayor calibre. Piensa en edificios de viviendas con más de 100 kW de potencia total, locales comerciales o garajes para más de 25 coches. También es obligatorio en chalets o viviendas unifamiliares que prevean superar los 50 kW de potencia.

El coste de este proyecto no forma parte de la mano de obra del electricista. De hecho, el precio medio de un proyecto de ingeniería para una instalación eléctrica en una vivienda de 90 a 120 m² en España se sitúa entre 450 € y 800 € en 2026, incluyendo la legalización. Ojo, que este coste puede subir hasta un 20% en comunidades con normativas locales más estrictas. Este trámite te asegura un diseño perfecto y el cumplimiento de toda la normativa, dándote la máxima tranquilidad.

Planifica hoy y ahorra mañana: la preinstalación para el vehículo eléctrico

Si estás metido de lleno en una reforma integral o construyendo tu casa desde cero, tienes una oportunidad de oro para adelantarte al futuro. Y no, no hablo de nada complicado. Pensar ahora en la movilidad eléctrica es, sencillamente, una de las decisiones más astutas que puedes tomar para tu bolsillo. La clave es la preinstalación para un futuro punto de recarga.

Electricista instalando un conducto corrugado y panel eléctrico en una pared blanca de un garaje.

Aunque ahora mismo no tengas un coche eléctrico, ni esté en tus planes a corto plazo, la dirección del mercado es clara. Preparar tu casa hoy para esta tecnología es una inversión mínima con un retorno que te sorprenderá.

¿Qué es exactamente esta preinstalación?

Que no te asuste el nombre. No se trata de montar ya el cargador. La preinstalación es el paso previo, algo increíblemente simple y económico.

Básicamente, consiste en llevar un tubo corrugado vacío (una canalización) desde tu cuadro eléctrico principal hasta tu plaza de garaje o donde suelas aparcar el coche. Nada más.

Mientras la obra está en marcha, con paredes abiertas y los electricistas trabajando, añadir este conducto tiene un coste casi simbólico. Se aprovechan las mismas rozas y el mismo despliegue. El profesional simplemente añade un tubo más, una tarea que puede sumar entre 100 € y 300 € al presupuesto total de la instalación eléctrica.

Dejar preparada la canalización para un futuro cargador de coche eléctrico durante una obra no es un gasto, es un ahorro garantizado. Es una pequeña inversión que te evitará una obra mucho más cara y engorrosa en el futuro.

El ahorro real está en la anticipación

Ahora, pongámonos en la situación contraria. Pasan unos años y decides comprarte un coche eléctrico. Si no dejaste hecha esa preinstalación, el camino será mucho más tortuoso y, sobre todo, más caro. Instalar el punto de recarga desde cero significará:

  • Hacer una nueva obra: Toca volver a abrir rozas en paredes ya pintadas y acabadas, puede que incluso atravesar forjados o buscar caminos complicados por falsos techos.
  • Costes de albañilería y pintura: Todo lo que se rompe hay que arreglarlo. Esto añade un buen pico al presupuesto que no tenías previsto.
  • Más lío técnico: El instalador tendrá que ingeniárselas para llevar el cableado, lo que a veces limita dónde puedes colocar el cargador.

Hacer esta misma instalación a posteriori puede costar fácilmente entre 1.000 € y 2.500 €, dependiendo de la distancia y las dificultades del recorrido. Si lo comparas con los 100-300 € que costaba dejar el tubo puesto durante la obra, los números hablan por sí solos. Estás invirtiendo una cantidad pequeña para evitar un desembolso hasta diez veces mayor.

Y si tu plaza está en un garaje comunitario, la planificación es aún más importante. Te contamos todos los detalles en nuestra guía sobre cómo instalar un punto de recarga en un garaje comunitario.

Resolviendo las dudas más comunes sobre el presupuesto de tu instalación eléctrica

Llegados a este punto, es totalmente normal que te asalten preguntas más específicas. Vamos a despejar de forma clara y directa las dudas más habituales que surgen al ponerse a mirar precios para la instalación eléctrica de una casa, resumiendo lo más importante que ya hemos visto.

¿Los presupuestos que me dan incluyen el IVA?

Casi nunca. La práctica habitual en el sector es dar los precios iniciales sin IVA, lo cual puede llevar a un buen susto al final. Asegúrate siempre de preguntar si el importe total que te dan ya lleva incluido el IVA del 21% o si tienes que sumárselo tú.

Un presupuesto profesional y transparente siempre lo dejará claro, desglosando cada concepto. No te fíes y pregunta siempre.

¿Cuánto dura realmente un boletín eléctrico (CIE)?

Oficialmente, el Certificado de Instalación Eléctrica (CIE) tiene una vigencia de 20 años. Pero ojo, esto no es como la fecha de caducidad de un brick de leche. No significa que a los 20 años y un día ya no sirva para nada.

Si no tocas nada en tu instalación ni pides cambios en tu contrato de luz (como un aumento de potencia), ese boletín original sigue siendo perfectamente válido, aunque haya pasado ese tiempo. La distribuidora solo te pedirá uno nuevo si, además de tener más de 20 años, quieres hacer alguna de esas modificaciones.

Para que te quede claro: la vigencia del CIE es de 20 años, pero solo tendrás que renovarlo si, superado ese tiempo, quieres hacer un cambio contractual con tu compañía eléctrica.

¿Y si solo quiero cambiar los enchufes e interruptores para que se vean más modernos?

Claro que puedes, pero es importante que entiendas lo que estás haciendo. Si tu instalación tiene más de 20 o 25 años, cambiar solo la parte visible es como ponerle unas llantas de lujo a un coche con el motor a punto de romperse.

El verdadero peligro, el riesgo de cortocircuitos y la falta de eficiencia, está escondido en los cables antiguos y en un cuadro de protecciones obsoleto. Un simple lavado de cara estético no te va a dar más seguridad ni te va a adaptar a la normativa actual. Lo más sensato es que un profesional eche un vistazo completo.

¿Por qué me han dado presupuestos tan distintos por lo mismo?

Es una de las cosas que más desconciertan, pero tiene su lógica. Las diferencias de precio suelen venir por estas razones:

  • La calidad del material: No cuesta lo mismo un mecanismo de una marca líder, que te durará toda la vida, que uno genérico de baja calidad que puede fallar en poco tiempo.
  • La experiencia y las garantías: Un instalador autorizado, con años de oficio a sus espaldas y que te garantiza su trabajo por escrito, lógicamente valora más su tiempo y su profesionalidad.
  • Lo que de verdad incluye el trabajo: Comprueba que todos los presupuestos contemplan exactamente lo mismo. ¿Incluyen las rozas? ¿Y la albañilería y pintura para dejarlo todo como estaba? ¿La gestión del CIE? A veces, un precio bajo esconde trabajos que luego te cobrarán aparte.
  • La legalidad del instalador: Un profesional autónomo o una empresa que paga sus impuestos, tiene seguro de responsabilidad civil y cumple con todo, tiene unos costes fijos que alguien que trabaja "en B" no tiene.

Comparar solo la cifra final es un error de principiante. Créeme, lo más barato al principio puede acabar siendo lo más caro a la larga por problemas, averías o falta de seguridad.


En Evenergia, no nos limitamos a instalar. Pensamos en el futuro de tu hogar. Si estás planeando una reforma, te ayudamos a dejar preparada desde ya la infraestructura eléctrica que vas a necesitar el día de mañana.

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