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Guía definitiva sobre el precio de recarga de un coche eléctrico para 2025

Una de las primeras dudas que surgen al pensar en un coche eléctrico es tan simple como directa: ¿cuánto cuesta de verdad "llenar el depósito"? A diferencia del precio por litro de gasolina, que vemos claro en el surtidor, el precio de la recarga de un coche eléctrico cambia radicalmente según dónde, cuándo y cómo enchufes el coche. Para un negocio que quiere ofrecer este servicio, como un hotel o una flota de vehículos, entender estos costes es fundamental para que la inversión sea rentable. En esta guía vamos a desmontar cada uno de esos factores para que tomes las riendas de tus gastos.

Por qué es clave entender lo que pagas por cada recarga

Saber lo que cuesta cargar un coche es fundamental, ya seas un conductor particular o gestiones una empresa. Para un conductor, una buena planificación puede significar un ahorro de cientos de euros al año. Para un negocio, como un hotel o un parking público, conocer estos costes es la diferencia entre ofrecer un servicio rentable o perder dinero.

El mundo de la recarga no funciona como una gasolinera tradicional, donde el precio del litro es más o menos el mismo en toda la zona. El coste de la electricidad varía enormemente. No tiene nada que ver hacer una carga lenta en casa por la noche, aprovechando las tarifas más baratas, que parar en un supercargador en plena autovía durante un viaje. La diferencia de precio por cada kilovatio-hora (kWh) puede llegar a ser de más del 500% entre un caso y otro.

Un coche eléctrico azul oscuro se carga en un garaje por la noche, con un cargador de pared y una pantalla que muestra "tarifa nocturna baja".

Los factores que marcan el precio final

Para entender el ticket final de una recarga, hay que mirar más allá del simple coste de la energía. Lo que pagas es en realidad una suma de varios conceptos que influyen en el total.

A lo largo de esta guía, vamos a analizar punto por punto:

  • El tipo de cargador que usas: Veremos las diferencias entre la opción más económica, que es cargar en tu propio garaje, y los potentes cargadores ultrarrápidos de las estaciones de servicio.
  • De qué se compone el precio: Desglosaremos la factura para que entiendas qué parte corresponde a la energía, qué son los peajes de red, los impuestos y el margen que se lleva el operador del punto de carga.
  • Estrategias para empresas: Explicaremos cómo un negocio puede gestionar y sacar rendimiento a su infraestructura de recarga para flotas, estableciendo precios que atraigan clientes y, a la vez, maximicen los beneficios.

Con toda esta información en tu mano, podrás tomar mejores decisiones, optimizar lo que gastas y, si tienes una empresa, convertir un servicio cada vez más demandado en una verdadera ventaja competitiva.

Análisis de costes según el punto de recarga

El sitio donde enchufas el coche es, de lejos, el factor que más va a mover la aguja en el precio final de la recarga. No todos los puntos de carga juegan en la misma liga de precios. Vamos a desgranar las tres opciones principales que tienes sobre la mesa: tu propio garaje, los cargadores públicos de velocidad media y los supercargadores de autopista.

Recarga doméstica: el campeón indiscutible del ahorro

Cargar en casa no es solo la opción más económica, es la más cómoda para la inmensa mayoría de conductores. De hecho, más del 80% de las recargas se hacen en el hogar, convirtiendo tu plaza de garaje en una estación de servicio privada, pero a una fracción del coste.

¿Dónde está el truco? En saber jugar con las tarifas eléctricas con discriminación horaria. Estas tarifas dividen el día en tres franjas de precios:

  • Periodo valle: El chollo. Suele ser por la noche y durante todo el fin de semana. Es el momento perfecto para cargar, con el precio del kilovatio-hora (kWh) por los suelos.
  • Periodo llano: Horas intermedias del día, con un coste moderado.
  • Periodo punta: Las horas de mayor consumo, como media mañana y por la tarde. Aquí el kWh está en su precio más alto y es mejor evitarlo.

Si te organizas y programas la carga del coche para que se haga siempre en el periodo valle, el coste de "llenar el depósito" se desploma. Para que te hagas una idea, con una batería de 50 kWh, cargarla en horas valle a 0,10 €/kWh te saldría por unos ridículos 5 €. Si te despistas y lo haces en hora punta a 0,20 €/kWh, el coste se duplica a 10 €. ¡El doble por la misma energía!

Si quieres profundizar en cómo exprimir al máximo estos ahorros, te recomiendo echar un vistazo a este análisis completo sobre cuánto cuesta cargar un coche eléctrico en casa.

Carga pública en corriente alterna (AC): la carga de oportunidad

Los puntos de recarga públicos que usan corriente alterna (AC) son esos que ya te suenan de ver en centros comerciales, supermercados, hoteles o aparcamientos. Suelen tener potencias que van desde los 7,4 kW hasta los 22 kW.

Son los aliados perfectos para lo que llamamos "carga de oportunidad". Mientras haces la compra, vas al cine o estás en la oficina, el coche va recuperando kilómetros sin que apenas te des cuenta. El coste aquí está en un punto intermedio: es más caro que en tu garaje, pero bastante más asequible que la carga superrápida.

El precio en estos puntos se mueve en una horquilla de entre 0,30 €/kWh y 0,50 €/kWh. Una parada de un par de horas en un cargador de 11 kW te puede dar fácilmente para unos 120-140 km extra de autonomía, costándote entre 6 y 11 euros.

Para negocios como un hotel o un centro comercial, instalar estos puntos ya no es solo un servicio para atraer clientes con coche eléctrico; es una oportunidad real de generar ingresos adicionales si se gestiona con inteligencia.

Carga rápida y ultrarrápida en corriente continua (DC): velocidad para viajes largos

Y llegamos a la Fórmula 1 de la recarga: los cargadores rápidos (de 50 kW en adelante) y los ultrarrápidos (que superan los 150 kW). Estos son los "surtidores" del futuro que ya ves en las estaciones de servicio de autovías y grandes carreteras. Su misión es muy clara: que tu parada en un viaje largo sea lo más corta posible.

Estos equipos meten energía directamente en la batería usando corriente continua (DC), lo que permite recuperar cientos de kilómetros en apenas 20 o 30 minutos. Pero claro, tanta velocidad tiene un precio. La carga rápida es, sin duda, la opción más cara, con tarifas que arrancan en los 0,50 €/kWh y pueden superar los 0,80 €/kWh.

¿Por qué son tan caros? La razón es una combinación de tres factores clave:

  1. Inversión en el equipo: Un cargador ultrarrápido es una pieza de alta tecnología que cuesta una fortuna.
  2. Coste de la potencia: El operador necesita contratar una potencia eléctrica brutal para que el cargador funcione, y eso implica un coste fijo mensual altísimo.
  3. Ubicación premium: Poner estos cargadores en lugares estratégicos como las autopistas tiene costes de suelo y obra civil muy elevados.

Por todo esto, hay que ver la carga rápida como lo que es: un servicio puntual para momentos concretos, como un viaje largo, y no como la forma habitual de cargar el coche en el día a día.


Para tener una visión más clara de cómo se comparan estos costes en la práctica, hemos preparado una tabla resumen que te ayudará a visualizarlo todo de un vistazo.

Comparativa de costes de recarga según la ubicación

Tipo de recarga Rango de precio (€/kWh) Coste estimado carga completa (60 kWh) Coste estimado por 100 km Ideal para
Recarga doméstica 0,10 – 0,25 € 6 – 15 € 1,80 – 4,50 € El día a día, recargas nocturnas.
AC Pública 0,30 – 0,50 € 18 – 30 € 5,40 – 9,00 € Cargas de oportunidad (compras, ocio).
DC Rápida/Ultrarrápida 0,50 – 0,80 € 30 – 48 € 9,00 – 14,40 € Viajes largos y emergencias.

(Nota: Los costes por 100 km se han calculado con un consumo medio de 18 kWh/100 km)

Como puedes ver, la diferencia es abismal. Organizar tus recargas para priorizar el enchufe de casa puede suponer un ahorro de cientos, o incluso miles, de euros al año.

Entendiendo la factura de una recarga eléctrica: qué hay detrás del precio final

El precio que paga un conductor por recargar su coche eléctrico en un punto público no sale de la nada. Detrás de cada cifra hay una estructura de costes muy bien definida que, como gestor de una infraestructura de recarga, necesitas dominar para fijar precios que sean competitivos y, sobre todo, rentables.

Entender este desglose es clave. Te permite ver dónde se genera realmente el valor y por qué una recarga ultrarrápida en carretera nunca podrá costar lo mismo que enchufar el coche tranquilamente en casa. Cada céntimo que paga el usuario se reparte entre varios conceptos fundamentales.

Los componentes clave del precio por kWh

Cuando decides una tarifa para tus puntos de recarga, en realidad estás cubriendo toda una cadena de costes. Esta cadena empieza en la central eléctrica y termina en el software que gestiona tu estación. Vamos a ver los cuatro pilares que sostienen el precio que ve el cliente.

  1. Coste de la energía: Este es el punto de partida, el precio puro y duro de la electricidad en el mercado mayorista. Fluctúa constantemente, pero es la base sobre la que se construye todo lo demás.

  2. Costes regulados de la red: Piensa en esto como los "gastos de envío" de la electricidad. Aquí se incluyen los peajes de acceso y los cargos del sistema, que cubren el coste de transportar la energía desde donde se genera hasta tu cargador.

  3. Impuestos: Como cualquier otro bien o servicio, la electricidad lleva impuestos. En España, los principales son el IVA y el Impuesto Especial sobre la Electricidad, que se aplican sobre la suma de los costes anteriores.

  4. Margen del operador (CPO): Esta es tu parte. Como Operador del Punto de Carga (CPO), este margen te sirve para cubrir la inversión en el equipo, el mantenimiento, la licencia del software de gestión (CPMS) y los costes del día a día, como la atención al cliente.

Entender esta estructura es vital. No estás vendiendo solo energía, sino un servicio completo que garantiza disponibilidad, una forma de pago sencilla y soporte técnico. Tu margen tiene que reflejar el valor de todo ese paquete.

Este diagrama muestra de forma muy visual las principales opciones de recarga, cada una con una estructura de costes y un precio final muy diferente para el usuario.

Diagrama que ilustra los tipos de recarga para coches eléctricos: en casa, pública y rápida.

Como se puede ver, a medida que aumenta la velocidad y la comodidad (de casa a un punto público y de ahí a uno rápido), también lo hace la complejidad de la infraestructura y, lógicamente, el coste final.

Un ejemplo práctico para calcular tus precios

Vamos a ponerle números para que quede más claro. Imaginemos un escenario muy común: un cargador público de corriente alterna en un hotel o un parking, donde quieres fijar un precio de venta al público (PVP) de 0,45 €/kWh.

  • Coste base de la energía: Supongamos que, una vez comprada la energía y sumados los peajes y cargos, tu coste se sitúa en 0,20 €/kWh.
  • Impuestos aplicables: A esa cifra le tienes que sumar el IVA (21%) y otros impuestos. Esto eleva tu coste real por cada kWh vendido a unos 0,25 €.
  • Margen bruto del CPO: Si vendes a 0,45 €/kWh, tu margen bruto es la diferencia: 0,45 € – 0,25 € = 0,20 €/kWh.

Ese margen de 0,20 € es lo que te queda para cubrir todos tus gastos (mantenimiento, software, amortización del cargador) y, por supuesto, generar beneficios. Saber hacer este cálculo te ayuda a poner un precio que no solo atraiga a clientes, sino que garantice la viabilidad de tu negocio a largo plazo.

Además, estar al tanto de las variaciones del mercado te permite tomar decisiones más inteligentes. Si quieres profundizar en este tema, puedes echar un vistazo a nuestro artículo sobre la mejor tarifa de luz para coche eléctrico, donde exploramos las distintas opciones con más detalle.

Cómo se cobra en los puntos de recarga públicos

Cuando aparcas para cargar tu coche eléctrico en un punto público, te darás cuenta de que el precio no es tan sencillo como el de la gasolina. No hay un único precio por "litro" (o kilovatio-hora, en este caso). Los operadores usan distintas fórmulas para facturar, y entenderlas te ahorrará sorpresas y te ayudará a elegir la opción que más te conviene.

Para quien gestiona un aparcamiento, un hotel o cualquier negocio con cargadores, conocer estas opciones es todavía más importante. Es la base para diseñar una estrategia de precios que atraiga a los conductores y, al mismo tiempo, haga que la inversión sea rentable.

Pago por energía (€/kWh): el modelo más justo

Esta es, sin duda, la forma más transparente y lógica de pagar. Funciona exactamente igual que el contador de la luz de tu casa: pagas por la cantidad exacta de electricidad que tu coche "mete" en la batería. La unidad de medida es el kilovatio-hora (kWh).

La gran ventaja es que todo es muy claro. Puedes comparar precios entre distintos operadores de un vistazo y calcular cuánto te costará llenar la batería. Para el negocio que ofrece el servicio, también es un sistema justo, porque el precio que cobra está directamente relacionado con el coste real de la energía que ha suministrado.

Pago por tiempo (€/minuto): cuidado con este modelo

Aquí la cosa se complica un poco y puede generar situaciones injustas. Con este sistema, pagas por cada minuto que el coche está enchufado, sin importar la velocidad a la que esté cargando. ¿El problema? No todos los coches cargan igual de rápido.

Un ejemplo vale más que mil palabras: Imagina dos coches eléctricos enchufados a un mismo cargador de 22 kW. El Coche A puede cargar a 11 kW, pero el Coche B, más antiguo, solo admite 3,7 kW. Si ambos están conectados una hora, pagarán lo mismo. Sin embargo, el Coche A habrá recuperado casi tres veces más autonomía.

Este modelo se suele usar para fomentar que la gente no deje el coche aparcado en el punto de carga una vez ha terminado. Es una forma de incentivar la rotación, pero acaba penalizando a los coches con menor potencia de carga.

Otras fórmulas: tarifas mixtas y bonos de recarga

Más allá de los dos modelos principales, el mercado está lleno de combinaciones y ofertas creativas para fijar el precio de la recarga del coche eléctrico. Las más comunes son:

  • Tarifa por sesión: Es como la "bajada de bandera" de un taxi. Pagas una pequeña cantidad fija solo por empezar a cargar, a la que luego se suma el coste por la energía o el tiempo.
  • Tarifas mixtas: Son una mezcla de los dos mundos. Por ejemplo, te cobran por kWh durante la primera hora, pero si dejas el coche más tiempo, empiezan a cobrarte un extra por minuto para que liberes el punto.
  • Suscripciones y bonos: Grandes operadores como Iberdrola, Repsol o Endesa X ofrecen planes mensuales. Pagas una cuota y a cambio tienes un paquete de kWh a un precio mucho más bajo que si pagaras cada recarga por separado. Si usas mucho la red pública, es una opción a tener muy en cuenta.

La red de recarga en España no para de crecer. De hecho, durante el segundo trimestre de 2025, aumentó un 3%. Operadores como Repsol ya estructuran sus precios por potencia: la carga normal ronda los 0,35 €/kWh, la rápida sube a 0,47 €/kWh y la ultrarrápida alcanza los 0,54 €/kWh. Esto demuestra la enorme variedad de precios que te puedes encontrar. Si te interesa, puedes leer más sobre la evolución de los operadores de carga en España.

Para cualquier negocio, la clave para gestionar todo esto es contar con un buen sistema de gestión de puntos de recarga (CPMS). Esta herramienta te permite configurar y cambiar los precios de forma flexible, adaptándolos a la demanda, al horario o incluso al tipo de cliente (por ejemplo, ofreciendo un precio especial a los huéspedes de un hotel). Esta flexibilidad es fundamental para maximizar tanto el uso como la rentabilidad de la instalación de puntos de recarga.

Calculando el coste por kilómetro: eléctrico vs. gasolina

La verdadera batalla del ahorro no se libra en el precio de un "depósito lleno", sino en el coste por cada kilómetro que recorres. Es aquí donde el coche eléctrico saca músculo y demuestra una ventaja económica que, en la mayoría de los casos, es simplemente aplastante.

Para que lo veas claro, vamos a ponerle números con un ejemplo práctico y directo.

Comparación visual del coste de recarga de un coche eléctrico frente al repostaje de un vehículo de gasolina.

Un ejemplo práctico para entender el ahorro

Pensemos en dos coches similares, uno de cada bando:

  • Coche eléctrico: Un modelo estándar con un consumo medio de 18 kWh cada 100 km.
  • Coche de gasolina: Su equivalente de combustión, que gasta unos 7 litros cada 100 km.

Ahora vamos a calcular cuánto nos costaría recorrer esos 100 kilómetros en diferentes situaciones. Para la gasolina, usaremos un precio medio estimado de 1,70 € el litro.

Escenario 1: Recarga en casa, por la noche (tarifa valle)

Esta es la jugada maestra de casi todos los propietarios de un eléctrico. Llegas a casa, enchufas el coche y dejas que se cargue durante las horas más baratas.

  • Precio de la electricidad: 0,15 €/kWh.
  • Cálculo: 18 kWh/100 km * 0,15 €/kWh = 2,70 € por cada 100 km.

Poco más que añadir. El ahorro frente a la gasolina es brutal.

Escenario 2: Recarga pública en AC

Imagina que necesitas un extra de batería mientras haces la compra en un centro comercial o estás trabajando. Es una recarga de conveniencia.

  • Precio de la electricidad: 0,40 €/kWh.
  • Cálculo: 18 kWh/100 km * 0,40 €/kWh = 7,20 € por cada 100 km.

Incluso en este punto intermedio, el coste sigue siendo bastante más bajo que el de llenar el depósito de gasolina.

Escenario 3: Recarga ultrarrápida en carretera

Esta es la opción para los viajes largos, cuando necesitas recuperar autonomía lo más rápido posible y seguir tu camino. El tiempo es oro, y eso se paga.

  • Precio de la electricidad: 0,65 €/kWh.
  • Cálculo: 18 kWh/100 km * 0,65 €/kWh = 11,70 € por cada 100 km.

Aquí es donde los números se aprietan. Como ves, el coste es muy parecido al de su equivalente de combustión. Para entender mejor el impacto, llenar una batería de 50 kWh en un punto rápido a 0,70 €/kWh te costaría unos 35 €.

Aun así, la carga rápida pública sigue compitiendo cara a cara con los combustibles. Si quieres profundizar en los detalles de la recarga, verás que, aunque los precios son más altos, la eficiencia del motor eléctrico mantiene el coste por kilómetro a raya.

La conclusión es clara: aunque la recarga rápida puede igualar puntualmente el coste de la gasolina, el ahorro global generado por las recargas domésticas y públicas en AC inclina la balanza de forma decisiva a favor del vehículo eléctrico.

Para que lo veas todo de un solo vistazo, hemos preparado una tabla que resume estos números.

Comparativa de coste por 100 km: Eléctrico vs. Gasolina

Poner los números unos junto a otros ayuda a entender la magnitud del ahorro. Aquí tienes un análisis de lo que cuesta recorrer 100 kilómetros en cada escenario.

Escenario de repostaje/recarga Coste por unidad (kWh o Litro) Consumo medio (por 100 km) Coste total por 100 km
Gasolina 1,70 €/L 7 L 11,90 €
Eléctrico (Recarga doméstica) 0,15 €/kWh 18 kWh 2,70 €
Eléctrico (Recarga pública AC) 0,40 €/kWh 18 kWh 7,20 €
Eléctrico (Recarga ultrarrápida) 0,65 €/kWh 18 kWh 11,70 €

Como puedes ver, los números hablan por sí solos. El precio de la recarga de un coche eléctrico abre la puerta a un ahorro operativo masivo.

Para cualquier negocio, ya sea un hotel que quiere atraer a un tipo de cliente de más valor o una empresa que gestiona una flota de vehículos, este ahorro se traduce directamente en una mayor rentabilidad y una ventaja competitiva que se mantendrá en el tiempo.

Cómo sacar rendimiento a tu infraestructura de recarga

Instalar puntos de recarga en tu negocio es solo el primer paso. La verdadera clave para que la inversión merezca la pena está en gestionarlos de forma inteligente y, sobre todo, rentable. Si eres gestor de una flota, director de un hotel o responsable de un aparcamiento, te interesa convertir esos cargadores en una fuente activa de ingresos.

Lejos de ser un mero servicio extra, una red de cargadores bien gestionada puede generar beneficios directos, atraer a un público con mayor poder adquisitivo y marcar la diferencia frente a tu competencia. Aquí te contamos cómo tomar las riendas y maximizar la rentabilidad de tus cargadores.

El cerebro de la operación: el Sistema de Gestión (CPMS)

Imagina el Sistema de Gestión de Puntos de Carga (CPMS) como el director de orquesta de tu instalación. Es el software que te da un control total y centralizado sobre cada uno de tus cargadores, permitiéndote tomar decisiones estratégicas casi al instante.

Sin un CPMS, tus cargadores son poco más que enchufes caros. Con él, se convierten en activos inteligentes que se adaptan a lo que necesitas.

Estas son algunas de sus funciones clave:

  • Configurar tarifas a medida: Puedes fijar un precio de recarga para el coche eléctrico distinto para empleados, clientes del hotel o el público general. Totalmente flexible.
  • Crear tarifas dinámicas: ¿Quieres animar a la gente a cargar en horas de baja demanda? Puedes programar descuentos automáticos por la noche o durante el fin de semana para optimizar el uso.
  • Gestionar quién y cómo se carga: Tú decides quién puede usar los cargadores. Puedes restringir el acceso a grupos concretos, como los huéspedes de tu hotel, o abrirlos a cualquier conductor a través de una app móvil.

Esta capacidad de adaptación es la base para construir una estrategia de precios que no solo cubra los costes de energía y mantenimiento, sino que también te deje un margen de beneficio claro.

Hazte visible: la magia de la interoperabilidad

Puedes tener los mejores cargadores del mundo, pero si nadie sabe que están ahí, no generarán ingresos. Aquí es donde entra en juego la interoperabilidad, un concepto que suena técnico pero es muy simple: se trata de que tus puntos de recarga "hablen" con otras plataformas.

La interoperabilidad, gracias a estándares como OCPP (Open Charge Point Protocol), que es un lenguaje universal para cargadores, consigue que tus puntos aparezcan en los mapas de recarga que usan miles de conductores, como Electromaps o Chargemap. De repente, tu negocio está en el radar de todos los que buscan dónde cargar su coche eléctrico.

Al integrarte en estas redes, no solo multiplicas la ocupación de tus puntos, sino que también le facilitas la vida al usuario, que puede pagar directamente desde la app que ya utiliza. Esta visibilidad es fundamental para atraer un flujo constante de clientes, especialmente si estás en una ubicación de mucho tránsito como un centro comercial o un aparcamiento público.

Optimiza costes y evita sustos en la factura

Monetizar no va solo de fijar precios; también va de mantener los costes a raya. Uno de los mayores retos al instalar varios cargadores es gestionar la potencia eléctrica sin tener que contratar más de la cuenta, algo que dispararía los costes fijos de tu factura de la luz.

La solución se llama balanceo de carga dinámico (o load balancing). Es un sistema inteligente que distribuye la potencia disponible en tiempo real entre todos los coches que están cargando a la vez.

Por ejemplo, si tienes contratados 50 kW y cinco coches enchufados, el sistema puede asignar 10 kW a cada uno. En cuanto uno de ellos termina, esa potencia se redistribuye automáticamente entre los otros cuatro, acelerando su recarga. Este proceso garantiza que nunca superes la potencia máxima contratada, evitando penalizaciones y la necesidad de hacer costosas ampliaciones en la instalación eléctrica. Si quieres profundizar en las diferentes velocidades y potencias, te recomendamos echar un vistazo a nuestra guía sobre la carga rápida para coches eléctricos.

Resolvemos tus dudas sobre el coste de la recarga

Vamos a despejar las preguntas más comunes sobre lo que cuesta cargar un coche eléctrico. Te lo explico de forma clara y directa para que lo tengas todo controlado.

¿El precio por kWh que veo en un cargador público ya lo incluye todo?

Sí, en la inmensa mayoría de los casos, el precio que te muestra la aplicación del móvil o la pantalla del propio punto de recarga es el precio final que vas a pagar. Piensa en él como un "todo incluido".

Esa tarifa ya engloba el coste de la energía en sí, los peajes para usar la red eléctrica, el IVA y otros impuestos, y por supuesto, el pequeño margen del operador del punto. Está diseñado así para que sea simple y transparente para ti.

¿Por qué la recarga ultrarrápida es tanto más cara que la de casa?

Es una de las grandes preguntas, y la respuesta está en la enorme infraestructura que hay detrás. La diferencia de precio se apoya en tres pilares:

  • El coste del equipo: Un cargador ultrarrápido no es un simple enchufe. Es una pieza de alta tecnología que puede costar más de 50.000 €.
  • La potencia contratada: Para poder entregar esa energía a toda velocidad, el operador necesita contratar una potencia eléctrica gigantesca, lo que implica pagar una factura fija mensual muy, muy elevada, incluso si el cargador no se usa.
  • La ubicación: Poner estos cargadores en lugares clave, como autopistas o centros comerciales, implica una inversión enorme en obra civil, permisos y conexiones a la red.

En casa, en cambio, juegas con una instalación que ya existe y una potencia mucho más modesta, lo que abarata todo el proceso de forma radical.

Soy una empresa, ¿puedo ofrecer la recarga gratis a mis clientes?

Por supuesto, y de hecho, es una estrategia de marketing fantástica. Si tienes un hotel, un restaurante o un centro comercial, ofrecer este servicio se convierte en un imán para atraer y fidelizar a clientes con un poder adquisitivo interesante.

No siempre se trata de ganar dinero vendiendo electricidad. A veces, la verdadera rentabilidad está en el valor añadido que aportas a tu negocio principal. Un buen sistema de gestión (CPMS) te da el control para ofrecer, por ejemplo, la primera hora gratis y empezar a cobrar a partir de ahí, evitando que alguien deje el coche aparcado todo el día.

¿Tengo que cambiar mi contrato de luz en casa para poner un cargador?

Depende. La clave está en la potencia que ya tienes contratada y la velocidad a la que quieras cargar. Si te conformas con una carga lenta durante la noche (a 3,7 kW), es muy probable que no necesites tocar nada, sobre todo si eres cuidadoso y no pones la lavadora y el horno a la vez.

Ahora bien, si buscas una carga un poco más ágil (a 7,4 kW), casi seguro que tendrás que pedir un aumento de potencia. De lo contrario, te arriesgas a que "salten los plomos" cada dos por tres. Lo más sensato es que un instalador profesional de puntos de recarga eche un vistazo a tu instalación y te asesore.


En Evenergia, nuestra especialidad es precisamente esa: coger toda la complejidad del mundo de la recarga eléctrica y convertirla en soluciones que funcionen y sean rentables para tu negocio. Nos ocupamos de todo, desde el primer boceto hasta la gestión del día a día.

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