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Guía Completa: Cómo Cargar un Coche Eléctrico en 2025

Entender cómo cargar un coche eléctrico es, en esencia, muy sencillo: conectas un cable desde una fuente de energía (un enchufe en casa, una estación en la calle) a tu vehículo. La gran diferencia radica en la velocidad y el coste. Si cargas en casa, el proceso será más lento y económico, ideal para hacerlo por la noche. En cambio, las estaciones públicas te ofrecen una carga rápida para continuar tu viaje, pero a un precio mayor. Para una empresa, dominar estos conceptos es clave para diseñar una infraestructura de recarga eficiente y rentable.

Entendiendo los conceptos clave de la recarga

Cuando hablamos de cargar un coche eléctrico, todo gira en torno a tres ideas fundamentales: la potencia (la velocidad), el tipo de corriente (alterna o continua) y el conector (la clavija que usas). Si eres gestor de una flota, diriges un hotel o simplemente quieres sacarle el máximo partido a tu coche, dominar estos conceptos es el primer paso.

La electricidad que llega a tu casa o a tu oficina es siempre corriente alterna (AC). Sin embargo, las baterías de los coches eléctricos solo almacenan energía en corriente continua (DC). Por esta razón, todos los coches eléctricos llevan un "cargador a bordo" que se encarga de hacer esa conversión de AC a DC. La potencia de este pequeño transformador interno es, de hecho, lo que limita la velocidad máxima a la que puedes cargar en casa con corriente alterna.

Carga en AC: la opción lenta y semi-rápida para el día a día

La carga en corriente alterna es la que te encontrarás en el 99% de los casos en entornos domésticos y laborales. Se suele dividir en dos grandes grupos:

  • Carga Lenta (Modo 2): Es la que utilizas con un enchufe normal de casa (el Schuko de toda la vida) y un cable especial que incluye una pequeña caja de control. La potencia es muy baja, de unos 2,3 kW. Sinceramente, es una solución para salir de un apuro o para vehículos con baterías muy pequeñas, porque una carga completa puede eternizarse más de 20 horas.
  • Carga Semi-rápida (Modo 3): Este es el estándar de oro para instalar un punto de recarga, o wallbox, en tu garaje, en la oficina o en un hotel. Usa un conector específico (el Tipo 2, también conocido como Mennekes) y ofrece potencias mucho más interesantes, desde 3,7 kW hasta 22 kW. Con esto, los tiempos de espera se reducen una barbaridad.

La gran ventaja de la carga en AC es doble: es más barata y, sobre todo, trata mucho mejor la batería de tu coche a largo plazo. Por eso es la opción ideal para las cargas nocturnas o mientras estás trabajando. Si quieres saber más, te recomiendo echar un ojo a este artículo sobre cuánto tarda un coche eléctrico en cargarse según la potencia y el tamaño de la batería.

Carga en DC: la velocidad que necesitas en carretera

Cuando estás de viaje y el tiempo apremia, la carga en corriente continua (DC) es tu mejor aliada. Aquí, el proceso de conversión de AC a DC no lo hace tu coche, sino la propia estación de carga, que es un equipo mucho más grande y potente. La energía ya "pre-convertida" va directa a la batería, saltándose el cargador interno del coche y permitiendo velocidades de infarto.

Para este tipo de carga, los conectores son distintos. En Europa, el estándar es el CCS (Combined Charging System), que básicamente es un conector Tipo 2 con dos pines extra por debajo para la corriente continua. Las potencias van desde los 50 kW (carga rápida) hasta más de 350 kW (ultrarrápida), que pueden llenar el 80% de la batería en menos de media hora en los coches más modernos.

Un error que vemos a menudo en empresas es instalar un montón de cargadores de 22 kW pensando que todos van a funcionar a tope a la vez. La realidad es que, sin un sistema de gestión inteligente, la instalación eléctrica del edificio no lo aguantará y saltarán los plomos. Entender bien los modos de carga es crucial antes de planificar una instalación de puntos de recarga.

Para tener una visión más clara de todo esto, hemos preparado una tabla resumen con las características de cada opción.

Comparativa de modos y tiempos de carga para un vehículo eléctrico estándar

Esta tabla resume los diferentes modos de carga, la potencia asociada, el tipo de conector y los tiempos estimados para recargar una batería de 50 kWh del 20% al 80%.

Modo de Carga Potencia Habitual Tipo de Conector Uso Principal Tiempo de Carga Estimado (50 kWh)
Carga Lenta (AC) 2,3 kW – 3,7 kW Schuko / Tipo 2 Doméstico, nocturno, emergencia 15 – 20 horas
Carga Semi-rápida (AC) 7,4 kW – 22 kW Tipo 2 (Mennekes) Garajes, oficinas, hoteles, parkings 3 – 7 horas
Carga Rápida (DC) 50 kW – 150 kW CCS / CHAdeMO Estaciones de servicio, rutas largas 30 – 60 minutos
Carga Ultrarrápida (DC) >150 kW CCS Electrolineras, corredores de viaje 15 – 30 minutos

Como puedes ver, la diferencia de tiempo es enorme. La elección de un modo u otro dependerá completamente de tus necesidades en cada momento: la tranquilidad de la carga nocturna en casa o la rapidez imprescindible en un viaje largo.

Cómo instalar un punto de recarga en casa: la guía definitiva

Tener un punto de recarga en tu garaje es, de lejos, la forma más cómoda y económica de empezar el día con la batería de tu coche eléctrico al cien por cien. Aunque a primera vista pueda parecer un lío de cables y normativas, el proceso es más sencillo de lo que crees si sabes por dónde empezar. Vamos a desgranarlo paso a paso para que no se te escape nada.

Lo primero, y un detalle que muchos pasan por alto, es echar un vistazo a la potencia eléctrica que tienes contratada en casa. Piénsalo así: si por la noche tu casa consume unos 4 kW (nevera, aparatos en stand-by, etc.) y tu coche necesita 7,4 kW para cargar a buena velocidad, necesitas tener contratada una potencia que supere la suma de ambos. Si no, prepárate para que salten los plomos.

Antes de nada: evalúa la potencia de tu hogar

Antes de lanzarte a comprar un cargador o llamar a un instalador, coge tu última factura de la luz. Busca el apartado que ponga "potencia contratada" o "término de potencia". Ese numerito, expresado en kilovatios (kW), es el límite máximo de consumo que aguanta tu instalación al mismo tiempo.

Si vives en una casa unifamiliar, aumentar esa potencia suele ser un trámite bastante simple con tu compañía eléctrica. La cosa cambia en un garaje comunitario, donde la instalación general del edificio tiene sus propias limitaciones. Un instalador cualificado sabrá decirte si necesitas un aumento o si hay otras soluciones más inteligentes.

Un caso muy típico es el del administrador de fincas que se echa las manos a la cabeza cuando varios vecinos quieren instalar su punto de recarga. El miedo es que la infraestructura del edificio no dé para tanto. Aquí es donde la tecnología nos echa un cable con los cargadores inteligentes con balanceo de carga, que reparten la potencia disponible entre todos sin sobrecargar nada y sin necesidad de obras faraónicas.

Este diagrama te ayudará a visualizar dónde se sitúa la carga doméstica dentro del panorama general.

Diagrama que muestra los modos de carga de vehículos eléctricos: lenta en casa, rápida y ultrarrápida.

Como ves, la carga lenta que haces en casa es la base del día a día. Las opciones rápidas y ultrarrápidas son para momentos puntuales, como un viaje largo por carretera.

El Wallbox: el cerebro de tu instalación

El cargador doméstico, que casi todos conocemos como wallbox, es ese aparato que se ancla a la pared y que carga tu coche de forma segura y mucho más rápido que un enchufe normal. Pero los modelos de hoy son mucho más que una caja con un cable. Vienen cargados de funciones inteligentes que realmente marcan la diferencia:

  • Potencia regulable: Te permite ajustar la velocidad de carga según la potencia que tengas libre en casa en cada momento.
  • Conexión WiFi o Bluetooth: Puedes gestionar todo desde el móvil. Programar la carga para que empiece sola de madrugada, cuando la luz es más barata, es un cambio radical.
  • Balanceo de carga dinámico: Esta es la joya de la corona. El wallbox se comunica con un medidor de consumo y ajusta la potencia de carga en tiempo real para no superar jamás la potencia total contratada de tu casa.

Elegir un buen wallbox es fundamental para que los números cuadren. Solo con programar la carga en las horas valle, puedes llegar a ahorrar más del 60% en el coste de cada kilómetro. Si quieres saber más sobre esto, te recomendamos echar un ojo a nuestro análisis sobre la tarifa de luz más adecuada para un coche eléctrico.

Lo que dice la ley: normativas y papeleo

La instalación de un punto de recarga está regulada para que todo sea seguro. En España, la biblia sobre esto es el Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (REBT), y en concreto, su instrucción técnica ITC-BT 52.

Un apunte importante: no necesitas el permiso de la comunidad de vecinos para instalar tu cargador. La Ley de Propiedad Horizontal es clara: basta con notificar por escrito tu intención al presidente o al administrador. Es tu derecho.

La normativa permite varias formas de hacer la instalación. La más habitual, conocida como esquema 2, consiste en tirar un cable directo desde tu contador de la luz hasta tu plaza de garaje. Así te aseguras de que el consumo del coche se carga en tu factura y no genera líos con los vecinos.

Para todo este proceso, es obligatorio que lo haga un instalador electricista autorizado. No es un capricho. Este profesional se asegurará de que todo cumpla la normativa al dedillo y, al terminar, te entregará el Certificado de Instalación Eléctrica (CIE), el documento que legaliza tu punto de recarga. Intentar ahorrar con un instalador no cualificado es una mala idea que puede acabar en problemas de seguridad, una carga ineficiente o incluso líos con el seguro de la casa.

Cómo moverte por la red de recarga pública en España

La recarga pública es tu gran aliada en los viajes largos, pero saber cómo usarla de forma eficiente es lo que realmente marca la diferencia. Aquí te vamos a enseñar a moverte por la creciente red de estaciones en España, una infraestructura que ha mejorado muchísimo, pero que, seamos sinceros, todavía tiene sus peculiaridades.

Un coche eléctrico gris se carga en una estación de carga rápida SCCC bajo un cielo soleado.

Lo primero para saber cómo cargar un coche eléctrico en ruta es, obviamente, encontrar un cargador. Y no, no vale con buscarlos al azar. Aquí la tecnología es tu mejor copiloto. Apps como Electromaps o Chargemap son herramientas que todo conductor de eléctrico debería tener. Te muestran un mapa con los cargadores, su potencia, el tipo de conector y, quizás lo más importante, si funcionan, gracias a los comentarios de otros usuarios.

Localización y estado de los cargadores: la cruda realidad

Antes de planificar cualquier parada, es fundamental que compruebes el estado real del cargador. Te lo digo por experiencia: no hay nada más frustrante que llegar con la batería en las últimas y encontrarte con que el punto de carga está fuera de servicio. Las apps colaborativas son tu mejor fuente de información en tiempo real, ya que los conductores suelen reportar las incidencias casi al instante.

La red en España ha dado un salto de gigante. En 2025, la infraestructura pública creció un 8,8% en un solo trimestre, llegando a los 52.107 puntos. Suena bien, ¿verdad? Pero hay que mirar la letra pequeña: a pesar del avance, un 22% de esos puntos instalados no están operativos. Esto significa que casi uno de cada cuatro cargadores que te encuentres podría estar "de adorno". Si quieres profundizar, puedes ver más datos en este informe completo de 2025.

El lío de los pagos (y cómo solucionarlo)

A diferencia de las gasolineras, donde una tarjeta de crédito soluciona todo, el mundo de la recarga pública está bastante fragmentado. Cada empresa (Iberdrola, Endesa X, Repsol, etc.) tiene su propia app y su propio sistema de pago. La consecuencia es que acabas con el móvil lleno de aplicaciones y teniendo que darte de alta en un montón de sitios.

Para simplificar este jaleo, tienes principalmente dos opciones:

  • Llaveros RFID: Son la solución más cómoda. Asocias una de estas tarjetas o llaveros a tu cuenta y, en lugar de pelearte con la app, solo tienes que acercarlo al lector del cargador para empezar y terminar la carga. Es rápido, fácil y te ahorra muchos quebraderos de cabeza.
  • Plataformas de interoperabilidad: Empresas como Electromaps ofrecen un pase único que funciona en miles de cargadores de operadores distintos. Es una forma de unificar la experiencia, aunque a veces pagues una pequeña comisión por la comodidad.

Por suerte, parece que esto va a cambiar. La normativa europea está empujando para que todos los nuevos cargadores rápidos que se instalen a partir de 2026 tengan un terminal de pago con tarjeta de crédito, como en cualquier gasolinera. ¡Ya era hora!

Planificación de rutas para flotas y negocios

Si gestionas una flota de vehículos o diriges un hotel, la planificación va un paso más allá. No se trata solo de encontrar un punto de carga, sino de optimizar la ruta y los tiempos de parada para que el negocio no se resienta.

Ponte en la piel de un gestor de flotas que planifica una ruta Madrid-Barcelona para una furgoneta eléctrica. No buscará cualquier cargador; necesitará puntos ultrarrápidos (de más de 150 kW) situados en un punto estratégico del trayecto. La parada ideal no debería superar los 25-30 minutos, lo justo para que el conductor tome un café mientras el vehículo recupera hasta el 80% de su autonomía. Un error aquí puede suponer horas de retraso y un cliente insatisfecho.

Un consejo clave para las empresas: nunca os fiéis de un único punto de carga. Tened siempre un Plan B y un Plan C con cargadores alternativos en un radio de 15-20 km. La fiabilidad de la red pública, hoy por hoy, no es del 100%.

Para un hotel, el desafío es otro: guiar al huésped. Ofrecer un listado actualizado de los cargadores públicos más fiables y rápidos cerca del establecimiento es un detalle que los clientes valoran enormemente. Informarles sobre qué apps van a necesitar o cómo se paga les ahorra tiempo y frustraciones. De hecho, contar con una buena infraestructura de recarga para hoteles se está convirtiendo en un factor decisivo para atraer a este tipo de viajero.

Consejos prácticos para una recarga pública sin estrés

  • Carga solo lo que necesites: En cargadores rápidos, lo más eficiente es cargar hasta el 80%. El último 20% es muchísimo más lento para proteger la batería y te hará perder un tiempo muy valioso.
  • Prioriza cargadores ultrarrápidos (>150 kW) en viajes largos: Aunque el coste por kWh sea algo mayor, reducirás el tiempo de parada de una hora a menos de 30 minutos. El tiempo es oro.
  • Lee los comentarios recientes: Antes de desviarte hacia un punto de carga, echa un vistazo a las últimas opiniones en la app. Te pueden salvar de un viaje en balde.
  • Hazte con un llavero RFID o un pase de interoperabilidad: Simplifica el proceso de una manera increíble. Es la diferencia entre un trámite rápido y una pelea con el móvil.

Entender un poco cómo funcionan los sistemas de gestión de cargadores (CPMS) que operan estas redes te dará una visión más completa de por qué algunos puntos funcionan mejor que otros y cómo se gestiona todo el sistema.

Los retos de la infraestructura de recarga actual y cómo darles la vuelta

A pesar de que cada vez vemos más coches eléctricos por la calle, la realidad es que la infraestructura de recarga en España todavía tiene que ponerse las pilas. Conocer los obstáculos más comunes es el primer paso para encontrar soluciones que de verdad funcionen, tanto para un conductor particular como para una empresa.

Uno de los frenos más evidentes es la velocidad. O, mejor dicho, la lentitud. La gran mayoría de los puntos de recarga públicos son de baja potencia. Para que te hagas una idea, en el primer trimestre de 2025, cerca del 70% de los puntos públicos ofrecían 22 kW o menos, lo que se traduce en esperas de más de 3 horas para una carga decente en muchos coches. Puedes ver el detalle en este análisis de la red de recarga en España.

Este panorama crea verdaderos cuellos de botella en rutas clave o en sitios de mucha afluencia, como centros comerciales o zonas de playa, donde nadie quiere perder el tiempo. Y a esto se le suma un problema que saca de quicio a cualquiera: los "puntos fantasma". Hablamos de esos cargadores que aparecen en los mapas como disponibles, pero cuando llegas, descubres que no funcionan. Es una experiencia que frustra y, lógicamente, hace que la gente desconfíe de la red pública.

El gran dilema de las empresas: la potencia contratada

Para un negocio, el desafío es aún mayor. Pongamos un caso práctico: el director de un hotel que, con la mejor intención, decide instalar diez cargadores para atraer a clientes con coche eléctrico. Si todos se ponen a cargar a la vez, lo más seguro es que salten los plomos del edificio entero. La solución obvia sería pedir un aumento de potencia a la compañía eléctrica, pero eso suele implicar una inversión enorme y facturas mucho más altas.

Por suerte, hay una alternativa mucho más inteligente: el balanceo de carga dinámico (Dynamic Load Balancing).

Piensa en ello no como un sistema "tonto" que da la misma energía a todos, sino como un gestor inteligente que vigila en tiempo real el consumo de todo el edificio.

Así es como funciona en la práctica:

  1. El edificio es lo primero: El sistema se asegura de que las luces, las cocinas, los ascensores y todo lo esencial para el negocio siempre tengan la energía que necesitan.
  2. Reparte lo que sobra: La potencia que queda disponible se distribuye de forma dinámica y equitativa entre todos los coches que estén conectados.
  3. Se ajusta al momento: Si de repente se encienden los hornos de la cocina y el consumo del edificio se dispara, el sistema reduce al instante la potencia que va a los coches para evitar una sobrecarga.

Esta tecnología permite que un hotel, un parking o cualquier empresa pueda ofrecer un servicio de recarga a gran escala sin tener que hacer una obra faraónica ni disparar sus costes fijos. Es la pieza clave para escalar una gestión de cargadores para flotas de forma sostenible y rentable.

La libertad de elegir: por qué el protocolo OCPP es vital

Otro dolor de cabeza para las empresas es el riesgo de quedarse "atado" a un único proveedor de cargadores o de software. Aquí es donde un término técnico se vuelve fundamental en la práctica: el protocolo OCPP (Open Charge Point Protocol).

Para entenderlo fácil, el OCPP es como un idioma universal. Permite que los cargadores (el hardware) y el software de gestión (el cerebro) hablen entre sí, sin importar si son de marcas diferentes.

Un caso real: un hotel en la Costa del Sol instaló varios cargadores de un fabricante que usaba un sistema cerrado. Cuando la empresa que gestionaba el software de pagos quebró, los cargadores se convirtieron en pisapapeles carísimos. ¿Por qué? Porque no podían comunicarse con ningún otro sistema. La única solución fue arrancarlos y poner unos nuevos.

Al elegir equipos compatibles con OCPP, te aseguras la interoperabilidad y la libertad de elección. Si en el futuro no estás contento con tu proveedor de software, puedes cambiar a otro sin tener que tocar ni un solo tornillo de la instalación física. Esta flexibilidad es un seguro de vida para tu inversión.

En definitiva, aunque los retos existen, la tecnología actual ya nos da las herramientas para superarlos. Entender qué es el balanceo de carga y por qué son importantes los protocolos abiertos es el primer paso para saber cómo cargar un coche eléctrico de manera eficiente, escalable y sin sorpresas desagradables.

Estrategias de recarga para flotas, hoteles y parkings

Saber cómo cargar un coche eléctrico va más allá de un simple enchufe cuando lo llevamos al terreno profesional. Para un negocio, la infraestructura de recarga debe ser un activo que genere valor, no un dolor de cabeza técnico. Por suerte, existen estrategias probadas que convierten una necesidad operativa en una oportunidad de negocio muy real, ya sea para un hotel, un parking o una flota de vehículos.

Coche eléctrico gris cargando en una estación con pantalla gráfica en un aparcamiento nocturno.

La clave está en pensar de forma diferente según el modelo de negocio. Así es como se transforma un coste inicial en una ventaja competitiva clara y sostenible.

El cerebro detrás de la operación: el software CPMS

Antes de meternos en faena con casos concretos, tenemos que hablar del CPMS (Charging Point Management System). En plata, es el "cerebro" que controla, monitoriza y optimiza todos tus cargadores desde una única plataforma, ya sea en el ordenador o desde el móvil.

Te lo digo claro: sin un CPMS, tus cargadores son solo enchufes caros. Con él, la cosa cambia por completo. Puedes:

  • Fijar precios y métodos de pago: ¿La carga es gratis para los empleados? ¿Se cobra por kWh al público? ¿Es un servicio prémium para los huéspedes del hotel? Tú decides.
  • Gestionar quién puede cargar: Controla el acceso a tus puntos con tarjetas RFID, una app o códigos QR. Se acabaron los usos no autorizados.
  • Monitorizar todo en tiempo real: Echa un vistazo rápido y sabrás el estado de cada punto, cuánta energía se está consumiendo y los ingresos que estás generando al minuto.
  • Optimizar el consumo de verdad: Implementa el balanceo dinámico de carga. Esto protege la instalación eléctrica de tu edificio y evita sustos en la factura de la luz.

En resumen, es la pieza indispensable que convierte una instalación de cargadores en una operación de recarga profesional y lista para crecer.

Estrategias a medida para cada sector

Cada negocio es un mundo. No tiene nada que ver gestionar la carga de una flota de reparto, que necesita estar al 100% cada mañana, con la de un hotel que busca dar un servicio de valor añadido a sus clientes.

Para flotas de empresa

Aquí, los objetivos son la eficiencia operativa y el control de costes. La estrategia ganadora se centra casi siempre en la recarga nocturna en la base. ¿Por qué? Porque los vehículos están parados y las tarifas eléctricas son mucho más bajas. Con un buen CPMS, puedes programar la carga para que se active en las horas valle (de 00:00 a 08:00, por ejemplo), asegurando que toda la flota esté lista para la jornada con un coste mínimo por kilómetro.

Para hoteles y alojamientos turísticos

En este caso, la recarga es un servicio que mejora radicalmente la experiencia del cliente y, además, puede generar ingresos extra. La clave es que sea un proceso sin fricciones. Imagina que tus huéspedes pueden reservar una plaza con cargador desde la app del hotel y pagar la recarga junto con la factura de su habitación. Así es como un parking pasa de ser un coste a un centro de beneficios. Si esto te interesa, te recomiendo echar un vistazo a nuestra guía sobre cómo instalar un punto de recarga para coche eléctrico pensada para negocios.

Para parkings públicos y privados

El gran reto aquí es maximizar la rotación y el número de puntos de carga sin que la inversión en potencia se dispare. La solución se llama balanceo de carga dinámico, y es fundamental. Te permite instalar muchos más cargadores de los que podrías tener normalmente, ya que el sistema distribuye de forma inteligente la potencia disponible, maximizando los ingresos por cada plaza.

Un caso real: un parking en un centro urbano con el que trabajamos tenía una limitación de potencia de solo 50 kW. Con el balanceo de carga, instalamos 10 cargadores de 7,4 kW. El sistema se encarga de que la suma total nunca supere el límite, ajustando la velocidad de carga de cada coche en tiempo real. ¿El resultado? Multiplicaron por diez su oferta de recarga sin tener que tocar su contrato eléctrico.

Aprovecha las ayudas públicas: el Plan MOVES

Sabemos que la inversión inicial en infraestructura puede ser importante, pero hay muy buenas noticias: existen ayudas públicas que lo ponen mucho más fácil. El Plan MOVES, que se mantiene activo en 2025, sigue ofreciendo subvenciones que cubren un porcentaje muy interesante del coste de compra e instalación de puntos de recarga para empresas y autónomos.

Estos incentivos reducen la barrera de entrada y aceleran el retorno de la inversión, haciendo que la transición a la electromovilidad sea más accesible que nunca.

El compromiso desde las administraciones es firme. De hecho, España ha recibido 72,7 millones de euros de fondos europeos para instalar 589 puntos ultrarrápidos y 26 electrolineras de hidrógeno. Esta inversión está alineada con el objetivo de alcanzar los 5 millones de vehículos eléctricos en 2030. Puedes leer más detalles en este análisis del panorama de la movilidad eléctrica en España para 2025.

Esta apuesta por la infraestructura, tanto pública como privada, crea el escenario perfecto para que las empresas inviertan en sus propias soluciones de recarga y las conviertan en un pilar de su estrategia de negocio y sostenibilidad.

Resolvemos las dudas más frecuentes sobre la carga de coches eléctricos

Para terminar esta guía, hemos juntado las preguntas que más nos llegan, tanto de conductores que se acaban de comprar un coche eléctrico como de empresas que están pensando en dar el salto. Aquí tienes las respuestas, claras y al grano, para que las tengas a mano cuando te surjan estas dudas en el día a día.

¿Cuánto me voy a ahorrar cargando en casa en vez de en un punto público?

La diferencia es enorme, y es justo ahí donde reside gran parte del ahorro de tener un coche eléctrico.

Vamos a poner un ejemplo real. Cargar una batería común, de unos 50 kWh, en tu propio garaje por la noche con una tarifa valle te puede salir por unos 5-8 €, dependiendo del contrato de luz que tengas. Ahora piensa en hacer esa misma carga en un punto rápido en mitad de un viaje por carretera. El coste se dispara fácilmente a los 20-30 €.

Queda claro: para el día a día, no hay nada como cargar en casa.

¿Tengo que pedir permiso a mis vecinos para poner un cargador en el garaje?

La respuesta corta es no. No necesitas que la junta de vecinos te dé su aprobación.

La Ley de Propiedad Horizontal lo deja muy claro. Lo único que tienes que hacer es notificar por escrito tu plan de instalación al administrador de la finca o al presidente. Es un trámite informativo, no una petición de permiso. La ley te ampara para que puedas pasarte a la movilidad eléctrica sin trabas.

En mi empresa no tenemos mucha potencia contratada, ¿cómo podemos instalar varios puntos de carga?

Este es un problema muy habitual, pero tiene una solución tecnológica muy eficaz: el Balanceo Dinámico de Carga.

Piensa en ello como si fuera un cerebro que gestiona la energía. Este sistema mide en todo momento cuánta electricidad está consumiendo el edificio y, de forma inteligente, reparte la potencia que sobra entre los coches que se están cargando. Siempre da prioridad al edificio (luces, ordenadores, maquinaria…), evitando así que salten los plomos y que tengas que contratar más potencia, con el coste que eso supone.

Esta tecnología es clave si quieres electrificar tu flota de vehículos sin que se te disparen los costes fijos de la factura de la luz. Puedes ver más sobre soluciones de recarga para flotas aquí.

¿Le pasa algo a la batería si uso siempre cargadores súper rápidos?

Abusar de la carga ultrarrápida (la de corriente continua o DC) puede acelerar un poco el desgaste natural de la batería a largo plazo. Es como forzar un poco la máquina constantemente.

Aun así, no hay que alarmarse. Los coches eléctricos de hoy en día llevan sistemas de gestión de la batería (conocidos como BMS) muy sofisticados que la protegen de este estrés. ¿Nuestra recomendación como expertos? Busca el equilibrio: usa la carga más lenta (AC) en casa o en el trabajo para el día a día y deja los cargadores rápidos para lo que son, una herramienta increíblemente útil para viajes largos o emergencias.


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