Normativa para Instalar un Cargador de Coche Eléctrico en un Garaje Comunitario: Guía Práctica 2026
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Normativa para Instalar un Cargador de Coche Eléctrico en un Garaje Comunitario: Guía Práctica 2026

Instalar un punto de recarga en una plaza de garaje comunitaria a menudo se percibe como un proceso complejo, lleno de burocracia y sujeto a la aprobación de la comunidad. Sin embargo, la realidad es mucho más sencilla. La normativa para instalar un cargador de coche eléctrico en un garaje comunitario protege tu derecho a hacerlo, y si la instalación se conecta a tu contador individual, el proceso se reduce a un simple trámite: comunicarlo por escrito a la comunidad. Esta guía práctica está diseñada para propietarios y gestores de aparcamientos que buscan una hoja de ruta clara, evitando errores comunes y optimizando la inversión.

Tu derecho a instalar un cargador en el garaje comunitario

La pregunta clave para cualquier propietario de un vehículo eléctrico es: ¿puedo instalar un punto de recarga en mi plaza de garaje? La respuesta es un sí rotundo, y la ley te ampara. La pieza fundamental es el artículo 17.5 de la Ley de Propiedad Horizontal, que simplifica enormemente las instalaciones de uso privado.

Dos hombres intercambian papeles en un garaje subterráneo junto a un cargador de vehículos eléctricos.

En la práctica, esta ley reconoce tu derecho a instalar un cargador en tu plaza. Lo más importante es que no necesitas la aprobación previa de la junta de propietarios. Se acabaron las votaciones y la espera del permiso de los vecinos.

El poder de una simple notificación

Para entenderlo mejor, imaginemos la siguiente situación. El gerente de una flota de vehículos de una empresa necesita que sus empleados puedan cargar los coches corporativos en sus domicilios. Si uno de ellos vive en un edificio, la instalación del cargador en su plaza privada funciona igual que si quisiera contratar una nueva línea de internet para su piso: la instalación se realiza en su propiedad (la plaza de garaje), y tanto el coste como el consumo corren de su cuenta. No pide permiso a la comunidad para eso, ¿verdad? Con el punto de recarga, la lógica es la misma.

Ahora bien, para ejercer este derecho correctamente, hay un único paso que no puedes saltarte: realizar una comunicación formal y por escrito al presidente de la comunidad o al administrador de la finca. Este documento es tu constancia oficial de que vas a iniciar la instalación.

Aunque no necesites permiso, la comunicación es un paso obligatorio. Ignorarla puede generar conflictos y retrasos innecesarios. Lo ideal es enviarla con antelación suficiente antes de que empiecen los trabajos.

Una vez enviada la notificación, tienes vía libre para que una empresa instaladora de cargadores para coches eléctricos se ponga manos a la obra. Este marco legal está pensado precisamente para eliminar barreras y facilitar la electrificación de los garajes de edificios y oficinas.

Resumen de derechos del propietario y obligaciones de la comunidad

Concepto Derecho del Propietario Obligación de la Comunidad
Aprobación No requiere aprobación en junta para instalaciones individuales con derivación desde el contador propio. No puede prohibir ni obstaculizar la instalación si se cumplen los requisitos legales y técnicos.
Notificación Debe comunicar por escrito al presidente o administrador la intención de instalar el punto de recarga. Debe acusar recibo de la comunicación. No puede vetarla, solo informarse sobre el proyecto.
Costes Asume el 100% del coste de la instalación, el equipo y el consumo eléctrico asociado. No asume ningún coste de la instalación individual. Debe facilitar el acceso a zonas comunes para el paso del cableado.
Instalación Contrata a un instalador autorizado que cumpla con la normativa (ITC-BT-52). Permite los trabajos necesarios en los elementos comunes (forjados, paredes, canalizaciones) para llevar el cable a la plaza.

Como ves, la ley equilibra tu derecho a modernizar tu plaza de garaje con la necesidad de mantener informada a la comunidad, garantizando un proceso ordenado para todos.

¿Qué debe incluir la comunicación?

La ley no especifica un modelo exacto, pero una comunicación bien redactada evita malentendidos. Te recomendamos incluir:

  • Tu intención clara de instalar un punto de recarga en tu plaza de garaje.
  • La fecha aproximada en la que comenzarán los trabajos.
  • Un pequeño esquema o descripción del trazado que seguirá el cableado.

Este simple gesto no solo cumple con la normativa para instalar un cargador de coche eléctrico en el garaje comunitario, sino que también demuestra transparencia y buena fe hacia tus vecinos. Una comunicación clara es la mejor base para que la instalación se realice sin problemas, algo fundamental para la correcta operación y mantenimiento de los cargadores a largo plazo.

La normativa técnica que lo hace posible: ITC-BT-52 y el Real Decreto

Aunque la Ley de Propiedad Horizontal te da el derecho, es la Instrucción Técnica Complementaria ITC-BT-52 del Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión la que te dice cómo hacerlo. Piénsalo así: es el manual de instrucciones que garantiza que cada punto de recarga en España se instala de forma segura, eficiente y siguiendo un estándar claro.

Esta normativa es tu gran aliada. Define las directrices técnicas que cualquier instalador autorizado debe seguir al milímetro, asegurando que todo funcione como debe. Lejos de ser un documento lleno de tecnicismos, es una guía práctica que presenta las diferentes "rutas" o esquemas para llevar un cable hasta tu plaza de garaje.

Los esquemas de instalación que debes conocer

La ITC-BT-52 no impone una única solución, sino que ofrece varias opciones para adaptarse a la realidad de cada garaje comunitario. Estas son las cuatro configuraciones principales:

  • Esquema 1: Derivación desde tu contador. Es la opción más directa y habitual. Se trata de tirar un cable independiente desde el contador de tu propia vivienda hasta la plaza de garaje. Así, el consumo del coche se suma directamente a tu factura de la luz, sin más complicaciones.
  • Esquema 2: Un contador nuevo solo para el coche. A veces, la primera opción no es viable por la distancia o la complejidad del recorrido. En esos casos, se puede solicitar un nuevo punto de suministro a la compañía eléctrica, con un contador dedicado en exclusiva a la recarga.
  • Esquema 3: Conexión a los servicios comunes. Esta alternativa, que sí necesita el visto bueno de la comunidad, consiste en conectar el cargador al contador general del garaje. Para que sea legal, la norma exige instalar un contador secundario, un pequeño medidor que registra solo tu consumo y permite que la comunidad te lo facture aparte.
  • Esquema 4: La preinstalación o infraestructura troncal. Esta es, sin duda, la solución más inteligente y con más visión de futuro. Consiste en desplegar una canalización principal a lo largo de todo el garaje, una especie de "autopista eléctrica". A partir de ahí, cada vecino que quiera un cargador solo tiene que "engancharse" a esa preinstalación de forma rápida y mucho más económica. Si quieres profundizar, te lo contamos todo en nuestro artículo sobre los diferentes esquemas de instalación para cargadores de coche eléctrico.

La figura clave: el instalador autorizado y el Certificado CIE

Aquí la normativa es tajante, y con razón: solo un instalador electricista autorizado tiene la potestad para diseñar, ejecutar y legalizar la instalación. Intentar ahorrar contratando a alguien sin la cualificación necesaria es un error garrafal que puede anular la garantía de tu coche, provocar graves problemas de seguridad y acarrear sanciones.

Una vez terminados los trabajos, este profesional está obligado a emitir y registrar en Industria el Certificado de Instalación Eléctrica (CIE), también conocido como "boletín eléctrico".

El CIE no es un mero trámite. Es el DNI de tu instalación, el documento oficial que demuestra que todo cumple con la ITC-BT-52 y es 100 % seguro y legal. Sin él, para la administración, tu punto de recarga simplemente no existe.

El marco legal en España, impulsado por Reales Decretos actualizados y la propia ITC-BT-52, ha simplificado enormemente la normativa para instalar un cargador de coche eléctrico en un garaje comunitario. Aunque la red pública no para de crecer —alcanzando los 52.985 puntos operativos a 1 de marzo de 2026—, es en los hogares y centros de trabajo donde se está librando la verdadera batalla de la electrificación.

No es de extrañar que los garajes comunitarios ya representen hasta el 40 % de las nuevas instalaciones residenciales. Es pura lógica, teniendo en cuenta que casi el 70 % de la población en España vive en pisos. Para facilitar esta transición, la ley incluso obliga a las comunidades a aprobar una preinstalación troncal si lo solicita un tercio de los propietarios. Puedes encontrar más datos sobre el avance de esta infraestructura en este informe especializado.

Guía paso a paso para instalar tu punto de recarga

Ya tienes claro que la ley está de tu lado y conoces la normativa técnica que aplica. Ahora toca pasar a la acción. Instalar un punto de recarga en un garaje comunitario es mucho más sencillo de lo que parece si tienes una hoja de ruta clara.

Aquí te llevamos de la mano, paso a paso, desde que tomas la decisión hasta que escuchas el primer "clic" al enchufar tu coche.

El siguiente esquema resume el proceso. Piensa en él como un triángulo donde cada vértice es igual de importante: la normativa ITC-BT-52 como base legal, el instalador autorizado como ejecutor profesional y el Certificado de Instalación Eléctrica (CIE) como tu garantía final.

Diagrama de flujo horizontal que muestra el proceso normativo, desde la ITC-BT-52, pasando por el instalador, hasta el CIE.

Como ves, todo está conectado. Cuando se hace bien, el proceso es seguro, legal y sorprendentemente lineal.

1. Elige a tu socio instalador y pide un presupuesto

Este es, sin duda, el paso más importante. No se trata solo de encontrar a alguien que pase un cable, sino de dar con una empresa instaladora autorizada que conozca al detalle la normativa para instalar un cargador de coche eléctrico en un garaje comunitario.

Un presupuesto profesional debe ser transparente y detallado. Asegúrate de que desglose claramente:

  • El coste del cargador y todos los materiales (cable, protecciones, canaletas, etc.).
  • El precio de la mano de obra.
  • La gestión y las tasas para legalizar la instalación (la emisión del CIE).
  • Si lo necesitas, la tramitación de las ayudas como el Plan MOVES.

Huye de los presupuestos genéricos o que mezclan conceptos. Un buen presupuesto es la primera señal de que estás en buenas manos.

2. Comunica formalmente tu intención a la comunidad

Con el presupuesto sobre la mesa, llega el momento de la comunicación oficial al presidente o administrador de la finca. Recuerda, no estás pidiendo permiso, estás informando de tu derecho.

Para que no quede ninguna duda y agilizar el proceso, es una gran idea adjuntar un pequeño esquema del trazado del cableado que te facilitará la empresa instaladora. Así todo el mundo puede ver que la instalación será ordenada y respetuosa.

Modelo de comunicación a la comunidad:
«Estimado/a Presidente/a y/o Administrador/a,

Le escribo para comunicar, como propietario/a de la plaza de garaje n.º [Tu Número de Plaza], mi intención de instalar un punto de recarga para vehículo eléctrico en dicha plaza, ejerciendo el derecho recogido en el artículo 17.5 de la Ley de Propiedad Horizontal.

La instalación será realizada por una empresa autorizada, cumpliendo estrictamente con la ITC-BT-52, y derivará la corriente desde mi propio contador. Para su información, adjunto un esquema del trazado previsto. La fecha estimada para los trabajos es el [Fecha aproximada].

Atentamente, [Tu Firma]»

Nuestra recomendación: envía este escrito por un medio que deje constancia, como un burofax o un email con acuse de recibo. Es la mejor forma de protegerte legalmente.

3. Diseño técnico y ejecución de la instalación

Una vez hecha la comunicación, el instalador se pone manos a la obra. Lo primero es diseñar el recorrido definitivo del cable, buscando siempre la ruta más corta y eficiente. Un buen profesional intentará aprovechar las bandejas y canalizaciones que ya existan para minimizar el impacto visual en las zonas comunes.

La obra en sí suele ser muy rápida. Una instalación individual estándar puede estar lista en uno o dos días. Los equipos profesionales trabajan de forma limpia, dejando todo bien fijado, señalizado y sin apenas generar molestias, sobre todo si se planifica el trabajo en horas de poco movimiento en el garaje.

4. Legalización y puesta en marcha del cargador

La instalación física ha terminado, pero queda un último paso, puramente burocrático, que es absolutamente crucial: la legalización.

La empresa instaladora tiene la obligación de registrar la instalación en la Consejería de Industria de tu comunidad autónoma y emitir el Certificado de Instalación Eléctrica (CIE). Este papel es tu tranquilidad. Es el documento oficial que acredita que tu punto de recarga es seguro y cumple al 100 % con la ley.

Con el CIE en la mano, ya puedes empezar a cargar. El instalador hará las últimas configuraciones, te enseñará a manejar el cargador y, si es el caso, lo conectará al sistema de gestión de carga que se usa en los garajes de edificios corporativos. ¡Listo para rodar!

¿Y si somos varios vecinos? La solución inteligente es una infraestructura común

Cuando ya no eres el único en el garaje pensando en un coche eléctrico, la situación cambia. Si cada vecino empieza a tirar su propio cable desde su contador, el resultado es predecible: un caos de mangueras, costes que se multiplican y, lo peor de todo, el riesgo real de agotar la potencia eléctrica del edificio.

Garaje subterráneo moderno con varios coches eléctricos cargando en estaciones de pared, mostrando infraestructura.

Afortunadamente, la normativa para instalar cargadores en garajes comunitarios ya anticipó este problema. La solución es mucho más limpia, eficiente y pensada para el futuro: una infraestructura común, también llamada preinstalación troncal.

Imagina que es una especie de autopista eléctrica. En lugar de que cada uno construya su propio camino hasta su plaza, la comunidad invierte una sola vez en una gran vía principal que recorre todo el garaje. A partir de ahí, cada vecino que quiera un punto de recarga solo tiene que construir su pequeña "rampa de acceso". El proceso es más rápido, más ordenado y, al final, mucho más barato para cada nuevo usuario.

El poder del tercio de los vecinos

Aquí es donde la instrucción ITC-BT-52 demuestra su visión de futuro, porque facilita enormemente la aprobación de este tipo de obras. Para poner en marcha una preinstalación común no hace falta pelear por mayorías complicadas ni por la unanimidad de toda la comunidad.

La ley es clara: si tan solo un tercio de los propietarios (que a su vez sumen un tercio de las cuotas de participación) lo pide en junta, la comunidad está obligada a realizar la instalación de la canalización principal. El coste, al considerarse una mejora que revaloriza todo el edificio, se reparte entre todos los propietarios.

Este cambio legal ha sido la palanca para modernizar miles de garajes en toda España. De hecho, la Hoja de Ruta del Gobierno para la Movilidad Eléctrica es muy ambiciosa, y gran parte de su éxito depende de estas instalaciones. La ITC-BT-52 ha hecho que la aprobación de estos proyectos en comunidades se dispare, superando el 90 % en 2025.

¿Por qué apostar por una infraestructura común?

Colaborar no es solo una cuestión de orden. Es una decisión estratégica que trae ventajas muy concretas para cualquier comunidad o empresa:

  • Ahorro a largo plazo: Aunque la comunidad asume la inversión inicial, el coste para cada usuario que se conecta después es significativamente menor.
  • Optimización de la energía: Una instalación centralizada permite incorporar sistemas de gestión inteligente que reparten la potencia disponible sin saturar la red.
  • Preparados para el futuro: El garaje queda listo para lo que venga. Si el próximo año se suman diez usuarios más, la infraestructura ya está ahí.
  • Más valor para el inmueble: Hoy en día, un edificio con preinstalación para vehículos eléctricos es un gran atractivo en el mercado inmobiliario.

El balanceo de carga: la clave para que no salten los plomos

Una duda habitual en hoteles o flotas es evidente: ¿qué pasa si por la noche todos los vehículos se enchufan a la vez? ¿Se irá la luz en todo el edificio? Aquí es donde entra en juego una tecnología fundamental: el balanceo de carga (o load balancing).

Imaginemos que la potencia total del garaje es una tarta. Sin control, los primeros coches en enchufarse se llevarán los trozos más grandes, dejando a los últimos sin nada. El sistema de balanceo actúa como un repartidor justo que corta la tarta en porciones dinámicas para que todos puedan cargar a la vez. En la práctica, el sistema mide en tiempo real cuánta energía se está consumiendo en el edificio y la distribuye de forma inteligente entre todos los coches. Si un vehículo ya está casi cargado, le asigna menos potencia para dársela a otro que acaba de llegar. Así, se aprovecha al máximo la potencia contratada sin sobrepasarla nunca, evitando apagones y, sobre todo, evitando tener que contratar más potencia a la compañía eléctrica, lo que supondría un enorme gasto fijo mensual. Si quieres profundizar, no te pierdas nuestra guía definitiva sobre el balanceo de cargas para cargadores de vehículos eléctricos.

¿Cuánto cuesta instalar un punto de recarga y cómo puedo aprovechar las ayudas del Plan MOVES?

Una de las primeras preguntas que surgen al planificar la instalación de un cargador es, lógicamente, el coste. Muchos propietarios se echan para atrás pensando que es una inversión muy elevada, pero la realidad es que, gracias a las ayudas públicas, el desembolso final puede ser sorprendentemente bajo.

La clave está en no ver solo el precio inicial, sino el coste real después de aplicar las subvenciones. Con la ayuda adecuada, la instalación se vuelve mucho más accesible, tanto para un particular como para una comunidad de vecinos.

El programa que lo hace posible es el Plan MOVES, con ediciones previstas hasta 2026. Esta iniciativa del Gobierno, gestionada por el MITECO (Ministerio para la Transición Ecológica), es tu gran aliada para cumplir con la normativa de instalar un cargador de coche eléctrico en el garaje comunitario sin que tu bolsillo lo note demasiado.

Hablemos de números: ¿cuánto cuesta realmente la instalación?

El precio final siempre depende de factores como la distancia del cableado o el tipo de cargador elegido. Pero, para que te hagas una idea clara, podemos manejar unas cifras orientativas:

  • Instalación individual (Esquema 1): Conectar tu plaza de garaje directamente a tu contador de casa suele costar entre 1.200 € y 2.000 €.
  • Preinstalación comunitaria: Preparar el garaje con una infraestructura troncal para que varios vecinos puedan conectarse en el futuro es un proyecto más grande. Aquí los precios pueden partir de los 5.000 € y superar los 15.000 €, según las dimensiones del garaje.

A primera vista, estos números pueden parecer elevados. Pero es aquí donde el Plan MOVES cambia por completo las reglas del juego.

Cómo funcionan las ayudas del Plan MOVES

El Plan MOVES III (y sus futuras ediciones) está pensado para que el dinero no sea un obstáculo. La ayuda puede cubrir hasta un 70% del coste total de la instalación para particulares, autónomos y comunidades de propietarios en municipios de menos de 5.000 habitantes (el porcentaje varía en otras localidades).

Para que lo veas claro: una instalación individual que te presupuestan en 1.500 € podría quedarse en solo 450 € después de recibir la ayuda máxima. De repente, la inversión se convierte en un gasto más que razonable.

Y un detalle muy importante: la subvención no solo cubre el cargador. También se aplica a toda la obra civil necesaria, el cableado y la mano de obra. La preinstalación comunitaria también puede acogerse a estas ayudas, lo cual es un incentivo enorme para que las comunidades den el paso.

Para que te hagas una idea del impacto, solo en 2025 se instalaron 20.000 puntos en zonas residenciales. El 60% de ellos fue en garajes comunitarios, donde el 80% de los proyectos se beneficiaron de empresas instaladoras que gestionaron todo el proceso, desde el diseño técnico hasta la tramitación de las ayudas.

Deja la burocracia en manos de expertos

Sabemos que tramitar subvenciones suena a papeleo y complicaciones. Pero no tienes por qué hacerlo tú.

Las empresas instaladoras con experiencia, como EV-Energía, nos encargamos de todo el proceso por ti. Recopilamos la documentación, presentamos la solicitud a tiempo, hacemos el seguimiento y te mantenemos informado. Nuestro trabajo es convertir un laberinto burocrático en un trámite sencillo para que tú solo te preocupes de disfrutar de tu coche eléctrico.

Estimación de costes con y sin ayudas del Plan MOVES (2026)

Esta tabla muestra la diferencia abismal entre el coste inicial y el coste final tras aplicar la subvención del Plan MOVES, tanto para un proyecto individual como para uno comunitario.

Tipo de Instalación Coste Estimado sin Ayuda Subvención MOVES (hasta 70%) Coste Final Estimado
Punto de recarga individual 1.500 € -1.050 € 450 €
Preinstalación comunitaria (10 plazas) 8.000 € -5.600 € 2.400 €

Como puedes comprobar, el impacto de la subvención es enorme. Estas ayudas realmente eliminan la barrera del precio y hacen que la recarga en casa esté al alcance de todos.

Errores comunes al instalar un cargador y cómo evitarlos

Aprender de la experiencia ajena es la mejor estrategia para que tu proyecto vaya sobre ruedas. La normativa para instalar un cargador de coche eléctrico en un garaje comunitario busca crear un proceso claro y seguro. Sin embargo, las prisas o el desconocimiento pueden convertir una instalación sencilla en un auténtico quebradero de cabeza.

Imaginemos el caso de un hotel que instaló cargadores sin un plan adecuado. Los primeros huéspedes cargaban sin problemas, pero en cuanto llegaron más vehículos eléctricos, el sistema colapsó, dejando a clientes insatisfechos y generando una crisis de reputación online. Este tipo de errores se repiten en muchos entornos.

Error 1: No comunicar la instalación por escrito

Aunque la ley te ampara, lanzarte a la obra sin informar por escrito al presidente o al administrador es comprar papeletas para un conflicto vecinal. Muchos propietarios, por ir rápido, empiezan la instalación sin más, un gesto que casi siempre genera desconfianza y quejas. La comunidad podría paralizar las obras, generando tensiones y retrasos.

¿La solución? Es tan fácil como enviar una comunicación por escrito antes de mover un solo cable. Es un gesto de transparencia que cumple con el único requisito que te exige la Ley de Propiedad Horizontal.

Error 2: Contratar a un instalador no autorizado para "ahorrar"

La tentación de llamar a un "manitas" sin la especialización adecuada para abaratar costes es muy grande, pero es un error garrafal. Estos instaladores no pueden emitir el Certificado de Instalación Eléctrica (CIE), el documento imprescindible para que tu punto de recarga sea legal. Te expones a una instalación insegura, a anular la garantía del coche y a posibles sanciones.

Una instalación sin su correspondiente CIE es como tener un coche sin papeles. Puede que funcione, sí, pero es ilegal, inseguro y, a la larga, te dará muchos más problemas que el supuesto ahorro inicial.

Error 3: Ignorar la necesidad del balanceo de carga

En garajes donde ya hay varios coches eléctricos, pensar que la potencia es infinita es un error de cálculo muy común. Hemos visto aparcamientos de oficinas donde, a las 9 de la mañana, saltaban los plomos porque varios empleados enchufaban sus coches a la vez. Para arreglarlo, la empresa tuvo que contratar más potencia, disparando los costes fijos mensuales.

La solución pasa por instalar un sistema de balanceo dinámico de carga. Esta tecnología, que debe planificar tu empresa instaladora profesional, reparte la potencia disponible de forma inteligente entre todos los coches que están cargando. Así se evitan las sobrecargas y se optimiza el consumo.

Error 4: Elegir un cargador "tonto" sin gestión inteligente

Comprar el cargador más básico, sin conectividad, es pan para hoy y hambre para mañana. Estos equipos "tontos" no permiten programar la carga para aprovechar tarifas baratas, ni se integran con sistemas de gestión. En los garajes de empresa y oficinas, un cargador sin un CPMS (Software de Gestión de Puntos de Carga) es un callejón sin salida: no podrás gestionar usuarios, monitorizar el consumo ni pensar en monetizar el servicio. OCPP es, simplemente, el "idioma" que usan los cargadores para hablar con el software; sin él, están aislados.

Nuestro consejo es apostar siempre por un cargador inteligente que se conecte a un software de gestión de cargadores. Garantiza que tu inversión sea duradera y escalable.

Resolvemos las dudas más frecuentes sobre la normativa de cargadores

Ahora vamos a lo práctico. Después de ver toda la normativa, seguro que todavía te quedan algunas dudas muy concretas. Aquí te las respondemos para que tengas toda la tranquilidad del mundo.

¿Puede mi comunidad de vecinos prohibirme instalar el cargador?

No, la ley te protege. El artículo 17.5 de la Ley de Propiedad Horizontal es tu gran aliado. Siempre que la instalación vaya a tu propio contador, la comunidad no puede prohibirla. Tu única obligación es comunicarlo formalmente por escrito. Una vez hecho eso, tienes luz verde.

¿Y si varios vecinos queremos instalar un punto de recarga?

¡Esa es la mejor noticia! Es el momento perfecto para plantear una infraestructura común (preinstalación troncal), que a la larga es la solución más inteligente y económica. La ley también lo pone fácil: basta con que un tercio de los propietarios estén de acuerdo para que la comunidad esté obligada a realizar la instalación principal.

¿Quién paga la electricidad que consume mi coche?

Tú y solo tú. La normativa ITC-BT-52 es muy estricta y obliga a que cada punto de recarga tenga su propio sistema de medición. Si la instalación se conecta a tu contador, el coste aparecerá en tu factura de la luz. Si usáis una instalación común, un contador secundario medirá tu consumo exacto para que la comunidad te lo facture.

¿Voy a tener que subir la potencia que tengo contratada en casa?

En la gran mayoría de los casos, no hace falta. El secreto está en instalar un cargador inteligente con control dinámico de potencia (o load balancing). Este sistema mide en tiempo real cuánta energía está consumiendo tu casa. Si pones la vitrocerámica y el horno a la vez, el cargador lo detecta y baja temporalmente la velocidad de carga del coche para no superar la potencia máxima contratada, evitando que salten los plomos.

¿Estás pensando en instalar cargadores en tu comunidad, empresa u hotel? No dejes que las dudas te frenen. Habla con un especialista en infraestructura de recarga de vehículos eléctricos.

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