Si gestionas un hotel, un parking o una flota de vehículos, seguro que llevas un tiempo dándole vueltas a la idea de instalar cargadores para coches eléctricos. La pregunta ya no es si debes hacerlo, sino cómo y cuándo. Y la respuesta, sin rodeos, es que ese momento es ahora. En 2026, ignorar la necesidad de una instalación de cargador de coche eléctrico profesional es, sencillamente, quedarse atrás y perder una oportunidad de negocio clara.
Por qué 2026 es el año clave para electrificar tu negocio
La movilidad eléctrica ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en una pieza clave del presente. Para cualquier empresa, el año 2026 no es una fecha más en el calendario, sino un verdadero punto de inflexión. ¿Por qué? Porque tres fuerzas convergen con una potencia sin precedentes: una demanda imparable por parte de los clientes, una tecnología que ha alcanzado su madurez y un marco de ayudas que premia a quienes actúan ya.
Para un director de hotel, un gestor de aparcamientos o el responsable de una flota, la cuestión ha evolucionado. Ya no se trata de plantearse si instalar cargadores, sino de definir cómo hacerlo de una manera inteligente y, sobre todo, rentable.
La explosión de la demanda que ya no puedes ignorar
El número de vehículos eléctricos que circulan por España crece a un ritmo que pocos anticiparon. Y con cada coche nuevo, crece la necesidad de encontrar puntos de recarga fiables y accesibles. Tus clientes, ya sean turistas europeos que cruzan el país con su coche eléctrico o empleados que han apostado por la sostenibilidad, ya no esperan encontrar un cargador: lo exigen.
Pensemos en un caso práctico: un hotel en una zona turística. Hace un par de años, ofrecer un cargador era un detalle diferenciador. Hoy, es un filtro de búsqueda clave en plataformas como Booking.com. Un simple aparcamiento, que antes era solo un coste, se transforma de repente en una fuente de ingresos y en un imán para atraer a un perfil de cliente de alto valor.
La instalación de un cargador para coche eléctrico ya no es un extra, es un servicio básico. En 2026, un negocio sin puntos de recarga será como un hotel sin Wi-Fi hace una década: una opción incompleta y menos competitiva.
El peligro de una mala instalación: peor el remedio que la enfermedad
El crecimiento acelerado del mercado ha traído consigo una consecuencia peligrosa. En España hemos superado la cifra de 53.000 puntos de recarga públicos, con la vista puesta en los 100.000 para 2026. Sin embargo, hay una estadística alarmante que no se puede pasar por alto: se estima que hasta un 25 % de esos cargadores no funcionan correctamente. Las causas son variadas: instalaciones mal ejecutadas, software obsoleto o, simplemente, una falta total de mantenimiento. Puedes encontrar más detalles sobre esta problemática en este análisis sobre el crecimiento de la red de recarga pública.
Este dato revela una verdad incómoda: una mala instalación es peor que no tener ninguna. Un cargador que no funciona no es solo una inversión tirada a la basura; es una fuente de frustración para tus clientes y un golpe directo a la reputación de tu negocio.
La solución: un proyecto integral con un socio experto
Lanzarse a un proyecto de electrificación sin el conocimiento adecuado es una receta para el desastre. Los errores más comunes pueden salir muy caros:
- Dimensionamiento incorrecto: Instalar mucha más potencia de la necesaria (disparando costes) o quedarse corto (generando cuellos de botella).
- Hardware inadecuado: Usar cargadores de tipo doméstico en un entorno de alta demanda profesional.
- Falta de visión de futuro: Montar una instalación que no se puede ampliar, obligando a rehacer todo el trabajo en pocos años.
- Problemas de software: Quedar atrapado en un sistema propietario que no se comunica con otras plataformas, limitando tus opciones.
La única forma de esquivar estas balas es contar con un socio especialista que se haga cargo del proyecto de principio a fin. Un verdadero experto no se limita a la obra, sino que diseña una solución a tu medida, elige el hardware y el software más adecuados, gestiona la burocracia de permisos y ayudas, y garantiza que todo funcione día tras día a través de servicios de operación y mantenimiento.
Así es como un desafío técnico se convierte en una ventaja competitiva real, asegurando que tu inversión sea rentable, fiable y escalable. Para planificar con acierto, es vital comprender el potencial impacto de la transición a la movilidad eléctrica en Europa y cómo afectará a tu sector.
Cómo dimensionar tu proyecto de recarga y evitar sorpresas
Antes de lanzarte a comprar cargadores, el paso más crítico es, sin duda, el estudio de viabilidad. Créeme, esta fase inicial es lo que separa una instalación de cargador de coche eléctrico bien ejecutada y rentable de un pozo sin fondo de sobrecostes y quebraderos de cabeza. Vamos a ver cómo puedes evaluar tus necesidades reales sin dejarte nada en el tintero.
Lo primero que miro siempre en un proyecto es la potencia eléctrica contratada. ¿Tienes suficiente para asumir los nuevos cargadores además del consumo diario de tu edificio? Pedir una ampliación de potencia a la distribuidora puede convertirse en un proceso largo y, sobre todo, muy caro. No solo por la inversión inicial, sino por el aumento permanente en el término fijo de tu factura. La buena noticia es que, muchas veces, no es necesario.
La clave para no disparar los costes: el balanceo de carga
Aquí es donde entra en juego una tecnología que ha cambiado las reglas del juego: el balanceo dinámico de carga (o dynamic load balancing). Imagínalo como un director de orquesta que distribuye la energía de forma inteligente. En lugar de que cada cargador vaya por libre y consuma el máximo posible, este sistema reparte la potencia disponible entre todos los coches que están cargando a la vez.
¿Y cómo se traduce esto en la práctica? Pongamos el caso de un hotel a las diez de la noche. El consumo general del edificio (cocinas, lavandería, climatización) empieza a caer. El sistema de balanceo detecta al instante esa energía que queda libre y la redirige hacia los cargadores, permitiendo que los coches carguen más rápido sin superar jamás la potencia contratada del hotel.
El balanceo dinámico de carga no es un extra opcional; es el corazón de cualquier instalación profesional hoy en día. Te permite sacar el máximo partido a tu infraestructura actual sin afrontar costosas ampliaciones de potencia.
A continuación, hemos preparado una tabla para que puedas hacerte una idea inicial de la potencia que podrías necesitar según tu tipo de negocio y el uso previsto.
Estimación de potencia necesaria por tipo de negocio
| Tipo de Negocio | Uso Típico | Cargadores Recomendados | Potencia Estimada (por 10 cargadores) |
|---|---|---|---|
| Hotel | Carga nocturna lenta/media (6-8h) | 7,4 kW | ~20-30 kW (con balanceo) |
| Parking de rotación | Carga media/rápida (1-3h) | 22 kW | ~70-90 kW (con balanceo) |
| Edificio de oficinas | Carga de jornada laboral (6-8h) | 7,4 kW – 11 kW | ~25-40 kW (con balanceo) |
| Flota de empresa | Carga nocturna garantizada | 7,4 kW – 22 kW | ~40-60 kW (con balanceo) |
| Supermercado/Retail | Carga de oportunidad (30-60 min) | 22 kW AC / 50 kW DC | ~100 kW AC / 150 kW+ DC |
Ten en cuenta que estos valores son orientativos y dependen mucho de la simultaneidad de uso. El balanceo de carga es fundamental para mantener estas cifras bajo control, demostrando que no se trata de una simple suma de potencias.
Un caso real: 20 cargadores en un edificio de oficinas
Hace poco, un cliente, gestor de un complejo de oficinas, se encontró con un gran dilema. Necesitaba instalar 20 puntos de recarga para sus empleados, pero su análisis preliminar apuntaba a una ampliación de potencia carísima.
Lo que hicimos fue un estudio a fondo y le propusimos una solución con balanceo dinámico. El sistema se encarga de monitorizar en tiempo real el consumo de todo el edificio y ajusta la energía que va a los coches. Por la mañana, en las horas de mayor actividad, la carga se modera. Conforme avanza la tarde y las oficinas se vacían, los cargadores reciben más potencia.
¿El resultado? Pudimos instalar y poner en marcha los 20 puntos sin aumentar ni un solo kilovatio la potencia contratada. El ahorro fue de decenas de miles de euros en la obra de la acometida eléctrica y una reducción permanente en sus costes fijos.
Piensa a futuro: diseña una infraestructura que pueda crecer
Uno de los errores más frecuentes que vemos es diseñar una instalación pensando solo en el ahora. ¿Qué va a pasar en tres o cinco años, cuando el doble de tus clientes tengan un coche eléctrico o toda tu flota sea eléctrica? Si no planeas una instalación escalable desde el principio, te verás obligado a rehacer gran parte del trabajo, con el doble coste que eso implica.
Planificar para el futuro es más sencillo de lo que parece:
- Preinstala canalizaciones sobredimensionadas: Deja tubos y bandejas con espacio de sobra para tirar más cableado en el futuro. El coste de hacerlo ahora es mínimo comparado con tener que abrir zanjas de nuevo.
- Utiliza cuadros eléctricos modulares: Monta cuadros de protección con huecos libres. Añadir nuevos circuitos será tan fácil como instalar un nuevo automático.
- Elige un software de gestión abierto: Asegúrate de que el sistema te permita añadir nuevos cargadores de diferentes marcas (protocolo OCPP) con una simple licencia, sin tener que casarte con un solo proveedor.
Este diagrama resume perfectamente el flujo de un proyecto de electrificación bien planteado, desde la idea inicial hasta el día a día.

Como puedes ver, dedicarle el tiempo necesario a la fase de diseño es la base para construir una instalación eficiente y una operación rentable. Es la mejor forma de proteger tu inversión a largo plazo. Y si quieres entender mejor los conceptos de potencia, te vendrá genial nuestro artículo que explica de forma sencilla cómo pasar de amperios a kW.
La normativa y los trámites: cómo navegar el papeleo sin morir en el intento
Seamos sinceros: la sola idea de enfrentarse a permisos, normativas y burocracia puede echar para atrás a cualquiera. Sin embargo, en un proyecto de cargadores eléctricos, entender las reglas del juego no es solo una obligación, es una ventaja.
Gestionar bien esta fase desde el principio te garantiza una instalación segura, legal y a prueba de futuro, evitando multas y problemas que podrían salir muy caros. Aunque suene complejo, con el conocimiento adecuado se convierte en un camino claro. Dejarlo en manos de un socio especialista transforma meses de incertidumbre en un proceso ágil y sin sorpresas.
La ITC-BT-52: la biblia de tu instalación
Lo primero es lo primero. Cualquier instalación de recarga en España, da igual si es en un hotel, un parking o la sede de una empresa, tiene que cumplir a rajatabla la Instrucción Técnica Complementaria ITC-BT-52. Piénsalo como el manual de instrucciones definitivo para tu proyecto, el documento que define las reglas.
Esta normativa dicta todos los requisitos técnicos y de seguridad: desde el tipo de cable que se usa hasta los sistemas de protección eléctrica. Su objetivo es muy simple: garantizar que la instalación sea totalmente segura tanto para los usuarios como para la red eléctrica del edificio.
Saltarse la ITC-BT-52 no es una opción. Un instalador profesional siempre va a diseñar y ejecutar el proyecto basándose en sus directrices. ¿Por qué? Porque es el único modo de conseguir el Certificado de Instalación Eléctrica (CIE), el famoso boletín eléctrico. Sin ese papel, tu instalación no es legal.
¿Cuántos cargadores tengo que instalar por ley?
Aquí es donde entra en juego una normativa que ha cambiado las reglas para muchos negocios: el Real Decreto-ley 29/2021. Esta ley obliga a ciertos edificios de uso no residencial a instalar un número mínimo de puntos de recarga.
Las claves son bastante directas:
- Edificios con más de 20 plazas de aparcamiento: Debes instalar, como mínimo, un punto de recarga por cada 40 plazas.
- Edificios de la Administración Pública: La exigencia sube. Se requiere un cargador por cada 20 plazas.
Vamos a un caso real. Imagina un centro comercial con un aparcamiento de 1.145 plazas. Aplicando la ley, tendría la obligación de instalar al menos 28 puntos de recarga (1.145 / 40 ? 28). No cumplir con esto dentro de los plazos marcados puede suponer sanciones importantes. El RD 29/2021 no es una recomendación, es una obligación que se alinea con herramientas de planificación como el Mapa REV (la hoja de ruta del MITECO para visualizar la infraestructura de recarga) y se apoya en ayudas como el Plan MOVES III para facilitar su despliegue. Si quieres entender mejor cómo encajan todas estas piezas, puedes ver este análisis detallado sobre la infraestructura de recarga.
En lugar de ver la normativa como un obstáculo, mírala como un mapa. Te dice exactamente qué necesitas para que tu proyecto llegue a buen puerto de forma segura, evitando multas y abriendo la puerta a futuras ayudas.
El proceso administrativo, paso a paso
Una vez que las reglas están claras, el camino administrativo sigue una secuencia lógica. Un buen partner se encargará de todo esto por ti, pero es fundamental que conozcas los pasos.
El proyecto técnico es el punto de partida. Aquí, un ingeniero cualificado redacta un documento que lo describe todo: qué se va a instalar, cómo y dónde, siempre siguiendo la ITC-BT-52. Es el plano de la obra.
Luego vienen las licencias. Casi siempre necesitarás una licencia de obras del ayuntamiento. Los tiempos y requisitos varían una barbaridad de un municipio a otro, y es aquí donde la experiencia de un gestor puede ahorrarte semanas, o incluso meses, de retrasos.
Con los permisos en la mano, se ejecuta la instalación. Una vez terminada la obra civil y eléctrica, un instalador autorizado emite el Certificado de Instalación Eléctrica (CIE), que confirma que todo está correcto.
El último paso es registrarlo todo. Ese CIE se presenta en la delegación de Industria de tu comunidad autónoma. Con este registro, tu instalación queda 100% legalizada.
En paralelo a todo esto, se puede gestionar la solicitud de subvenciones. Si te planteas aprovechar el Plan MOVES, te recomiendo que le eches un vistazo a nuestra guía sobre las claves de las ayudas del Plan MOVES, porque los plazos y la documentación son muy estrictos y es fácil perder la oportunidad.
Cómo acertar con el hardware y el software de gestión

Llegamos a un punto clave. La elección del hardware y el software no es una simple compra de equipos. Piénsalo más bien como la decisión estratégica que va a definir la rentabilidad, la fiabilidad y el futuro de tu infraestructura de recarga. Un tropiezo aquí puede dejar el proyecto tocado de muerte antes siquiera de enchufar el primer coche.
El objetivo no es encontrar el cargador "perfecto", porque no existe. La meta es dar con la combinación de hardware y software que encaje como un guante en tu modelo de negocio y en las expectativas de tus usuarios.
La diferencia real entre cargadores AC y DC
La primera gran decisión sobre la mesa es si optar por cargadores de corriente alterna (AC) o de corriente continua (DC). Y no, no se trata de cuál es mejor, sino de para qué lo necesitas exactamente.
Cargadores AC (Corriente Alterna): Son la solución lógica para estancias largas. Imagina un hotel, donde los huéspedes dejan el coche cargando toda la noche, o un parking de oficinas, con empleados que aparcan durante ocho horas. Sus potencias se mueven entre los 7,4 kW y los 22 kW. Son más asequibles, su instalación es más sencilla y son ideales para una recarga tranquila, sin prisas.
Cargadores DC (Corriente Continua): Estos son los velocistas. Están diseñados para la alta rotación, para sitios donde cada minuto cuenta. Hablamos de una electrolinera en una autovía, un supermercado donde los clientes pasan menos de una hora o un centro logístico. Con potencias que arrancan en 50 kW y superan fácilmente los 150 kW, pueden llenar la mayor parte de una batería en lo que te tomas un café. Eso sí, su coste e instalación son mucho más exigentes.
Un hotel con encanto en una zona rural, por ejemplo, sacará un partido enorme a unos cuantos cargadores AC de 7,4 kW. Permiten que sus clientes se despierten con el coche al 100 %, y la inversión es muy razonable. Por el contrario, una empresa de reparto necesita que sus furgonetas vuelvan a la calle cuanto antes, por lo que la velocidad de un cargador DC es, para ellos, innegociable.
El error garrafal: usar cargadores domésticos en un entorno profesional
Aquí es donde he visto a muchos proyectos torcerse. Instalar un cargador pensado para un garaje particular en un parking de empresa o un hotel es, sencillamente, una receta para el desastre. Aunque el cargador sea de una marca reconocida, no está fabricado para aguantar el uso intensivo, la intemperie ni la gestión remota que exige un negocio.
Instalar cargadores domésticos en un entorno profesional es una de las decisiones que más caro acaban saliendo. La historia casi siempre termina igual: fallos constantes, clientes frustrados y una sangría de ingresos y reputación que cuesta mucho recuperar.
Un cargador profesional no solo es más robusto. Viene con herramientas críticas para el negocio, como un contador de energía (MID), que es un medidor certificado imprescindible si quieres facturar legalmente la energía que vendes. Y lo más importante: está diseñado para comunicarse con una plataforma de gestión central.
El secreto está en el software: OCPP es tu póliza de seguro
Y con esto llegamos al cerebro de toda la operación: el software de gestión (CPMS) y el protocolo que permite que todo funcione en armonía.
Imagina este escenario: compras un cargador de la marca X que solo es compatible con el software de la marca X. Al principio puede parecer cómodo, pero sin darte cuenta te acabas de casar con ese proveedor. Si en un futuro te suben el precio de la licencia, dejan de dar un buen servicio o simplemente quieres añadir un cargador de otra marca, te encuentras en un callejón sin salida.
Para evitar este cautiverio, existe el protocolo OCPP (Open Charge Point Protocol). Piensa en él como un "idioma" universal que hablan los cargadores y las plataformas de software. Si un cargador es compatible con OCPP, puede comunicarse con cualquier software de gestión que también lo sea.
Esta compatibilidad te da una libertad total. Te permite:
- Mezclar y combinar hardware: Puedes instalar cargadores de Schneider, Alfen, Wallbox o cualquier otra marca que cumpla el estándar, eligiendo el que mejor se adapte a cada plaza de parking.
- Elegir el software que realmente necesitas: Te da la opción de contratar un sistema de gestión avanzado que ofrezca las funcionalidades que tu negocio requiere, ya sea fijación de precios dinámicos, informes de uso detallados o integración con tu sistema de reservas.
- Cambiar de proveedor de software si lo necesitas: Si el día de mañana no estás contento con tu plataforma, puedes migrar a otra sin tener que arrancar ni un solo cargador.
Esta flexibilidad no es un mero detalle técnico; es la mejor póliza de seguro para tu inversión. Si quieres ver cómo aplicamos esta filosofía en proyectos reales, puedes echar un vistazo a nuestras soluciones para la electrificación de flotas.
Hablemos de dinero: costes reales y cómo monetizar tu instalación

Llegamos a la parte crucial, la que todo gestor o director quiere tener clara: los números. ¿Cuánto cuesta de verdad una instalación profesional de cargadores? ¿Cómo se financia? Y, sobre todo, ¿cómo empiezas a ganar dinero con ella?
Olvídate de ver la recarga como un gasto. Una infraestructura bien planificada es un activo que no solo se paga solo, sino que genera una nueva vía de ingresos para tu negocio.
Para entender la inversión, hay que desglosar el presupuesto más allá del precio del cargador. Los costes principales siempre se mueven en tres áreas:
- El hardware: Aquí incluimos los cargadores en sí (AC o DC), los pedestales si son necesarios, y todas las protecciones y cuadros eléctricos que garanticen la seguridad.
- La obra e instalación: Es la parte de "pico y pala". Abrir zanjas, tirar el cableado, montar los equipos y, por supuesto, legalizarlo todo con el proyecto técnico y el Certificado de Instalación Eléctrica (CIE).
- El software de gestión (CPMS): La licencia de la plataforma que te dará el control. Es el cerebro que te permite supervisar, gestionar y, lo más importante, cobrar por las recargas.
El presupuesto real de una instalación
Es difícil dar una cifra única, porque una instalación de cargador de coche eléctrico puede variar muchísimo. Un punto en un garaje unifamiliar puede rondar los 1.500 €, pero cuando hablamos de proyectos para hoteles, flotas o aparcamientos públicos, la inversión suele superar los 5.000 € por cada punto de recarga.
Aquí es donde el panorama cambia por completo gracias a las subvenciones. El Plan MOVES III (vigente hasta julio de 2025, a la espera de un nuevo plan), puede cubrir hasta un 70 % de los costes subvencionables, sobre todo si estás en un municipio de menos de 5.000 habitantes. Esta ayuda reduce el desembolso inicial de forma drástica y acelera el retorno de la inversión a un ritmo que sorprende. Si quieres ver el impacto real de estas ayudas, este análisis sobre la monetización de puntos de recarga detalla cómo actúan de catalizador.
Nuestra experiencia lo confirma: Con una estrategia de precios bien definida y aprovechando al máximo las ayudas del Plan MOVES, es totalmente realista recuperar la inversión en menos de dos años. En ese momento, la recarga deja de ser un centro de coste para convertirse en una nueva y rentable línea de negocio.
Modelos de monetización que de verdad funcionan
Tener cargadores está bien, pero el verdadero éxito está en hacer que trabajen para ti. Un buen CPMS te abre un mundo de posibilidades para generar ingresos.
Cobro por uso, el modelo directo
Es la fórmula más sencilla: fijas un precio por la energía (kWh), por el tiempo de conexión (minutos) o una combinación. Funciona de maravilla en parkings de alta rotación, supermercados o electrolineras. La clave está en usar un software que te permita crear tarifas dinámicas: más caras en horas punta para maximizar ingresos y más baratas por la noche para incentivar el uso en horas valle.
Tarifas mixtas para clientes y público general
Piensa en un hotel. Podrías ofrecer la recarga como un servicio de cortesía a los huéspedes de las suites premium, pero cobrar una tarifa estándar al resto de clientes y visitantes. O una empresa que ofrece recarga gratuita a sus empleados como un extra para atraer talento, pero monetiza el servicio para los visitantes externos. Un buen CPMS gestiona estas reglas de forma automática.
El cargador como imán de clientes
A veces, el mayor beneficio no viene de la recarga en sí. Piensa en un restaurante con cargadores en su aparcamiento. Es un gancho potentísimo. Atraerá a conductores de vehículos eléctricos que, mientras su coche carga durante 45 o 60 minutos, consumirán en tu local. Aquí, el cargador es una herramienta de marketing que atrae a un cliente de alto poder adquisitivo.
Ejemplo de retorno de inversión (ROI) para 4 puntos de recarga en un hotel
Para que veas cómo se materializa todo esto, hemos preparado una simulación financiera muy realista para un hotel que decide instalar cuatro puntos de recarga semirrápida (AC) en su parking.
| Concepto | Coste / Ingreso Estimado | Notas |
|---|---|---|
| Inversión Inicial | 16.000 € | 4 puntos AC (hardware + instalación + proyecto) |
| Subvención MOVES III (50%) | -8.000 € | Solicitada y gestionada por un partner |
| Coste Neto de Inversión | 8.000 € | Desembolso real para el hotel |
| Ingresos Mensuales | 800 € | 4 puntos x 5 recargas/semana x 10€/recarga |
| Coste de Energía Mensual | -240 € | Coste de la electricidad consumida |
| Beneficio Operativo Mensual | 560 € | Ingresos menos coste de energía |
| Tiempo para ROI | ~14 meses | (8.000 € / 560 €/mes) |
Como puedes ver, los números hablan por sí solos. Con una gestión inteligente, la inversión no solo se recupera en poco más de un año, sino que empieza a generar un flujo de beneficios constante para el negocio.
Entender la lógica de la rentabilidad es fundamental, ya sea en el sector de la electromovilidad o en otros campos. Por ejemplo, al evaluar diferentes activos, una guía para invertir en terrenos en CABA te puede dar perspectiva sobre cómo analizar oportunidades para maximizar tu capital en 2026. Al final, la monetización es la pieza que transforma una obligación normativa en una oportunidad de negocio tangible y muy rentable.
Las dudas más habituales al instalar cargadores para vehículos eléctricos
A lo largo de los años, hemos hablado con cientos de directores de hotel, gestores de parkings y responsables de flota. Casi siempre, las preguntas iniciales se repiten. Son las mismas barreras que, seguramente, te estás planteando ahora mismo. Aquí las hemos recogido para darte respuestas claras, directas y basadas en la experiencia de cientos de proyectos.
¿Seguro que necesito aumentar la potencia eléctrica?
Esta es la primera gran pregunta, y la respuesta suele ser un alivio: no siempre es necesario. De hecho, en la mayoría de los casos, se puede evitar.
La clave está en instalar un sistema de balanceo dinámico de carga. Piensa en él como un cerebro que gestiona la energía de tu edificio. Su misión es simple: asegurarse de que nunca superes la potencia que tienes contratada, repartiendo la energía disponible de forma inteligente entre los cargadores.
Por ejemplo, en un hotel, durante la hora punta de la cena, las cocinas consumen mucha energía. En ese momento, el sistema reduce la potencia que va a los cargadores. Más tarde, por la noche, cuando el consumo general del edificio baja, toda esa energía se redirige para cargar los coches a máxima velocidad. Es una solución infinitamente más barata y rápida que pedir una ampliación de potencia a la distribuidora, que puede suponer obras y costes muy elevados. Un buen estudio de viabilidad te dirá exactamente qué necesitas.
¿Y si se estropea un cargador?
Un cargador que no funciona es mucho más que un aparato averiado. Es un cliente que se va descontento, una mala reseña a punto de escribirse y una fuente de ingresos que se detiene. Por eso, un servicio profesional de operación y mantenimiento no es un extra, es una necesidad.
Gracias a la monitorización en tiempo real, podemos detectar y solucionar a distancia más del 80% de las incidencias de software en cuestión de minutos. Es como tener un técnico virtual vigilando tu instalación 24/7.
Para las averías físicas que requieren una intervención presencial, nuestros acuerdos de nivel de servicio (SLA) establecen tiempos de respuesta y solución muy estrictos. El objetivo es que tus puntos de recarga tengan una disponibilidad real por encima del 98%, garantizando que tu negocio no se vea afectado.
¿Cómo hago para que mis cargadores salgan en las apps de recarga como Electromaps?
Hacer que tu infraestructura sea visible para miles de conductores es fundamental para monetizarla. La clave para que esto funcione de forma sencilla y automática se basa en la interoperabilidad (o roaming). Los protocolos OCPP y OCPI son la base tecnológica que lo permite.
Piensa en OCPP como el lenguaje universal entre el cargador y el software de gestión. OCPI, por su parte, es el "traductor" que permite que diferentes plataformas de software (como la nuestra y la de Electromaps) hablen entre sí.
Nosotros nos encargamos de todo el proceso para que no tengas que preocuparte por nada:
- Conectamos tus cargadores a nuestra plataforma y los damos de alta en las principales redes de roaming para que aparezcan en las apps más usadas.
- Configuramos las tarifas que tú decidas: por kWh consumido, por tiempo de estacionamiento, o combinaciones especiales para clientes o empleados.
- Aseguramos la interoperabilidad total. Así, cualquier conductor, use la app que use, podrá llegar a tu punto, enchufar su coche, cargar y pagar sin la menor complicación. Tú simplemente recibes los ingresos de forma periódica y centralizada.
¿Cuánto se tarda en tenerlo todo funcionando?
El plazo final siempre depende de dos factores: la complejidad de la instalación y, sobre todo, la agilidad de la administración local para conceder los permisos. Aquí es donde contar con un socio que se encargue de coordinar todo el proyecto marca una diferencia abismal en tiempo y quebraderos de cabeza.
Para que te hagas una idea, un proyecto estándar para un parking o una empresa con entre 5 y 10 puntos de recarga suele estar totalmente finalizado en un plazo de 8 a 12 semanas. Este tiempo incluye desde el estudio de viabilidad y el diseño del proyecto, hasta la obra, la instalación y la legalización final.
Cuando un negocio intenta gestionar estos proyectos por su cuenta, coordinando por separado al ingeniero, la instaladora, el proveedor de software y el ayuntamiento, es muy común que el proceso se alargue más allá de los 6 meses.
En Evenergia sabemos que no hay dos proyectos iguales. Por eso, nuestro trabajo consiste en acompañarte en cada fase, convirtiendo la complejidad técnica y administrativa en una solución de recarga rentable y sencilla para ti.
Solicita un estudio gratuito y sin compromiso y habla con uno de nuestros especialistas en infraestructura de recarga.
