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Precio instalación cargador coche eléctrico: guía de costes y ayudas para empresas 2025-2026

El precio de instalar puntos de recarga para coches eléctricos en una empresa se mueve en una horquilla muy amplia, que puede ir desde los 2.000 € hasta superar los 25.000 € por cada punto. Esta diferencia tan grande no es casual; depende directamente de la potencia que necesites, la complejidad de la instalación eléctrica y las funcionalidades de gestión que quieras implementar. Piensa en ello no como la simple compra de un aparato, sino como una inversión en una solución completa y a medida para tu negocio. Ya sea para atraer clientes a tu hotel, optimizar los costes de tu flota o generar ingresos en tu parking, una instalación bien planificada es clave para el éxito.

Entendiendo el precio de instalación de tu cargador

Hombre conectando un cargador de coche eléctrico en un garaje, con información sobre precios de instalación y normativa.

Calcular cuánto cuesta instalar un punto de recarga para un negocio es mucho más complejo que mirar el precio del cargador en un catálogo. Es un proyecto que implica diseñar una infraestructura segura, que pueda crecer en el futuro y, sobre todo, que esté alineada con tus objetivos. No es lo mismo ofrecer un servicio de carga a los clientes de un hotel que optimizar una flota de reparto o monetizar las plazas de un parking.

Una instalación profesional va más allá de tirar un cable. Se asegura de que todo el sistema funcione de manera eficiente y cumpla con la normativa vigente, como la famosa ITC-BT-52. Este reglamento técnico es la biblia para garantizar la seguridad y legalizar toda la infraestructura. Saltárselo no es una opción y puede acarrear serios problemas, desde sanciones hasta fallos que pongan en riesgo vehículos y personas.

Desglose inicial de la inversión

Para que te hagas una idea clara de dónde va a parar cada euro, es fundamental entender que el presupuesto se divide en varias partidas clave. Cada una tiene su peso y su razón de ser:

  • El propio cargador (hardware): Aquí el abanico es enorme. No es lo mismo un cargador de 7,4 kW que uno de carga rápida de más de 50 kW. Además, sus capacidades de comunicación (si es "inteligente" o no) influyen mucho en el precio.
  • La instalación eléctrica: Esto incluye el tendido de cable desde el cuadro principal, la instalación de las protecciones obligatorias (diferenciales, magnetotérmicos) y, por supuesto, la emisión del Certificado de Instalación Eléctrica (CIE), sin el cual la instalación no es legal.
  • La obra civil: A veces es la parte que más sorprende. Puede incluir desde abrir zanjas para pasar el cableado subterráneo hasta instalar marquesinas, postes de sujeción o pintar y señalizar las plazas de aparcamiento.
  • El software de gestión (CPMS): Es el cerebro del sistema. Te permite controlar quién carga y cuándo, gestionar los pagos, balancear la potencia para no sobrecargar la red y supervisar todo desde un ordenador o el móvil.

El mercado está en plena ebullición. La red de recarga pública creció un 32% solo en 2024, y se espera que el ritmo se acelere hacia 2026, lo que demuestra que la demanda de instalaciones profesionales y bien planificadas no para de aumentar. De hecho, según estimaciones del sector, instalar un cargador público rápido puede costar entre 5.000 € y 15.000 € por unidad, y la parte de la instalación eléctrica puede llevarse hasta el 40% del presupuesto total. Si quieres profundizar, puedes leer más sobre la expansión de la red de recarga en España para entender el contexto.

Para darte una visión más concreta, hemos preparado una tabla que resume los rangos de precios más habituales según el tipo de instalación y la potencia.

Tabla de precios orientativos por tipo de negocio

Esta tabla te servirá como una primera guía para estimar la inversión necesaria por cada punto de recarga. Recuerda que son cifras aproximadas y un presupuesto detallado siempre dependerá de las particularidades de tu ubicación.

Tipo de Instalación y Potencia Rango de Precio Estimado (por punto) Ideal para
Carga semi-rápida (7,4 kW – 22 kW) 2.000 € – 5.000 € Hoteles, centros comerciales, parkings públicos (estancias medias/largas).
Carga rápida (hasta 50 kW) 5.000 € – 15.000 € Estaciones de servicio, flotas de reparto, empresas con alta rotación.
Carga ultra-rápida (+100 kW) Más de 20.000 € "Electrolineras", ejes de transporte principales, flotas de vehículos pesados.

Como ves, la potencia es uno de los factores que más dispara el coste, no solo por el precio del equipo, sino por toda la infraestructura eléctrica y obra civil que requiere.

¿Qué se esconde detrás de un presupuesto de instalación? Vamos a desglosarlo

Cuatro tarjetas blancas con iconos y texto describen servicios de hardware, trabajos eléctricos, obra civil y software (CPMS).

Para entender de verdad lo que cuesta instalar un punto de recarga, tenemos que mirar más allá de la cifra final. Un presupuesto profesional es como la receta de un plato complejo: no solo importa el ingrediente principal, sino también todo lo que lo acompaña para que el resultado sea perfecto.

Un presupuesto transparente y bien hecho debe detallar siempre cuatro áreas clave. Si las conoces, podrás comparar ofertas con criterio y te librarás de las típicas sorpresas de última hora.

1. El equipo: Cargador y protecciones

Esta es la parte que todos vemos: el propio punto de recarga. Pero ojo, porque aquí hay mucho más que solo el "enchufe". El hardware es un conjunto de piezas que deben funcionar en perfecta armonía.

  • El cargador (o Wallbox): Su precio puede variar una barbaridad. Depende de la potencia (desde 7,4 kW hasta más de 50 kW) y de si es "inteligente", es decir, si se conecta a internet, permite identificar a los usuarios, etc.
  • Protecciones eléctricas: Cada cargador necesita su propio pequeño cuadro con un magnetotérmico y un diferencial. Son sus guardaespaldas personales, protegiendo tanto al coche como a la instalación de cualquier sobrecarga o problema eléctrico.
  • Contadores de energía (opcional, pero clave): Si vas a cobrar por la recarga, necesitarás contadores certificados (conocidos como MID) para medir con precisión hasta el último vatio que consume cada usuario.

Elegir el equipo correcto es el primer gran paso. Un hotel, por ejemplo, podría decantarse por cargadores de 22 kW para dar un servicio rápido y de calidad a sus huéspedes. En cambio, una flota de vehículos de empresa quizás necesite una mezcla de cargadores más lentos para la noche y uno rápido para imprevistos. Esta decisión marca el punto de partida de la inversión inicial en tu infraestructura de recarga.

2. El "cableado": trabajos eléctricos y legalización

Si el cargador es el corazón, esta parte es todo el sistema circulatorio que lleva la energía de forma segura desde el contador hasta tu plaza de garaje. Aquí es donde la pericia de un buen instalador se nota de verdad.

Los trabajos eléctricos incluyen:

  • Lanzar el cableado: No vale cualquier cable. Su grosor (la sección) tiene que ser el adecuado para la potencia y la distancia. Un cable demasiado fino se calienta y pierde energía por el camino.
  • Tocar el cuadro general: Hay que hacer sitio e instalar nuevas protecciones en el cuadro principal del edificio para dar energía a la nueva línea de cargadores.
  • El papeleo que te da tranquilidad (CIE): El Certificado de Instalación Eléctrica (o boletín) es obligatorio. Es el documento firmado por un instalador autorizado que confirma que todo está hecho según la normativa, en especial la famosa ITC-BT-52.

Un error muy típico es pensar que esta parte es barata. Una instalación eléctrica mal hecha no solo es ilegal, sino que es una fuente de problemas: recargas que fallan, daños en la batería del coche y, en el peor de los casos, riesgo de incendio.

3. Manos a la obra: obra civil y señalización

Aquí hablamos de adaptar el espacio físico. La obra civil es la gran olvidada en los presupuestos iniciales, pero puede llevarse un buen pellizco del total, sobre todo en parkings subterráneos o instalaciones al aire libre.

Piensa en tareas como:

  • Hacer zanjas: Para enterrar el cableado y que no se vea ni se pueda dañar.
  • Colocar postes o soportes: Si no hay una pared cerca donde atornillar el cargador.
  • Taladrar muros y forjados: Para cruzar con los cables de una planta a otra o atravesar paredes de hormigón.
  • Pintar y señalizar las plazas: Para que todo el mundo sepa que esas plazas están reservadas para la recarga.

La complejidad, y por tanto el coste, depende por completo del lugar. No es lo mismo poner un cargador en la pared justo al lado del cuadro eléctrico que tirar 100 metros de cable por un parking de varias plantas.

4. La inteligencia: software de gestión (CPMS) y puesta en marcha

Si el cargador es la fuerza bruta, el Software de Gestión de Puntos de Carga (CPMS) es el cerebro. Esto es lo que transforma un simple enchufe en una herramienta de negocio, algo vital en sitios como hoteles con puntos de recarga.

Con un buen CPMS, puedes:

  • Controlar quién carga: Dar acceso solo a empleados, a clientes, o abrirlo al público general.
  • Ganar dinero con el servicio: Poner tarifas por tiempo, por energía consumida o una mezcla de ambas.
  • Vigilarlo todo en tiempo real: Ver desde tu móvil u ordenador qué cargadores están libres, ocupados o fuera de servicio.
  • Hacer magia con el Balanceo de Carga Dinámico: Esta función es como un director de orquesta. Reparte la potencia disponible entre todos los coches que están cargando a la vez para no pasarse nunca de la potencia que tienes contratada. Te evita apagones y tener que pagar un dineral por ampliar tu contrato con la eléctrica.

Un último consejo técnico: asegúrate de que los cargadores y el software hablen un idioma universal, como el protocolo OCPP (Open Charge Point Protocol). Esto te da la libertad de cambiar de proveedor de software cuando quieras sin tener que tirar los cargadores a la basura. Es la clave para no quedarte "atado" a una sola marca. Entender bien la operación y mantenimiento de la infraestructura es fundamental para que tu inversión sea rentable a largo plazo.

Un presupuesto que te detalle estas cuatro áreas te permite decidir con toda la información sobre la mesa y te garantiza que tu inversión es segura, legal y preparada para el futuro.

Factores clave que mueven la aguja del presupuesto final

Si pides dos presupuestos para instalar un punto de recarga en lugares aparentemente idénticos, es muy probable que las cifras finales no tengan nada que ver. ¿Por qué? Porque el coste real no está solo en el cargador que eliges, sino en una serie de variables propias de cada instalación que pueden añadir cientos, o incluso miles, de euros a la factura.

Entender estos factores es crucial para no llevarte sorpresas. Te ayudará a anticipar costes, a saber qué preguntar al instalador y a valorar si un presupuesto es competitivo de verdad o si se está dejando fuera partidas importantes que aparecerán más tarde.

La distancia hasta el cuadro eléctrico: el factor número uno

Este es, sin duda, el elemento que más peso tiene en el precio final de la instalación del cargador. Cada metro que separa el cuadro general de mando y protección de la plaza de garaje se traduce directamente en más metros de cable, más canalización para protegerlo y, por supuesto, más horas de trabajo.

Piénsalo con un ejemplo claro. En un hotel, el cuadro eléctrico puede estar en la planta -1 del parking, a apenas diez metros de las plazas. La instalación será rápida y relativamente barata. Ahora, imagina una empresa con una flota de vehículos cuyo aparcamiento está a 100 metros del edificio principal. El coste de abrir una zanja, tirar el cableado y la mano de obra se dispara.

Un error muy común es subestimar el impacto de la distancia. En instalaciones complejas, el coste del cableado y su canalización puede llegar a ser más alto que el del propio cargador, sobre todo si hay que atravesar forjados de hormigón o hacer obra civil.

¿Aguantará la potencia de tu instalación?

Aquí viene otra pregunta clave: ¿la potencia que tienes contratada en tu negocio es suficiente para cargar varios coches a la vez sin que "salten los plomos"?

  • Aumento de potencia: Si te quedas corto, tendrás que pedir un aumento a la compañía eléctrica. Esto no solo implica papeleo, sino también un posible coste por los derechos de acometida y, lo más importante, un aumento fijo para siempre en tu factura de la luz.
  • Instalación monofásica vs. trifásica: La mayoría de los negocios ya funcionan con instalaciones trifásicas, que son ideales para soportar potencias más altas y dar una carga estable a varios vehículos. Aun así, es vital confirmarlo, porque pasar de monofásica a trifásica es una reforma eléctrica considerable. Si quieres profundizar en este tema, te recomendamos echar un vistazo a nuestro artículo sobre las diferencias entre una instalación monofásica o trifásica.

Un buen instalador siempre analizará tus consumos actuales para decirte si de verdad necesitas ese aumento de potencia o si, por el contrario, puedes apañártelas con un sistema de balanceo de carga dinámico.

La complejidad de la obra civil

La obra civil es la "parte sucia" del trabajo, esa que a menudo se nos olvida al calcular el presupuesto. No es lo mismo colgar un cargador en una pared de pladur que taladrar un muro de hormigón armado. Tampoco es igual aprovechar una bandeja de cables ya existente que tener que picar el suelo de asfalto para abrir una zanja.

Estos son algunos de los trabajos que más encarecen la obra:

  • Perforar forjados para pasar el cableado de una planta a otra en un parking subterráneo.
  • Abrir zanjas en el exterior para enterrar el cableado de forma segura.
  • Instalar postes o peanas si no hay una pared cerca para fijar el punto de recarga.
  • Trabajar sobre suelos complicados como hormigón pulido, asfalto o adoquines.

Para que te hagas una idea, el precio de instalación de un wallbox en una vivienda o para uso semipúblico puede moverse entre los 1.200 y 2.500 euros. Sin embargo, esta cifra se eleva fácilmente a los 4.000-8.000 euros por punto en garajes comunitarios complejos que exigen adaptaciones a la normativa.

El software: el cerebro que lo controla todo

Por último, no hay que olvidar que la inteligencia del sistema también tiene un precio. Un cargador "tonto" que se limita a dar energía es mucho más económico que uno inteligente conectado a una plataforma de gestión (CPMS). Las funcionalidades que necesites marcarán la inversión en software:

  • Monetización: Si tu idea es cobrar por las recargas, necesitas un software que te permita fijar tarifas, gestionar los pagos y emitir las facturas correspondientes.
  • Gestión de usuarios: Imprescindible para decidir quién puede cargar (empleados, clientes, público general) usando tarjetas RFID o una aplicación móvil.
  • Balanceo de carga dinámico: Un must si vas a instalar varios cargadores y no quieres contratar más potencia. El sistema reparte la energía disponible de forma inteligente y en tiempo real.
  • Integración con apps de terceros: Para que tus cargadores aparezcan en mapas públicos como Electromaps o ChargeMap, dándoles visibilidad y atrayendo a más conductores.

Estas funcionalidades suponen un coste inicial en licencias y configuración, pero son la clave para transformar una simple instalación en un servicio de recarga rentable y bien gestionado.

Presupuestos reales para distintos tipos de negocio

La teoría está muy bien, pero donde de verdad se ven las cosas es en la práctica. Para que te hagas una idea clara de lo que puede costar instalar un cargador de coche eléctrico en un negocio, hemos preparado tres ejemplos basados en situaciones muy comunes. Cada uno tiene sus propios retos, soluciones y, como es lógico, un presupuesto muy diferente.

Estos casos prácticos te ayudarán a ver qué escenario se parece más al tuyo y a entender cómo una inversión bien pensada se traduce en beneficios reales, ya sea atrayendo a más clientes o recortando gastos de operación.

Caso 1: Hotel con encanto que busca clientes premium

El reto: Un hotel boutique en una zona turística quiere atraer a huéspedes con vehículo eléctrico, un perfil de cliente que suele tener un mayor poder adquisitivo. La idea es ofrecerles una carga cómoda y fiable por la noche, convirtiendo una necesidad en un extra de lujo que justifique una tarifa de habitación más alta.

La solución propuesta:
Se decide instalar cuatro puntos de recarga de 22 kW en plazas preferentes del parking subterráneo. Se escogen cargadores inteligentes con un diseño cuidado, conectados a un software de gestión (CPMS) que permite hacer varias cosas clave:

  • Acceso exclusivo para huéspedes: Se les da un código o una tarjeta en el check-in.
  • Monetización sencilla: Se configura una tarifa nocturna fija para que los huéspedes carguen sin sorpresas ni complicaciones.
  • Balanceo de Carga Dinámico: Para no tener que contratar más potencia para el hotel, el sistema reparte la energía disponible entre los cuatro coches de forma automática.

Desglose estimado del presupuesto (por punto):

  • Hardware (Cargador de 22 kW + protecciones): 1.500 €
  • Trabajos eléctricos y legalización (CIE): 1.000 €
  • Obra civil (distancia corta, unos 15 m): 500 €
  • Software (CPMS) y puesta en marcha: 400 €
  • Total por punto (antes de ayudas): 3.400 €

Para el hotel, el retorno no viene solo de lo que cobra por la recarga. Lo más importante es su capacidad para atraer a un tipo de cliente que, de no tener este servicio, se iría a la competencia.

Caso 2: Flota de reparto que quiere optimizar costes

El reto: Una empresa de logística con una flota de diez furgonetas eléctricas necesita una solución para recargarlas por la noche que sea barata y eficiente. Aquí la prioridad no es la velocidad, sino asegurarse de que todos los vehículos estén al 100% cada mañana, gastando lo mínimo posible en electricidad.

La solución propuesta:
Se opta por diez cargadores de 7,4 kW. Es una potencia más que suficiente para una recarga completa durante las 8-10 horas que las furgonetas están paradas. La pieza clave aquí es el software, que permite:

  • Programar las cargas: Se configuran para que se activen solos en el horario valle, cuando la luz es más barata.
  • Gestionar los usuarios: Cada conductor tiene una tarjeta RFID. Así se sabe qué vehículo ha cargado y cuánta energía ha consumido, lo que facilita un control de costes milimétrico.
  • Generar informes de consumo: El gestor de la flota recibe informes automáticos para ver cómo optimizar aún más el gasto energético.

Este diagrama muestra los factores que más influyen en el precio, como la distancia al cuadro eléctrico, la potencia que se necesita y la complejidad de la obra.

Diagrama de factores de costo de instalación, mostrando la influencia de distancia, potencia y obra.

Como puedes ver, la obra civil, sobre todo si hay que tirar muchos metros de cable, puede llevarse una parte importante del presupuesto.

Desglose estimado del presupuesto (por punto):

  • Hardware (Cargador de 7,4 kW + protecciones): 900 €
  • Trabajos eléctricos y legalización (CIE): 800 €
  • Obra civil (distancia media, unos 30 m): 700 €
  • Software (CPMS) y puesta en marcha: 350 €
  • Total por punto (antes de ayudas): 2.750 €

En este caso, un buen software de gestión para flotas de vehículos eléctricos es lo que marca la diferencia. Es el cerebro que garantiza la máxima eficiencia y control del gasto, haciendo que toda la operación sea mucho más rentable.

Caso 3: Parking público que busca alta rotación

El reto: El dueño de un parking en el centro de la ciudad quiere atraer a conductores que necesitan una "inyección" de energía rápida mientras hacen recados o compras. El objetivo es que haya movimiento: que los usuarios carguen lo justo en 30-60 minutos y dejen la plaza libre para el siguiente.

La solución propuesta:
Aquí la elección es clara: dos cargadores rápidos de corriente continua (DC) de 50 kW. A diferencia de los modelos anteriores (que son de corriente alterna, AC), estos equipos son mucho más potentes… y caros. Su instalación es más compleja y casi siempre implica pedir un aumento de potencia a la compañía eléctrica.

El coste medio de instalación en proyectos para hoteles o flotas suele oscilar entre 3.000 y 10.000 euros por punto, donde la obra civil puede suponer hasta el 50% del total. Aunque España superó los 52.000 puntos activos en 2025, desafíos como la saturación de redes ponen de manifiesto la importancia de contar con un partner experto en integración y escalabilidad. Si te interesa, puedes consultar más datos sobre el crecimiento de la red de recarga.

Desglose estimado del presupuesto (por punto):

  • Hardware (Cargador DC de 50 kW + protecciones): 18.000 €
  • Trabajos eléctricos, legalización y proyecto técnico: 4.000 €
  • Obra civil (cimentación y canalización específica): 3.000 €
  • Software (CPMS) y puesta en marcha: 1.000 €
  • Total por punto (antes de ayudas): 26.000 €

Es cierto que la inversión inicial es mucho mayor, pero el potencial de ingresos también lo es. Con una tarifa por minuto o por kWh bien calculada en una zona con mucha demanda, la inversión puede recuperarse muy rápido y convertir el parking en un punto de referencia para los conductores de coches eléctricos.


Comparativa de costes por caso de uso empresarial

Para que puedas ver las diferencias de un solo vistazo, hemos preparado esta tabla comparativa. Fíjate en cómo cambian las partidas del presupuesto según las necesidades de cada negocio.

Partida del Presupuesto Ejemplo Hotel (4x22kW) Ejemplo Flota (10×7.4kW) Ejemplo Parking Público (2x50kW DC)
Hardware del Cargador 1.500 € / punto 900 € / punto 18.000 € / punto
Trabajos Eléctricos y Legalización 1.000 € / punto 800 € / punto 4.000 € / punto
Obra Civil y Canalizaciones 500 € / punto 700 € / punto 3.000 € / punto
Software (CPMS) y Puesta en Marcha 400 € / punto 350 € / punto 1.000 € / punto
TOTAL POR PUNTO (sin ayudas) 3.400 € 2.750 € 26.000 €

Como ves, no hay una solución única. El cargador rápido del parking es, de lejos, el más caro en hardware e instalación, pero es el único que responde a la necesidad de carga rápida. En cambio, para el hotel y la flota, donde el tiempo no es un problema, se opta por equipos mucho más económicos y eficientes para su propósito.

Cómo las ayudas y subvenciones pueden rebajar el coste de tu instalación

El precio de instalar un cargador de coche eléctrico puede asustar un poco al principio, pero la realidad es que la inversión final suele ser mucho más baja de lo que imaginas. Gracias a las ayudas públicas, el desembolso inicial se reduce drásticamente, lo que acelera el retorno de la inversión y hace que el proyecto sea rentable casi desde el primer día.

El gran protagonista en España es, sin duda, el Plan MOVES. Este programa de incentivos, gestionado por el MITECO (Ministerio para la Transición Ecológica) junto con cada comunidad autónoma, es el principal motor para impulsar la movilidad eléctrica. Aunque los detalles cambian con cada convocatoria, su objetivo siempre es el mismo.

Entendiendo cómo funciona el Plan MOVES para empresas

Si eres gestor de una flota, director de un hotel o responsable de un parking, lo primero que debes saber es que el Plan MOVES va mucho más allá de la compra de coches. Cubre una parte muy importante de la infraestructura de recarga, tanto la que es de acceso público como la que es de uso privado para tu empresa.

La ayuda se calcula como un porcentaje sobre el coste total que se considera "subvencionable". Y lo mejor es que el programa entiende la instalación como un proyecto completo, por lo que cubre las partidas más importantes del presupuesto:

  • El propio cargador: El coste del equipo de recarga y sus protecciones eléctricas.
  • La instalación y obra: Desde el cableado y la legalización hasta cualquier zanja o trabajo necesario para colocar los cargadores.
  • El software de gestión (CPMS): La plataforma inteligente que te permite gestionar usuarios, cobros y consumos.

Llevado a la práctica, esto es muy potente. Imagina un presupuesto de 20.000 €. Con una subvención de entre el 30% y el 50% (porcentajes habituales para empresas en el MOVES), tu inversión real podría quedarse entre 10.000 € y 14.000 €. La diferencia es enorme.

Que el papeleo no te frene

Lo sabemos. La palabra "subvención" a menudo va unida a "montaña de papeleo". Los plazos son muy estrictos, la documentación es muy específica y un pequeño fallo puede dejarte fuera de la ayuda.

Pero aquí es donde un instalador especializado se convierte en tu mejor aliado. En lugar de pelearte con la burocracia, una empresa con experiencia en estas gestiones se encarga de todo el proceso por ti. Preparan la solicitud, hacen el seguimiento y se ocupan de la justificación final para que tú solo tengas que preocuparte de tu negocio. Si quieres hacerte una idea del detalle, es clave conocer a fondo las ayudas y subvenciones del Plan MOVES, algo que un buen partner debe dominar a la perfección.

Más allá del Plan MOVES: ayudas locales y deducciones fiscales

Además del programa estatal, no pierdas de vista otras oportunidades que pueden hacer tu proyecto aún más rentable. Muchas comunidades autónomas lanzan sus propias ayudas, a veces complementarias a las del Estado. Y, por supuesto, no hay que olvidar los beneficios fiscales.

Por ejemplo, la inversión en puntos de recarga puede darte derecho a deducciones en el Impuesto de Sociedades, lo que reduce directamente tu carga fiscal y mejora la rentabilidad global del proyecto. Al final, la clave está en sumar todas las ayudas disponibles para calcular el coste neto real. Te sorprenderá ver lo rápido que se puede amortizar la inversión, sobre todo si tienes pensado ofrecer el servicio de recarga a clientes.

Antes de decidirte, pregunta a tu instalador

Elegir quién va a montar tu infraestructura de recarga es mucho más que una simple compra; es una decisión estratégica. Por supuesto que el precio de la instalación del cargador de tu coche eléctrico es un factor a tener en cuenta, pero créeme, la calidad, la visión de futuro y el soporte que te den a largo plazo son infinitamente más importantes.

Antes de firmar nada, te sugiero que te tomes un café con el instalador y le hagas algunas preguntas clave. Sus respuestas te van a dar la pista definitiva para saber si estás ante un verdadero especialista o alguien que se limita a vender e instalar equipos.

Hablemos de tecnología y de futuro

El mundo de la movilidad eléctrica va a una velocidad de vértigo. Una decisión equivocada hoy puede significar tener un sistema obsoleto mañana, y eso, amigo mío, sale muy caro.

  1. ¿Vuestros cargadores son compatibles con el estándar OCPP 1.6 o superior?
    Piénsalo así: el OCPP es como el "idioma universal" de los cargadores. Si todos los equipos que instalas lo "hablan", el día de mañana podrás cambiar de empresa de software de gestión sin tener que arrancar los cargadores de la pared. Es, en pocas palabras, tu póliza de seguros para no casarte con nadie.

  2. El software de gestión (CPMS), ¿me permite crear mis propias tarifas?
    Si tu idea es sacarle rentabilidad al servicio, esta pregunta es crucial. Necesitas una plataforma flexible que te deje configurar tarifas por tiempo, por energía consumida (kWh), ofrecer bonos a tus clientes habituales o incluso precios dinámicos que cambien según la hora.

  3. ¿Se puede integrar con plataformas de movilidad como Electromaps o ChargeMap?
    Si tus cargadores van a estar abiertos al público, es fundamental que aparezcan en los mapas que usan los conductores de vehículos eléctricos para encontrarte. Estar ahí te da visibilidad y, lógicamente, aumenta el uso de tus instalaciones.

Hablemos de experiencia y fiabilidad

Una instalación no se acaba cuando se enchufa el primer coche. Ahí es donde empieza de verdad la relación. El soporte y la experiencia del instalador son la garantía de que todo funcione como un reloj suizo.

  • ¿Me podéis enseñar proyectos parecidos al mío? Un proveedor que sabe lo que hace no tendrá ningún reparo en mostrarte casos de éxito en hoteles, flotas o parkings con necesidades similares a las tuyas. Es su mejor carta de presentación.
  • ¿Qué garantía dais, tanto por los equipos como por vuestro trabajo? Una cosa es la garantía del fabricante del cargador y otra muy distinta la garantía de la instalación. Pide que te lo dejen todo claro y por escrito.
  • ¿Os ocupáis de toda la legalización según la normativa ITC-BT-52? Un buen servicio "llave en mano" debería incluir la gestión del Certificado de Instalación Eléctrica (CIE). Asegúrate de que no te van a dejar ese "marrón" a ti.
  • ¿Qué tipo de mantenimiento y soporte técnico ofrecéis? Indaga sobre si tienen monitorización remota para detectar problemas antes de que ocurran y cuáles son sus tiempos de respuesta (lo que se conoce como SLA) si hay una avería.

Con esta lista bajo el brazo, irás mucho más preparado para tomar una decisión con conocimiento de causa. Si quieres seguir profundizando, te recomiendo que le eches un vistazo a nuestro artículo sobre cómo elegir al instalador de puntos de recarga para coche eléctrico ideal.

Dudas frecuentes sobre el coste de instalar un punto de recarga

Cuando te planteas instalar una infraestructura de recarga, es lógico que te asalten dudas que van más allá del presupuesto inicial. Vamos a resolver aquí las preguntas más comunes, sin rodeos, para que tengas una visión 360 grados del proyecto y lo que implica a largo plazo.

¿Voy a tener que subir la potencia contratada sí o sí?

No siempre, de hecho, intentamos evitarlo a toda costa. La clave para no tener que hacerlo se llama balanceo de carga dinámico.

Piénsalo como si fuera un director de orquesta para la electricidad de tu empresa. Este sistema mide en tiempo real cuánta energía está consumiendo todo el edificio y, de forma inteligente, reparte la potencia que sobra entre los coches que se están cargando. De esta forma, nunca se sobrepasa el límite que tienes contratado, ahorrándote un pico importante en la parte fija de tu factura eléctrica.

¿En cuánto tiempo recupero la inversión?

La amortización depende totalmente del uso que le des a los cargadores. Si son para tu propia flota, el retorno lo verás directamente en el ahorro en combustible y mantenimiento. Si, por el contrario, ofreces la recarga como un servicio a tus clientes (por ejemplo, en un hotel o un parking público), la inversión se recupera a través de la propia monetización del servicio.

Para que te hagas una idea, un cargador de 22 kW bien ubicado, en una zona con bastante movimiento, puede generar ingresos suficientes para cubrir su propio coste en menos de dos años. Y eso sin contar el valor añadido que le da a tu negocio, atrayendo a un nuevo perfil de cliente.

Un consejo vital para asegurar la rentabilidad y no atarte de manos en el futuro es apostar siempre por estándares abiertos. Asegúrate de exigir que tus cargadores utilicen el protocolo OCPP (Open Charge Point Protocol). Es el equivalente a comprar un móvil libre en lugar de uno atado a una operadora; te da total libertad para cambiar de plataforma de gestión cuando quieras, sin necesidad de tirar los equipos y volver a invertir.

¿Qué costes recurrentes debo tener en cuenta?

El precio de la instalación del cargador del coche eléctrico es solo el punto de partida. Una vez que todo está en marcha, hay ciertos gastos operativos que debes tener en el radar para mantener el servicio funcionando a la perfección:

  • Licencias del software (CPMS): Piensa en ello como una cuota mensual o anual por utilizar la plataforma de gestión inteligente que controla todo.
  • Mantenimiento: Contratos que te garantizan un servicio técnico ágil si algo falla y que incluyen revisiones periódicas para prevenir problemas.
  • Consumo eléctrico: Evidentemente, está el coste de la energía que consumen los vehículos, que luego tú puedes repercutir (con margen) en tus tarifas.
  • Conectividad: Una pequeña cuota para la tarjeta SIM que necesita cada cargador para estar conectado a internet y poder gestionarlo en remoto.

Tener claros estos gastos desde el minuto uno es fundamental para calcular la rentabilidad real del proyecto y que no te lleves sorpresas más adelante.


En Evenergia, no nos limitamos a instalar cargadores. Diseñamos, operamos y mantenemos tu infraestructura de recarga para que sea rentable, fiable y pueda crecer contigo.

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