Elegir la potencia eléctrica que contratas es una de esas decisiones que casi todo el mundo pasa por alto, pero que tiene un impacto directo en tu factura cada mes. Piénsalo así: la potencia contratada (medida en kW) es el ancho de banda de tu conexión eléctrica. Define cuántos aparatos puedes tener funcionando a la vez sin que salten los plomos.
Si te quedas corto, sufrirás cortes de luz constantes. Si te pasas, estarás pagando de más por algo que no usas. Es un equilibrio delicado, y acertar es más importante que nunca, sobre todo para empresas que dependen de una operatividad sin fallos.
Por qué acertar con la potencia contratada es clave en 2026

Con la electrificación acelerándose de cara a 2026, decidir cuánta potencia de luz contratar ha dejado de ser un simple papeleo para convertirse en una decisión estratégica para cualquier negocio. Cada vez más coches eléctricos en las calles y sistemas de climatización eficientes, como la aerotermia, están cambiando por completo las necesidades energéticas de hogares y, sobre todo, de empresas.
Quedarse corto de potencia significa que el sistema se colapsa cuando más lo necesitas. Imagina la escena: un hotel con los puntos de recarga fuera de servicio por la noche, dejando a los huéspedes con sus coches sin batería. O una flota de reparto que no puede cargar sus furgonetas y se queda en la base por la mañana. Esto ya no es un simple inconveniente, es una pérdida directa de ingresos y un golpe a tu reputación.
Por otro lado, está el error más típico: contratar potencia de más "por si acaso". Esto es tirar el dinero, así de claro. La potencia es un coste fijo en tu factura, la uses o no. Cada kilovatio (kW) extra que contratas es un gasto que se repite mes tras mes, minando tu rentabilidad sin que te des cuenta.
De cara a 2026, optimizar la potencia no es solo una forma de ahorrar, es una necesidad para garantizar que tu negocio funcione. Se trata de encontrar el punto justo entre seguridad operativa y eficiencia económica.
Esta guía está pensada para darte el control. Aquí encontrarás las herramientas y los consejos prácticos que necesitas para calcular tu consumo real, esquivar los errores más comunes y tomar decisiones que protejan tanto tu bolsillo como el día a día de tu actividad.
El primer paso: haz un inventario de tus equipos eléctricos
Antes de siquiera pensar en llamar a la comercializadora, necesitas saber con qué juegas. El punto de partida, y te aseguro que es el más importante, es hacer un inventario detallado de todo lo que consume electricidad en tus instalaciones. Piénsalo como si fueras un detective de la energía: tu misión es no dejar ni un solo aparato sin fichar.
Coge una libreta, abre una hoja de cálculo, lo que te sea más cómodo, y empieza a peinar el terreno. Recorre cada habitación, cada pasillo, cada rincón. Anota absolutamente todo lo que se enchufa a la corriente. Y créeme, no subestimes los pequeños consumos. Esa cafetera en la sala de descanso o ese cargador de móvil olvidado parecen inofensivos, pero cuando sumas decenas de ellos, la cifra empieza a pesar.
Cómo identificar la potencia de cada equipo
Con la lista en la mano, toca el trabajo de detective de verdad: ponerle cifras a cada aparato. Necesitas saber su potencia, que viene expresada en vatios (W) o kilovatios (kW). Normalmente, encontrarás este dato en una pegatina plateada o blanca en la parte trasera o inferior del equipo. Si no hay suerte, busca en el manual de instrucciones o, la opción más rápida, teclea el modelo en Google.
En un negocio, este ejercicio es doblemente crucial, porque no solo hablamos de electrodomésticos, sino de la maquinaria que mantiene la operación en marcha.
- Iluminación: ¿Cuántas luces tienes? ¿Son LED, fluorescentes? Suma la potencia de todas.
- Climatización: Aquí suele estar uno de los grandes consumidores. Anota la potencia de cada unidad de aire acondicionado, bomba de calor o radiador.
- Equipos de trabajo: Ordenadores, pantallas, impresoras, servidores… Todo cuenta.
- Maquinaria específica: Si tienes un hotel, piensa en las cámaras frigoríficas, los hornos industriales o los secadores de las habitaciones. En una flota de reparto, los sistemas de refrigeración de las furgonetas.
- Puntos de recarga para vehículos eléctricos: Este es el nuevo actor principal. Apunta la potencia máxima de cada cargador, ya sea de 7,4 kW, 11 kW, 22 kW o incluso cargadores rápidos en corriente continua (DC).
Este inventario no es un mero trámite. Es una radiografía de tu consumo que te dirá exactamente a dónde se va tu dinero y te dará pistas clarísimas sobre dónde puedes empezar a optimizar.
Potencia de referencia para equipos comunes
| Equipo | Potencia media (W) | Probabilidad de uso simultáneo |
|---|---|---|
| Frigorífico combi (doméstico) | 200 W | Alta |
| Vitrocerámica (por fuego) | 1.200 – 2.500 W | Media |
| Horno eléctrico (doméstico) | 2.000 – 3.000 W | Baja |
| Microondas | 800 – 1.500 W | Baja |
| Aire acondicionado (split) | 1.000 – 2.000 W | Alta |
| Ordenador sobremesa + monitor | 150 – 300 W | Alta |
| Cargador de vehículo eléctrico | 7.400 – 22.000 W | Variable |
| Horno industrial (Hostelería) | 10.000 W | Media |
| Cámara frigorífica (Hostelería) | 4.000 W | Alta |
Esta tabla es una guía, pero recuerda siempre buscar el dato exacto en tu propio equipo. La precisión aquí es tu mejor aliada para no pagar de más.
Ejemplos prácticos de inventario
Veamos cómo se traduce esto en escenarios reales. No se trata solo de hacer una lista y sumar a lo loco; hay que pensar en el uso que se le da a cada cosa.
Caso 1: Hotel boutique con 20 habitaciones
Imagina un hotel que quiere añadir puntos de recarga para sus clientes. Su inventario podría ser:
- Habitaciones: 20 televisores (100 W c/u) y 20 mini-neveras (75 W c/u).
- Zonas comunes: Iluminación (2 kW), climatización central (15 kW) y ascensores (10 kW).
- Cocina profesional: Horno industrial (10 kW), cámaras frigoríficas (4 kW) y lavavajillas profesional (6 kW).
- Recarga VE: Instalan 4 puntos de recarga de 7,4 kW cada uno, pensando en la carga nocturna de los huéspedes. El problema: ¿qué pasa si varios huéspedes enchufan el coche a la vez mientras la cocina está a pleno rendimiento?
Caso 2: Parking público con 50 plazas
Un operador de aparcamientos tiene necesidades muy diferentes, centradas en la operación y la recarga masiva.
- Iluminación y seguridad: Entre luces LED, barreras, cajeros y cámaras, podemos estimar un consumo base de unos 5 kW.
- Ventilación: Los sistemas de extracción de humos son obligatorios y potentes, fácilmente pueden sumar 10 kW.
- Recarga VE: Instalan 10 cargadores trifásicos de 22 kW y 2 cargadores rápidos de 50 kW para usuarios con prisa. La suma de potencias es enorme y contratarla sin más sería inviable.
Hacer este listado con detalle es la base sobre la que construirás toda tu estrategia energética. El tiempo que inviertas ahora en este inventario te ahorrará dinero, tiempo y muchos quebraderos de cabeza en el futuro.
Cómo calcular la potencia que necesitas: vamos a los números
Con el inventario de equipos eléctricos sobre la mesa, llega el momento de la verdad: hacer los cálculos. Pero ojo, aquí es donde muchos se equivocan. La primera tentación es sumar la potencia de todos los aparatos, pero eso te llevaría a contratar una cifra desorbitada. Es imposible que vayas a encenderlo todo a la vez.
Para afinar el tiro, los profesionales trabajamos con el factor de simultaneidad. No es más que un coeficiente, que suele moverse entre 0,25 y 0,5, que aplicamos a la suma total para estimar de forma realista cuál será tu pico máximo de consumo.
Este proceso te obliga a entender cómo y cuándo usas la energía, un paso fundamental para optimizar de verdad.

Como ves en el esquema, no se trata solo de saber qué consume, sino cuándo lo hace. Esa es la pieza que nos permite ajustar la potencia contratada con precisión.
Ejemplo 1: una vivienda con coche eléctrico
Pongamos el caso de una familia que acaba de instalar un cargador de 7,4 kW. Antes del coche, su consumo máximo rara vez superaba los 4 kW.
- El cálculo que te hará pagar de más: 4 kW (casa) + 7,4 kW (cargador) = 11,4 kW. Contratar esto sería un error.
- El cálculo inteligente: La familia decide cargar el coche solo por la noche. A esas horas, el consumo de la casa es mínimo (nevera, router…), no llega a 0,5 kW. Por tanto, su pico de demanda real nocturno será 7,4 kW + 0,5 kW = 7,9 kW. Durante el día, el pico sigue siendo de 4 kW.
Con una simple planificación horaria, quizá solo necesiten un pequeño ajuste al alza. La solución ideal sería un sistema de control dinámico de potencia, que ajusta la carga del coche al sobrante de la casa. Así, no tendrían que tocar su contrato.
Ejemplo 2: una comunidad de vecinos con 10 plazas de garaje
Ahora, una comunidad de 50 vecinos que instala 10 puntos de recarga de 7,4 kW cada uno, cumpliendo con la normativa de infraestructuras comunes (conocida como ITC-BT 52).
- La suma que asusta: 10 cargadores x 7,4 kW = 74 kW. Añadir esta potencia a la del edificio sería económicamente inviable.
- Aplicando el factor de simultaneidad: La realidad es que es casi imposible que los 10 coches carguen a la vez y a máxima potencia. La propia normativa permite aplicar un factor de simultaneidad. Para 10 plazas, un valor conservador es de 0,3.
- El cálculo realista: 74 kW x 0,3 = 22,2 kW.
Esta sería la potencia real que la comunidad necesitaría añadir para los cargadores. Es una cifra mucho más lógica y asequible.
Contratar la potencia justa no es solo para ahorrar. Es para evitar penalizaciones por pasarte del límite, que pueden disparar los costes y dejarte sin suministro en un momento crítico.
Ejemplo 3: un hotel rural con clientes de empresa
Imaginemos un hotel rural de 15 habitaciones que quiere atraer a clientes con coche eléctrico. Para ello, instala 5 cargadores de 11 kW. Su pico de consumo es de 25 kW durante el servicio de cenas.
- El cálculo teórico desorbitado: 25 kW (hotel) + (5 cargadores x 11 kW) = 25 kW + 55 kW = 80 kW. Subir el contrato a esta cifra podría duplicar el coste fijo de la factura.
- La estrategia de gestión inteligente: A través de un software de gestión (CPMS, o Charging Point Management System), el hotel puede programar que, durante el pico de las cenas (20:00-23:00), los cargadores limiten su potencia a 3 kW cada uno. La demanda extra en ese tramo sería de solo 5 x 3 kW = 15 kW. A partir de las 23:00, con las cocinas ya apagadas, los cargadores pueden volver a funcionar a sus 11 kW sin riesgo.
Con esta gestión, la potencia máxima total necesaria sería de 25 kW + 15 kW = 40 kW durante unas pocas horas, no los 80 kW del primer cálculo. Si te surgen dudas sobre la relación entre amperios y kilovatios, aquí puedes aprender más sobre cómo pasar de amperios a kW.
Calcular bien la potencia va más allá de hacer una simple suma. Hay que analizar hábitos, aplicar coeficientes y apoyarse en la tecnología para gestionar la demanda de forma inteligente.
¿Y si no tuvieras que contratar más potencia? La tecnología que lo hace posible

Calcular la potencia necesaria es el primer paso, pero ¿qué pasaría si te dijera que puedes instalar más puntos de recarga sin tener que llamar a la distribuidora para pedir una ampliación? Hoy en día, la tecnología te permite optimizar la energía que ya tienes contratada en tiempo real.
La pieza clave se llama Control Dinámico de Potencia (DPC), o Dynamic Load Management (DLM) en inglés. Este sistema funciona como el cerebro energético de tu instalación.
En pocas palabras, mide constantemente el consumo total del edificio. Si detecta que sobra energía porque la actividad es baja, la envía a los cargadores de los coches para acelerar la recarga. Por el contrario, si el consumo se dispara porque se encienden las cocinas de un restaurante o la climatización de un hotel, el sistema reduce o detiene momentáneamente la carga de los vehículos para no sobrepasar el límite contratado. Evita que salte el interruptor general y te quedes a oscuras en el peor momento.
Las ventajas de una gestión inteligente de la carga
Incorporar un sistema de gestión dinámica no es un coste, sino una de las inversiones más inteligentes que puedes hacer. El retorno se ve casi desde el primer día, ya sea en un hotel, una flota de empresa o un aparcamiento.
- Ahorro en grandes obras: Te libras de tener que solicitar un costoso aumento de potencia, que casi siempre viene acompañado de obras, trámites y nuevos permisos.
- Aprovechamiento máximo: Exprime cada kilovatio que ya pagas en tu factura. El sistema usa la energía que, de otro modo, se quedaría sin utilizar.
- Cero cortes de luz: Actúa como un guardián para que el consumo nunca supere el límite contratado. Adiós a las interrupciones y a los problemas operativos.
- Reducción de costes fijos: Al no tener que contratar una potencia desproporcionada "por si acaso", mantienes el término fijo de tu factura a raya, generando un ahorro mes a mes.
En resumen, el control dinámico convierte una limitación física —la potencia contratada— en un recurso flexible y optimizado. Es la solución para hacer crecer tu infraestructura de recarga de una forma rentable.
¿Cómo funciona en la práctica?
Pongamos un ejemplo real. Imagina un edificio de oficinas con una potencia contratada calculada para el consumo diario de ordenadores, luces y climatización. Quieren instalar 20 cargadores de 7,4 kW cada uno, lo que suma 148 kW de potencia. Contratar esto obligaría a una ampliación masiva de la acometida eléctrica.
Aquí es donde el DPC lo cambia todo. Por la noche, cuando las oficinas están vacías, el sistema destina toda la potencia disponible para cargar la flota de vehículos a máxima velocidad. A la mañana siguiente, a medida que los empleados llegan y el edificio empieza a consumir energía, el DPC va ajustando la potencia que envía a los coches para no sobrepasar nunca el límite. Si quieres profundizar en cómo funcionan estos sistemas, te lo contamos todo en nuestra guía completa sobre el balanceador de carga para cargadores.
Gracias a la gestión dinámica, es posible reducir los costes operativos entre un 15 % y un 20 % y evitar multas por excesos de potencia que pueden llegar hasta los 0,10 €/kW. La optimización ya no es una opción; es una necesidad.
Saca partido de los tramos horarios y la doble potencia
Calcular la potencia que necesitas no va solo de sumar kilovatios. La clave, sobre todo si tienes vehículos eléctricos, está en saber cuándo los vas a necesitar. Por suerte, no tienes por qué contratar la misma potencia para las 24 horas del día.
Las tarifas actuales, tanto para particulares como para empresas (tarifas 2.0TD, 3.0TD, etc.), dividen el día en tramos. Cada tramo tiene un precio distinto no solo para la energía que consumes (kWh), sino también para la potencia que tienes contratada (kW).
La estrategia de la doble potencia
Aquí viene lo interesante: la normativa te deja contratar dos potencias distintas a lo largo del día. Esta flexibilidad es una herramienta potentísima para cualquiera que quiera recortar gastos.
- Potencia Punta (P1): Coincide con las horas de mayor actividad y es el tramo más caro. La jugada aquí es contratar la potencia justa y necesaria para funcionar durante el día.
- Potencia Valle (P2): Abarca las noches y los fines de semana, siendo el tramo más económico. Es el momento perfecto para contratar una potencia superior, que te permita cargar los vehículos eléctricos a pleno rendimiento.
Piénsalo así: durante el día, tu instalación opera con lo mínimo indispensable. Por la noche, cuando la electricidad es barata, "abres el grifo" de la potencia para que los coches carguen a toda velocidad.
Contratar más potencia en el periodo valle y menos en el punta no es un truco. Es una optimización inteligente que el propio sistema eléctrico te permite hacer y que se traduce en un recorte directo de los costes fijos de tu factura.
La diferencia de coste puede ser abismal. El precio por kW de potencia en el tramo punta puede ser hasta 20 veces más caro que en el valle. Para una empresa, esto supone un ahorro de miles de euros al año. Si quieres tener claro cómo se reparten estas franjas, puedes echar un vistazo a nuestra guía sobre los horarios punta, llano y valle.
Un ejemplo de ahorro que lo cambia todo
Vamos a un caso práctico: un parking de oficinas que funciona de lunes a viernes. Durante el día, necesita unos 10 kW para la iluminación y las barreras. Por la noche, tiene que cargar 10 coches, cada uno a 7,4 kW.
Una estrategia sin optimizar sería contratar una potencia única de 84 kW (10 kW de la instalación + 74 kW de los cargadores) para todo el día. El resultado sería un coste fijo por las nubes.
En cambio, con una estrategia de doble potencia:
- Contratan 10 kW en potencia punta: suficiente para cubrir la operativa diurna.
- Contratan 84 kW en potencia valle: para asegurar la recarga nocturna de toda la flota sin limitaciones.
El ahorro en el término fijo de la factura es inmediato y enorme. Con las previsiones de precios mayoristas para 2026, que se mueven entre 54,55 €/MWh y 61 €/MWh, cualquier error se paga caro. Una mala gestión de la potencia puede acarrear penalizaciones que, como se ha visto en noticias sobre la evolución del precio de la luz, han llegado a suponer el 30% de la factura en algunos casos.
Manos a la obra: tu hoja de ruta para optimizar la potencia
Bien, ahora que tenemos claros los conceptos, vamos a lo práctico. Te voy a guiar paso a paso para que sepas exactamente cuánta potencia de luz contratar y cómo gestionarla para que tu factura eléctrica no se dispare.
1. Haz tu inventario de cargas
Lo primero es lo primero: haz un inventario exhaustivo de todo lo que consume electricidad. Desde la cafetera de la oficina hasta el último punto de recarga. Apunta la potencia de cada aparato (en W o kW) para tener una fotografía real de tu consumo.
2. Calcula la simultaneidad
Con la lista en mano, aplica el sentido común. Es muy poco probable que enciendas todos tus equipos a la vez. Aplica un coeficiente realista (normalmente entre 0,3 y 0,5) a la suma total de potencias. Este simple cálculo te dará una estimación cercana a tu pico de demanda real.
Tu potencia ideal no es una cifra grabada en piedra. Conviene revisarla cada cierto tiempo, sobre todo si añades equipos potentes como cargadores de VE.
3. Apóyate en la tecnología
Si ya tienes cargadores para vehículos eléctricos o planeas instalarlos, un sistema de gestión dinámica de la potencia no es una opción, es una necesidad. Te permite añadir más puntos de recarga sin tener que afrontar las costosas obras de una ampliación de potencia, aprovechando de forma inteligente la capacidad que ya tienes.
4. Juega con los tramos horarios a tu favor
Ajusta tu contrato para tener potencias distintas en los tramos punta y valle. Contrata menos potencia para las horas más caras y más para la noche y los fines de semana. Si tienes una flota de vehículos, este ajuste es fundamental para que la recarga sea lo más económica posible.
Con esta hoja de ruta, tienes todo lo necesario para solicitar un estudio de viabilidad gratuito con total seguridad. Si quieres ver cómo lo aplicamos en proyectos reales, descubre nuestras soluciones de recarga para hoteles. Y si estás listo para dar el siguiente paso, conoce la gestión inteligente con nuestro software CPMS.
Resolvemos tus dudas sobre la potencia contratada
Es lógico que, después de tanto cálculo, surjan preguntas. Vamos a abordar las dudas más habituales para que lo tengas todo claro.
¿Qué pasa si contrato menos potencia de la que necesito?
Seguro que te suena la escena: pones varios aparatos a la vez, y de repente… ¡zas! Se va la luz. Es el clásico "han saltado los plomos".
Lo que ha ocurrido es que tu consumo ha superado la potencia que tienes contratada. Si te pasa a menudo, es la señal más clara de que necesitas revisar tu contrato y aumentar la potencia.
¿Y si contrato mucha más potencia de la necesaria?
Aquí no sufrirás cortes, pero tu cartera sí lo hará. Estarás pagando de más en cada factura por una capacidad que no aprovechas. Piensa en la potencia contratada como un coste fijo mensual. Cada kilovatio (kW) extra que no necesitas es dinero que se te escapa todos los meses.
¿Cómo puedo cambiar la potencia que tengo contratada?
El trámite es directo: solo tienes que contactar con tu comercializadora de luz. Eso sí, ten en cuenta:
- Frecuencia: La ley solo permite un cambio de potencia al año. Piénsalo bien.
- Coste: Tanto subir como bajar la potencia tiene un coste regulado.
- Requisitos para subirla: Si el aumento es considerable, es muy probable que la distribuidora te pida un nuevo Boletín Eléctrico (también llamado Certificado de Instalación Eléctrica o CIE). Si tu certificado actual tiene más de 20 años, te tocará pasar por una revisión de la instalación.
Con un coche eléctrico, ¿cuánta potencia extra necesito?
Esta es la pregunta del millón, y la respuesta es: depende. Si instalas un punto de recarga de 7,4 kW y lo combinas con un sistema de control dinámico de potencia, es muy posible que no necesites aumentar nada. El sistema es lo bastante inteligente como para cargar el coche usando solo la energía que sobra.
Si decides no instalar un gestor de carga, una regla práctica es sumar entre un 50% y un 70% de la potencia del cargador a tu pico de consumo habitual. Aun así, nuestra recomendación es no dejarlo al azar y hacer el cálculo de simultaneidad que te hemos explicado.
En Evenergia, somos especialistas en diseñar infraestructuras de recarga inteligentes que se ajustan a lo que de verdad necesitas, asegurando que cargues tus vehículos de la forma más eficiente y sin disparar tus costes fijos.
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