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Cuánto tarda en cargarse un coche eléctrico y cómo optimizarlo para tu negocio

La pregunta del millón para cualquier negocio que se plantee instalar puntos de recarga: ¿cuánto tarda en cargarse un coche eléctrico? La respuesta corta es que depende. Es como preguntar cuánto se tarda en llenar una piscina sin saber su tamaño ni la potencia de la manguera. Para que te hagas una idea rápida, una carga útil (del 20% al 80%) puede llevar desde menos de 30 minutos en un punto ultrarrápido hasta más de 8 horas en un enchufe doméstico. La diferencia, como ves, es abismal. Entender qué factores controlan este tiempo es clave para ofrecer un servicio que realmente funcione para tus clientes o tu flota.

Los 4 factores que mandan en el tiempo de carga

Si estás pensando en instalar cargadores en tu hotel, parking o para tu flota de empresa, es crucial que entiendas qué mueve las agujas del reloj. No se trata solo de comprar el cargador más potente; el tiempo final depende de un equilibrio entre cuatro elementos clave.

El primer factor, y el más obvio, es la potencia del punto de recarga. Se mide en kilovatios (kW) y, para entendernos, es el "caudal" de energía. A más potencia, más rápido fluye la electricidad hacia el coche y menos tiempo de espera.

Luego tenemos la capacidad de la batería del coche, que se mide en kilovatios-hora (kWh). Este es el "tamaño del depósito". Lógicamente, un vehículo con una batería enorme necesitará más tiempo para cargarse que un coche urbano con una batería más modesta, aunque ambos usen el mismo cargador.

Ojo, que el coche también tiene sus propias reglas

Aquí viene un punto que suele generar mucha confusión: no todo depende del cargador. Cada coche eléctrico tiene un límite, una potencia máxima de carga que puede aceptar.

Esto significa que si conectas un coche que solo admite 11 kW a un supercargador de 150 kW, no va a cargar más rápido. El vehículo simplemente "pedirá" la energía a su ritmo máximo de 11 kW. Ignorar este detalle es un error típico que lleva a pensar que el cargador no funciona bien, cuando el límite lo está poniendo el propio coche.

Por último, está el estado de la batería. La velocidad de carga no es constante. El proceso es mucho más rápido al principio, cuando la batería está más vacía. Para proteger su salud a largo plazo, los coches reducen la potencia de carga de forma automática una vez que la batería supera el 80%. Por eso, casi siempre hablamos de los tiempos de carga hasta ese 80%, porque es el tramo más eficiente y práctico.

Este diagrama resume perfectamente cómo estos cuatro factores juegan entre sí para determinar la velocidad final.

Al final, el tiempo de carga siempre estará condicionado por el eslabón más débil de la cadena: la potencia del cargador, el límite del coche, el tamaño de la batería o su nivel de carga. Entender esta dinámica es el primer paso para ofrecer un servicio de recarga que de verdad cumpla con lo que los usuarios esperan.

Tiempos de recarga estimados (del 20% al 80%)

Para que puedas visualizarlo mejor, hemos preparado una tabla de referencia. Aquí puedes ver cómo interactúan las potencias de carga más comunes con diferentes tamaños de batería. Recuerda que son estimaciones para una carga del 20% al 80%, el rango más habitual y eficiente.

Potencia del Cargador (kW) Batería Pequeña (40 kWh) Batería Mediana (60 kWh) Batería Grande (80 kWh)
7,4 kW (Monofásico) ~ 3 h 15 min ~ 4 h 50 min ~ 6 h 30 min
11 kW (Trifásico) ~ 2 h 10 min ~ 3 h 15 min ~ 4 h 20 min
22 kW (Trifásico) ~ 1 h 05 min ~ 1 h 40 min ~ 2 h 10 min
50 kW (Corriente Continua) ~ 29 min ~ 43 min ~ 58 min
150 kW (Corriente Continua) ~ 12 min ~ 17 min ~ 23 min

Como puedes ver, pasar de un cargador de 7,4 kW a uno de 50 kW puede reducir el tiempo de espera de varias horas a menos de 30 minutos para una batería pequeña. Estos números son la clave para decidir qué tipo de infraestructura se adapta mejor a las necesidades de tus clientes o tu operativa.

Entendiendo las diferentes velocidades de carga

No todas las recargas son iguales ni están pensadas para lo mismo. A la hora de plantearse cuánto tarda en cargarse un coche eléctrico, es clave entender las distintas "velocidades" que existen, porque cada una responde a una necesidad de negocio totalmente diferente. Acertar con la elección no solo mejora la experiencia del usuario, sino que también optimiza tus costes.

Vamos a clasificar las velocidades de carga en tres grandes grupos, usando ejemplos muy visuales para que cualquier gestor sepa cuál encaja mejor en su día a día.

Carga vinculada o lenta (hasta 7.4 kW)

Imagina esta opción como un riego por goteo: un flujo de energía constante, de baja intensidad, perfecto para cuando el tiempo no es un problema. Es, sin duda, la solución ideal para esos sitios donde los coches van a estar aparcados durante horas y horas.

  • ¿Para quién es? Hoteles, parkings de oficinas, flotas de empresa que cargan de noche o comunidades de vecinos.
  • Caso práctico: Un huésped llega al hotel por la tarde, enchufa su coche y se olvida. A la mañana siguiente, después de 8 o 10 horas, la batería está al 100% sin haber provocado ningún pico de demanda en la instalación eléctrica del edificio.

Es la modalidad más económica de instalar y, además, la que mejor cuida la salud de las baterías de los coches a largo plazo.

Carga semi-rápida (de 11 kW a 22 kW)

Siguiendo con la analogía, esto sería como abrir un grifo normal. El caudal de energía es bastante mayor que en la carga lenta, lo que permite conseguir un buen puñado de kilómetros de autonomía en un tiempo más que razonable.

Esta es la franja de potencia más versátil y, para muchos negocios de cara al público, representa el equilibrio perfecto entre velocidad, coste de instalación y eficiencia.

La carga semi-rápida es la opción estrella para lugares con estancias de media duración, donde el cliente busca un "empujón" de energía mientras hace otras cosas.

  • ¿Para quién es? Centros comerciales, supermercados, restaurantes, gimnasios o parkings públicos con bastante rotación.
  • Caso práctico: Un cliente aparca en tu centro comercial para hacer unas compras durante 2 o 3 horas. En ese rato, un cargador de 22 kW puede añadirle fácilmente más de 100 kilómetros de autonomía a un coche eléctrico estándar. Un valor añadido que anima a volver.

A pesar de su tremenda utilidad, la infraestructura pública en España todavía tiene mucho que mejorar. El tiempo de carga depende totalmente de la potencia del punto que te encuentres. Según datos de 2026, un 70% de la red pública española sigue siendo de baja potencia (hasta 22 kW), lo que se traduce en tiempos de espera de varias horas. Aunque en 2025 se instalaron casi 10.000 puntos de este tipo, se sigue reforzando un modelo que no es ágil para viajes largos. Te recomiendo leer el análisis completo sobre el estado de la red de recarga para hacerte una idea del contexto.

Carga rápida y ultrarrápida (a partir de 50 kW)

Ahora sí que hablamos de una manguera de bomberos. Estos cargadores, que funcionan con corriente continua (CC), están diseñados para una cosa: minimizar el tiempo de parada. Son imprescindibles en cualquier sitio donde cada minuto cuente.

Su instalación es más compleja y costosa, ya que la conversión de corriente alterna a continua la hace el propio cargador, no el coche. Si te pica la curiosidad y quieres entender mejor la parte técnica, échale un ojo a nuestro artículo sobre la diferencia entre vatios y voltios y cómo afectan a la carga.

  • ¿Para quién es? Estaciones de servicio en autovías (las famosas electrolineras), bases logísticas para flotas de reparto o paradas de taxi.
  • Caso práctico: Una furgoneta de reparto necesita recargar urgentemente a mediodía. Un cargador ultrarrápido de 150 kW puede llevar su batería del 20% al 80% en menos de 20 minutos. Así, puede seguir con su ruta casi sin interrupciones.

Como ves, elegir la potencia adecuada no es tanto una decisión técnica como una decisión estratégica. Depende directamente del tipo de cliente que tengas, de cuánto tiempo pasa en tus instalaciones y de la experiencia que quieras ofrecerle.

Cómo la gestión inteligente de la carga te ahorra tiempo y problemas

Tener cargadores potentes es un gran primer paso, pero no es la panacea. Sobre todo cuando tienes varios vehículos enchufados al mismo tiempo, la potencia por sí sola no garantiza una carga rápida y eficiente. Aquí es donde la tecnología se convierte en tu mejor aliado para ofrecer un servicio profesional de verdad y evitar sustos.

Dos coches eléctricos grises cargándose en una estación moderna con un cargador de pared y un poste de carga.

Piensa en la gestión inteligente como el "cerebro" de tu instalación. Sin ella, tus cargadores son solo un montón de enchufes potentes compitiendo entre sí por la energía de forma caótica. Con ella, los transformas en un sistema coordinado que aprovecha cada kilovatio disponible de la manera más inteligente.

El problema: la potencia eléctrica tiene un límite

Imagina una situación muy típica: un hotel con una potencia contratada de 50 kW. Durante el día, entre el restaurante, la climatización y las luces, ya hay un consumo considerable. Por la noche, empiezan a llegar huéspedes con sus coches eléctricos y los conectan a los flamantes cargadores de 7,4 kW.

Si no hay un sistema de gestión, el caos está servido:

  • Los primeros seis coches en enchufarse empezarían a cargar a tope, consumiendo casi 45 kW.
  • Si el hotel ya está usando 10 kW para sus servicios, la demanda total se dispararía por encima del límite contratado. El resultado: saltará el interruptor general y dejarás a todo el edificio a oscuras.
  • Cuando llegue el séptimo coche, simplemente, no podrá cargar.

Este escenario no solo es un desastre operativo, sino que genera una experiencia pésima para el cliente. Demuestra que no basta con instalar cargadores; hay que saber gestionarlos.

La solución: el balanceo de carga dinámico

Aquí es donde entra en juego el balanceo de carga dinámico. Este sistema es como un director de orquesta para tu instalación eléctrica. Mediante un medidor inteligente, vigila en tiempo real el consumo total del edificio.

Su funcionamiento es simple pero increíblemente eficaz: calcula cuánta potencia queda "libre" en cada momento y la reparte de forma equitativa y segura entre todos los coches que necesiten cargar.

El balanceo de carga dinámico garantiza que nunca superes la potencia contratada. Se acabaron los apagones y, además, puedes dar servicio a más vehículos a la vez con la misma infraestructura.

Volviendo al ejemplo del hotel, este sistema repartiría la energía sobrante entre todos los vehículos conectados. Puede que no carguen a los 7,4 kW de forma constante, pero todos recibirán energía de forma segura y continua durante toda la noche. Nadie se queda tirado.

Un paso más allá: priorización y gestión para flotas

La gestión inteligente no se queda ahí. Un buen software de gestión te permite establecer reglas y prioridades según tus necesidades.

Ponte en la piel del responsable de una flota de reparto. Sus furgonetas tienen que estar al cien por cien a las 6 de la mañana para salir a ruta, pero el coche del gerente, que se queda en la oficina hasta tarde, no tiene esa urgencia. Con el software adecuado, puedes asignar una prioridad de carga alta a las furgonetas para que reciban más potencia al principio de la noche. Así te aseguras de que estén al 100% a la hora clave. Los demás vehículos cargarán después, aprovechando las horas de menor demanda.

Esta capacidad de gestionar la energía de forma proactiva es fundamental para optimizar la operativa y reducir costes. Si quieres profundizar en cómo esta tecnología puede transformar tu instalación, te recomendamos leer nuestra guía completa sobre el balanceo de cargas y sus beneficios.

Al final, la gestión inteligente no solo responde a la pregunta de cuánto tarda en cargarse un coche eléctrico, sino que te da las herramientas para controlar ese tiempo a tu favor.

Cómo aplicar los tiempos de carga a tu modelo de negocio

La teoría y las tablas de tiempos están muy bien, pero solo cobran sentido cuando las aterrizamos en escenarios reales. Saber cuánto tarda en cargarse un coche eléctrico es útil, por supuesto. Pero lo que de verdad importa es saber qué velocidad de carga necesita tu negocio para que la inversión funcione.

La clave está en esto: la infraestructura de recarga debe adaptarse siempre al patrón de uso de tus clientes o empleados, y nunca al revés.

Para que lo veas más claro, vamos a analizar tres casos muy diferentes y cómo todo lo que hemos visto se traduce en decisiones estratégicas que marcan la diferencia.

Estación de carga de vehículos eléctricos con varios coches enchufados frente a un hotel al anochecer.

Escenario 1: Hoteles y alojamientos

Imagina un hotel con encanto o una casa rural. El objetivo es sencillo: que los huéspedes puedan cargar el coche cómodamente durante la noche. Lo normal es que lleguen por la tarde y se vayan a la mañana siguiente, lo que nos da un margen de entre 8 y 12 horas con el coche aparcado.

Aquí, la velocidad punta no es la prioridad. Instalar cargadores ultrarrápidos sería tirar el dinero y malgastar una potencia eléctrica que, seguramente, no sobre.

  • La solución ideal: Cargadores de corriente alterna (AC) de 7,4 kW.
  • ¿Por qué funciona?: En una noche (unas 8 horas), un cargador de esta potencia llena por completo la batería de cualquier coche eléctrico del mercado, incluso los que tienen más capacidad. Es la forma de ofrecer un servicio de primera sin meterse en una gran obra eléctrica ni tener que subir la potencia contratada, sobre todo si se apoya en un sistema de balanceo de carga. Es una de las soluciones de recarga para hoteles más inteligentes y rentables.

Escenario 2: Parkings de rotación y centros comerciales

Aquí la película cambia por completo. En un parking del centro o en un supermercado, la gente no se queda toda la noche. El tiempo de estancia medio es mucho más corto, moviéndose entre 1 y 3 horas. El usuario no busca una carga completa, sino llevarse un "empujón" de autonomía mientras hace sus recados.

En este caso, un cargador lento de 7,4 kW se quedaría corto. Apenas añadiría unos 40-50 km en una hora, y la percepción de valor para el cliente sería muy baja. Necesitamos más agilidad.

  • La solución ideal: Cargadores de corriente alterna (AC) de 22 kW.
  • ¿Por qué funciona?: Un punto de 22 kW puede inyectar entre 120 y 140 km de autonomía por cada hora enchufado. Este "chute" de energía sí que se percibe como una ventaja clara y tangible. Es la potencia perfecta para que haya rotación y los clientes se vayan contentos en estancias cortas.

La clave no es la carga completa, sino la percepción de una recarga útil y rápida. Ofrecer una buena experiencia en este tipo de ubicaciones fomenta la recurrencia y puede convertirse en una nueva línea de ingresos.

Escenario 3: Flotas de empresa y logística

Para una empresa de reparto o una flota de vehículos comerciales, la palabra mágica es "disponibilidad". Las furgonetas tienen que salir del almacén cada mañana con el 100% de batería y, si hace falta, poder recargar a mediodía sin que la operativa se resienta.

La estrategia aquí tiene que ser mixta, combinando la eficiencia de la carga nocturna con la velocidad de la carga "de oportunidad".

  • La solución ideal: Una mezcla de cargadores de 7,4 kW o 11 kW para la carga nocturna (más barata y programada) y, al menos, un cargador rápido de corriente continua (DC) de 50 kW o más para las urgencias.
  • ¿Por qué funciona?: La carga lenta por la noche aprovecha las tarifas eléctricas más económicas y, de paso, cuida la salud de las baterías. Los cargadores rápidos son el as en la manga: permiten que una furgoneta recupere el 80% de su autonomía en menos de una hora y vuelva a la ruta. Contar con soluciones de instalación de puntos de recarga a medida es fundamental para que la operativa de una flota no se detenga.

Este enfoque dual garantiza que los vehículos estén siempre listos y minimiza el tiempo de inactividad, que es donde realmente se va el dinero.

Un último apunte importante: aunque la infraestructura en España crece, su uso aún no es óptimo. Datos recientes muestran que el tiempo medio de uso diario de un punto de recarga público en 2025 fue de apenas 1 hora y 23 minutos. Esto es solo un 5,8% de ocupación total. Puedes consultar más detalles sobre esta tendencia para entender por qué es tan crucial dimensionar bien la infraestructura y no caer en la infrautilización.

Herramientas como un buen software de gestión CPMS son vitales aquí, ya que te permiten monitorizar estos datos y ajustar precios o accesos para mejorar la rentabilidad de cada punto.

¿Qué errores alargan los tiempos de carga de un coche eléctrico?

Una mala planificación puede convertir tu nueva infraestructura de recarga en una fuente de problemas desde el primer día. Aunque saber cuánto tarda en cargarse un coche eléctrico depende de muchos factores, hay ciertos errores de base que alargan esos tiempos innecesariamente y terminan por frustrar a tus usuarios.

Estos son los fallos más comunes que vemos en el sector y que convierten lo que debería ser un servicio de primera en un auténtico dolor de cabeza.

Vehículos eléctricos de varios tipos cargando en diferentes estaciones y entornos: residenciales, urbanos y comerciales.

Error 1: Instalar cargadores sin comprobar la potencia eléctrica real

El error más habitual, y sin duda el más costoso, es comprar cargadores muy potentes sin saber si la instalación eléctrica del edificio puede soportarlos. Es como intentar montar un motor de Fórmula 1 en un utilitario: la potencia está ahí, pero el chasis no puede con ella y el coche, sencillamente, no va a rendir como esperas.

En la práctica, esto se traduce en:

  • Cargadores que nunca dan su potencia nominal. Acaban funcionando a una fracción de su capacidad porque la red eléctrica no da más de sí.
  • Cortes de luz constantes. En cuanto varios coches se ponen a cargar a la vez, el sistema se sobrecarga y los plomos saltan.
  • Costes imprevistos. Tener que rehacer toda la instalación eléctrica a posteriori es una obra mucho más cara y compleja que haberla planificado bien desde el principio.

Una instalación de recarga profesional siempre debe empezar con un estudio energético detallado. Este análisis te dice cuál es la capacidad real de tu red y qué potencia de carga puedes ofrecer de forma segura y eficiente.

Error 2: Casarse con un sistema cerrado que no te da libertad

Otro fallo muy extendido es elegir equipos que no utilizan un protocolo de comunicación abierto. Puede sonar a un detalle técnico, pero es una decisión clave que te afecta a largo plazo.

El protocolo más importante del sector es el OCPP. Piensa en él como un "idioma universal" que permite que los cargadores de cualquier marca se entiendan con cualquier software de gestión. Sin él, te quedas atado de por vida al software del fabricante del cargador que compraste.

Esta dependencia te impide acceder a funciones avanzadas que marcan la diferencia, como el balanceo dinámico de carga, la configuración de tarifas flexibles o la integración con apps de terceros. Si quieres profundizar, tenemos una guía que te explica al detalle qué es el protocolo OCPP y por qué es tan importante.

Error 3: Diseñar para hoy sin pensar en el mañana

La demanda de puntos de recarga no va a parar de crecer. Un error muy frecuente, sobre todo en flotas y aparcamientos públicos, es diseñar una infraestructura que cubre justo las necesidades de hoy, sin dejar margen para el futuro.

Cuando la demanda aumente, y lo hará, esa instalación se quedará pequeña enseguida. Ampliarla sobre la marcha es un lío: implica nuevas obras, cambiar cuadros eléctricos y, en general, un coste mucho más alto que si se hubiera previsto desde el inicio.

Para no caer en estos errores y asegurar tiempos de carga óptimos, quédate con estas buenas prácticas:

  1. Auditoría energética previa. Antes de comprar un solo cargador, encarga un estudio profesional de tu instalación eléctrica. Es la base de todo.
  2. Exige estándares abiertos. Asegúrate de que tanto el hardware como el software sean compatibles con OCPP. Te dará libertad para elegir y mejorar en el futuro.
  3. Diseña una infraestructura escalable. Planifica la instalación pensando en futuras ampliaciones. Es tan sencillo como dejar preparadas canalizaciones o espacio extra en los cuadros eléctricos.

Una buena planificación inicial es la única garantía para que tu servicio de recarga sea rápido, fiable y rentable. Así evitarás cuellos de botella y ofrecerás una experiencia de calidad a tus usuarios.

Cómo preparar tu infraestructura de recarga para lo que viene

La demanda de puntos de recarga para coches eléctricos no es una moda pasajera. Ha venido para quedarse y, lo que es más importante, va a seguir creciendo a un ritmo de vértigo. Si no quieres encontrarte con problemas de capacidad y costes inesperados mañana, la clave es planificar hoy mismo con la vista puesta en 2026.

Créeme, una infraestructura de recarga bien pensada no es un gasto, es un activo que te pondrá por delante de la competencia. Aquí te doy una hoja de ruta, directa y al grano, para que prepares tu negocio y te asegures de que tu inversión sea rentable, escalable y, sobre todo, útil.

El primer paso obligatorio: una auditoría energética

Antes de mirar un solo catálogo de cargadores, lo primero es hacer un análisis serio de tu consumo energético actual y, sobre todo, del patrón de uso de tus clientes. No tiene nada que ver la necesidad de un hotel, donde los coches literalmente duermen durante horas, con la de un centro comercial, donde la gente entra y sale en mucho menos tiempo.

Hazte esta pregunta: ¿de verdad necesito la máxima velocidad para recargas ultrarrápidas, o es mucho más inteligente —y rentable— ofrecer una carga más lenta y constante durante la noche? La respuesta a esta pregunta lo cambia todo.

Apuesta por un diseño que pueda crecer (y que no te ate a nadie)

Una vez que tienes claras tus necesidades, toca diseñar una solución que pueda crecer al mismo ritmo que tú. Un especialista te ayudará a planificar una instalación que permita añadir más puntos de recarga en el futuro sin tener que levantar medio aparcamiento o rehacer toda la instalación eléctrica.

Un consejo de oro: apuesta siempre por tecnología que use estándares abiertos, como el protocolo OCPP. Esto te da total libertad para elegir el cargador y el software que más te convenga en cada momento, sin acabar prisionero de un único proveedor.

Define tu modelo de negocio: ¿servicio o fuente de ingresos?

Por último, decide qué papel va a jugar la recarga en tu negocio. ¿Será un servicio gratuito para atraer y fidelizar clientes, como un extra de lujo en tu hotel? ¿O prefieres que se convierta en una nueva fuente de ingresos, cobrando por cada recarga en tu parking? Si tienes dudas, nuestra guía sobre los mejores tipos de cargadores para coche eléctrico te puede dar unas cuantas pistas.

Un buen software de gestión te permitirá controlar las tarifas, quién puede cargar y a qué horas, de forma muy sencilla. Al final, una infraestructura bien planificada no solo te prepara para el futuro, sino que mejora radicalmente la experiencia de tus clientes hoy.

Resolvemos las dudas más comunes sobre el tiempo de carga

Para rematar esta guía, vamos a meternos de lleno en las preguntas que nos llegan cada día. Son las dudas reales de gestores de flotas, directores de hotel y operadores de aparcamientos que están pensando en dar el salto a la movilidad eléctrica.

¿Por qué mi coche no carga a la máxima potencia que indica el cargador?

Esta es la pregunta del millón, y la respuesta tiene varios matices. Lo más habitual es que se deba a una combinación de dos factores clave. El primero, y más sencillo, es que tu propio coche tiene un límite de potencia de carga. Por mucho que lo conectes a un supercargador, nunca superará la potencia máxima que admite su sistema interno.

El segundo factor es algo más técnico: la famosa "curva de carga". Imagina que la batería es como un vaso. Al principio puedes echar agua a chorro, pero cuando está casi lleno, tienes que ir más despacio para no derramarla. Con la batería pasa igual. Admite la máxima potencia hasta que llega, más o menos, al 80% de su capacidad. A partir de ahí, el sistema de gestión de la batería reduce la velocidad de forma deliberada para proteger la salud de las celdas y asegurar su durabilidad.

Y no nos olvidemos del clima. Si hace mucho frío o un calor sofocante, el sistema también reducirá la potencia por seguridad.

¿Tengo que contratar más potencia para instalar varios cargadores?

No necesariamente, y aquí es donde la tecnología juega a nuestro favor. La solución se llama balanceo de carga dinámico.

Piénsalo como un director de orquesta para la energía de tu edificio. Este sistema mide en tiempo real el consumo total y distribuye la potencia disponible de forma inteligente. Si el edificio necesita más energía para otros usos, baja la que va a los coches, y viceversa.

Esto es una maravilla porque te permite cargar varios vehículos a la vez sin tener que aumentar la potencia contratada, sobre todo por la noche, cuando el consumo general es mínimo. Optimizas al máximo lo que ya tienes, evitando sobrecostes fijos en la factura de la luz.

¿Qué es mejor: un cargador superrápido o varios más lentos?

Aquí no hay una respuesta universal; depende totalmente del uso que le vayas a dar. Cada negocio es un mundo.

  • Para una flota de vehículos comerciales que necesita estar en la calle el mayor tiempo posible, un cargador rápido de 50 kW o más es prácticamente imprescindible. El tiempo es oro.
  • En cambio, para un parking de oficinas donde los coches pasan aparcados unas 8 horas, tiene mucho más sentido instalar varios cargadores más lentos, de 7.4 kW.

Con la segunda opción, das servicio a más empleados a la vez, la inversión inicial es menor y el impacto en tu instalación eléctrica es mucho más suave. La clave es siempre la misma: analizar cuánto tiempo suelen estar los vehículos aparcados en tus instalaciones.


En Evenergia, sabemos que no hay dos proyectos iguales. Nuestro equipo de especialistas está para ayudarte a diseñar y poner en marcha la solución de recarga que de verdad encaje con tu operativa, pensando siempre en la eficiencia, el futuro y en que la experiencia para tus usuarios sea perfecta.

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