La guía definitiva del cargador de carga rápida para negocios en 2026
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La guía definitiva del cargador de carga rápida para negocios en 2026

Un cargador de carga rápida es, en términos sencillos, la solución que permite que la batería de un coche eléctrico pase del 20% al 80% en lo que un cliente se toma un café, en lugar de las ocho horas que tardaría en casa. A diferencia de un cargador convencional, esta tecnología inyecta una gran cantidad de energía directamente en la batería, convirtiendo lo que antes era una larga espera en una parada breve y productiva. Esta guía práctica te ayudará a entender cómo esta tecnología puede impulsar tu negocio, evitando los errores más comunes.

Por qué la carga rápida es una ventaja competitiva para tu negocio

Coche eléctrico gris cargando en estación de carga frente a un lujoso hotel al atardecer.

El auge del vehículo eléctrico está cambiando las reglas del juego. Los conductores ya no buscan un simple enchufe, sino una experiencia de carga rápida, fiable y cómoda. Un cargador de carga rápida ya no es un extra; se ha convertido en un imán potentísimo para atraer y fidelizar a un perfil de cliente cada vez más común y con mayor poder adquisitivo.

Para entender la diferencia, imagina que la carga lenta (corriente alterna o AC) es como regar el jardín con una manguera: ideal para recargar el coche sin prisa durante la noche. En cambio, la carga rápida (corriente continua o DC) es como llamar a los bomberos: suministra un torrente de energía en muy poco tiempo, eliminando la principal preocupación de los conductores en ruta: la "ansiedad por la autonomía".

El impacto real en diferentes negocios

Instalar un cargador de carga rápida no es un gasto, es una inversión con un retorno tangible y adaptado a cada sector:

  • Hoteles y resorts: Un hotelero de la Costa del Sol nos contó que su mayor problema eran los viajeros que llegaban con la batería casi a cero y necesitaban el coche listo para una excursión a la mañana siguiente. Al instalar dos puntos de carga rápida, se convirtió en una parada obligatoria para este perfil de cliente. Descubre cómo la instalación de puntos de recarga para hoteles puede transformar tu establecimiento.

  • Parkings públicos y centros comerciales: El gestor de un parking en el centro de Madrid vio cómo la rotación de plazas se estancaba. Al añadir cargadores rápidos, no solo abrió una nueva línea de ingresos, sino que los conductores que paraban a cargar se quedaban más tiempo, consumiendo en las tiendas cercanas. Es un beneficio mutuo.

  • Flotas de empresa: El supervisor de una flota de reparto en Barcelona sufría porque sus furgonetas eléctricas pasaban horas paradas cargando. La solución fue instalar un sistema de carga rápida en su base. Ahora, los vehículos se recargan por completo durante el descanso del mediodía, optimizando las rutas y reduciendo drásticamente los costes operativos. Entiende mejor las ventajas de la electrificación de flotas.

Mucho más que velocidad

Pero el beneficio no se queda solo en el tiempo. Un cargador de carga rápida bien gestionado te da el control total sobre quién lo usa, cómo paga y a qué precio.

Al conectarlo con un sistema de gestión (CPMS), tu cargador deja de ser un simple "enchufe" para convertirse en un activo inteligente. Puedes fijar tarifas dinámicas, ofrecer acceso prioritario a tus empleados o clientes VIP y monitorizar todo el rendimiento en tiempo real.

En esta guía vamos a desgranar, de forma práctica y sin tecnicismos, todo lo que necesitas saber. Desde los tipos de conectores y potencias hasta los requisitos de instalación y el software que lo gobierna todo. Te daremos las claves para que tomes la mejor decisión y conviertas esta tecnología en un motor de crecimiento para tu negocio, como ya lo es para muchas otras empresas que han apostado por una instalación de puntos de recarga profesional.

Desmontando las tecnologías de carga rápida

Para acertar con la elección de un cargador de carga rápida, lo primero es entender qué los diferencia y cómo impacta eso en el rendimiento. No todos los cargadores son iguales, y conocer sus características te permitirá conectar la tecnología con lo que tu negocio de verdad necesita.

Primer plano de tres cables de carga para vehículos eléctricos en el suelo, con un coche eléctrico difuminado al fondo.

La diferencia fundamental está en el tipo de corriente. La corriente alterna (AC) es la que tienes en cualquier enchufe de casa. Con ella, es el propio coche el que tiene que convertir la energía para almacenarla en la batería, un proceso que limita la velocidad de carga. Es una carga lenta.

En cambio, la corriente continua (DC) es la base de la verdadera "carga rápida". Aquí, el cargador realiza la conversión de energía fuera del vehículo y la inyecta directamente en la batería a una velocidad mucho mayor, reduciendo drásticamente los tiempos de espera.

Los diferentes conectores y niveles de potencia

Además del tipo de corriente, hay que hablar de los conectores. En Europa, el estándar que se ha impuesto con claridad es el CCS2 (Combined Charging System). Prácticamente todos los coches eléctricos nuevos lo traen de serie. Aunque todavía puedes encontrar el conector CHAdeMO en modelos asiáticos más antiguos, apostar por CCS2 en 2026 es ir sobre seguro.

La potencia, que se mide en kilovatios (kW), define la velocidad final. El abanico es enorme:

  • 50-60 kW: Ideales para parkings, supermercados o centros comerciales, donde los clientes suelen estar entre 30 y 60 minutos. Ofrecen un gran equilibrio entre velocidad de carga y coste de instalación.
  • 150-180 kW: El punto óptimo para hoteles en ruta o estaciones de servicio. Permiten recargas sustanciales (del 20% al 80%) en unos 20-30 minutos, el tiempo justo para un café o el check-in.
  • Más de 300 kW (Ultrarrápidos): Diseñados para flotas logísticas o electrolineras de alta rotación, donde cada minuto cuenta. Son capaces de añadir cientos de kilómetros de autonomía en menos de 15 minutos.

El despliegue de estos equipos de alta potencia es una tendencia clara, ya que son vitales para viajes largos y flotas profesionales. Para entender mejor la magnitud del crecimiento, puedes explorar más datos sobre la infraestructura de recarga en España.

Para que te hagas una idea más clara, esta tabla compara las distintas opciones.

Comparativa de tecnologías de carga rápida

Esta tabla resume las principales características de los diferentes niveles de potencia en cargadores de carga rápida, ayudando a los negocios a visualizar qué opción se ajusta mejor a sus necesidades operativas y de cliente.

Nivel de Potencia Tiempo de Carga Estimado (20-80%) Caso de Uso Ideal Tipo de Conector Principal (Europa)
50-60 kW 30-60 minutos Parkings públicos, supermercados, centros comerciales CCS2
150-180 kW 20-30 minutos Hoteles en ruta, estaciones de servicio, restaurantes CCS2
Más de 300 kW 10-15 minutos Electrolineras de alta rotación, flotas logísticas CCS2

Como ves, no se trata de ir siempre a por el más potente, sino de elegir con inteligencia.

¿Qué tecnología se adapta mejor a tu caso?

Elegir un cargador basándose solo en la potencia máxima es un error costoso. Un ejemplo real: una empresa instaló un cargador ultrarrápido en su aparcamiento de oficinas, donde los empleados dejaban el coche 8 horas. El cargador apenas se usaba, ya que una solución de carga semi-rápida, mucho más económica, habría sido suficiente.

La clave está en entender el comportamiento de tus usuarios. ¿Necesitan una carga completa en minutos o les basta con una recarga parcial mientras realizan otra actividad? La respuesta a esa pregunta te dirá qué tecnología necesitas.

Aquí es donde entra en juego un integrador especializado. No solo te ayudamos a elegir el equipo correcto, sino que analizamos tu modelo de negocio para asegurar que la solución sea rentable y pueda crecer contigo. Esto va desde evaluar la capacidad de tu red eléctrica y las necesidades de gestión hasta diseñar una infraestructura preparada para el futuro.

Cómo elegir el cargador de carga rápida ideal para tu negocio

Seleccionar el cargador de carga rápida perfecto es una decisión estratégica. Debe tener en cuenta a quién vas a dar servicio, qué capacidad eléctrica tienes y, sobre todo, cómo imaginas tu negocio en el futuro.

Lanzarse a invertir sin un análisis previo es un error de manual. Imagina un hotel de lujo en una zona de oficinas que instala un cargador ultrarrápido de 350 kW. La tecnología es impresionante, sí, pero sus clientes (ejecutivos que dejan el coche aparcado ocho horas) no la aprovecharán. Un cargador más modesto y económico habría cumplido la función perfectamente, liberando capital para otras mejoras.

Primero, analiza el comportamiento de tu usuario

El punto de partida es siempre el mismo: entender a fondo a quién te diriges. Cada escenario pide una solución diferente.

Ponte en la piel de estos perfiles:

  • El viajero de paso: Es el cliente típico de un hotel de carretera o una estación de servicio. Su prioridad es la velocidad para continuar su viaje. Para ellos, un cargador de 150 kW o más es la opción ideal, ya que puede ofrecer una carga significativa en 20-30 minutos.

  • El cliente de oportunidad: Es la persona que va a un centro comercial, a un supermercado o a un parking en el centro de la ciudad. Su estancia suele durar entre 30 y 90 minutos. Un cargador de 50 a 60 kW es perfecto. Le proporciona una carga útil mientras hace sus compras, mejorando su experiencia sin una inversión desproporcionada.

  • El empleado o la flota de vehículos: Estos usuarios son predecibles. Un empleado deja su coche en el parking de la empresa durante toda la jornada. Aquí, la velocidad punta no es el factor decisivo, sino la carga planificada e inteligente. A menudo, cargadores de menor potencia, bien gestionados con un software, resultan mucho más eficientes y rentables.

No subestimes los factores técnicos y la durabilidad del equipo

Una vez tienes claro el perfil de usuario, toca mirar las especificaciones del cargador. Es una inversión a largo plazo que debe ser fiable, robusta y, si es posible, escalable.

Un concepto clave que a menudo se pasa por alto es la modularidad. Un cargador modular te permite empezar con una potencia concreta, por ejemplo 100 kW, y añadir más módulos en el futuro para subir a 150 kW o 200 kW a medida que la demanda de tus clientes crezca. Esto protege tu inversión inicial y te da flexibilidad para adaptarte al mercado.

Otro aspecto fundamental es la robustez. Un cargador a la intemperie necesita un alto índice de protección (IP) y resistencia a impactos (IK) para soportar lluvia, sol y posibles golpes. Por supuesto, también es vital saber qué tipo de conector usan los vehículos en tu zona; puedes profundizar en este tema en nuestro artículo sobre los tipos de conectores de vehículos eléctricos.

Criterios de selección según tu sector

Para aterrizar estas ideas, veamos qué es prioritario en cada modelo de negocio:

  • Hoteles y restaurantes: Aquí, la experiencia del cliente lo es todo. Busca cargadores fáciles de usar: llegar, enchufar y listo. La compatibilidad con pago por tarjeta de crédito o a través de apps de roaming es casi obligatoria. La integración con el sistema de gestión del hotel (PMS) te permite facturar la carga directamente a la habitación.

  • Parkings y centros comerciales: El objetivo es doble: monetización y alta rotación. Necesitas un sistema de gestión (CPMS) que te permita jugar con tarifas dinámicas, controlar todos los cargadores y asegurar que apareces en los mapas públicos para atraer a más conductores.

  • Flotas de empresa: La eficiencia operativa manda. La clave está en un software que permita el balanceo de carga dinámico para no sobrecargar la instalación eléctrica. También es crucial poder gestionar los usuarios con tarjetas RFID para saber quién carga y cuándo, y obtener informes detallados para analizar costes.

Al final, la elección correcta es un equilibrio entre potencia, software y tu modelo de negocio. Tomarte el tiempo para analizar estos factores es la mejor garantía para que tu inversión sea rentable.

El proceso de instalación de principio a fin

Instalar un cargador de carga rápida es un proyecto de ingeniería que exige una planificación milimétrica. Entender el proceso te ahorrará sorpresas, sobrecostes y acabar con una infraestructura que no da la talla.

El error más común es pensar que es tan fácil como comprar el cargador y conectarlo. La realidad se parece más a construir una pequeña subestación eléctrica. Por ejemplo, un cliente intentó instalar por su cuenta un cargador de 150 kW sin evaluar su potencia contratada. El resultado: cada vez que un coche se conectaba, saltaba el diferencial de todo el edificio, paralizando su negocio.

El recorrido: de la idea a la puesta en marcha

Un proyecto de carga rápida sigue una secuencia lógica y regulada. Saltarse pasos acaba en problemas.

Este esquema te da una idea de las fases clave para elegir un cargador, desde el análisis inicial hasta que te decides por el equipo que mejor encaja.

Proceso de selección para elegir un cargador, incluyendo análisis de necesidades, ubicación ideal y tipo.

Como ves, todo arranca con un buen análisis de lo que necesitas y termina con la elección del cargador perfecto para tu ubicación y tipo de clientes.

Si lo desglosamos, el proceso completo que gestionaría un integrador profesional sería así:

  1. Estudio de viabilidad eléctrica: Un ingeniero audita tu instalación para evaluar si tienes suficiente potencia contratada. Este es el paso clave para evitar el clásico "salto de plomos".

  2. Ingeniería y legalización del proyecto: Se redacta el proyecto técnico siguiendo la estricta normativa española ITC-BT-52. Este documento se presenta a los organismos competentes para que todo sea legal.

  3. Gestión con la distribuidora y obra civil: Si necesitas más potencia, se solicita un aumento a la compañía eléctrica, un trámite que puede llevar meses. Mientras, se prepara la base de hormigón y las zanjas para el cableado.

  4. Montaje eléctrico y conexión: Los técnicos instalan el cargador, lo conectan al cuadro eléctrico y realizan todas las pruebas de seguridad. Esta fase solo pueden realizarla instaladores autorizados.

  5. Puesta en marcha y configuración del software: Se enciende el cargador y se conecta al software de gestión (CPMS). Aquí se configuran las tarifas, los accesos y se integra con plataformas de roaming para que aparezca en los mapas de conductores.

Por qué una instalación profesional lo es todo

Una instalación mal hecha puede convertir una inversión interesante en un quebradero de cabeza. A 2025, un alarmante 25% de los puntos de recarga públicos en España están fuera de servicio por averías o problemas burocráticos.

Este dato es demoledor. Demuestra que no basta con instalar; hay que asegurarse de que la infraestructura funcione día tras día. La combinación de una instalación experta y una gestión por software es lo único que garantiza que tu inversión sea útil y fiable desde el primer momento.

Confiar en un integrador como EVenergia significa delegar toda esta complejidad. Nos encargamos de cada fase, desde el análisis inicial hasta la gestión del día a día, para entregarte una solución "llave en mano" sin riesgos. Si quieres profundizar, te recomendamos nuestro artículo sobre la instalación de un punto de recarga para coche eléctrico.

El software de gestión: el cerebro de tu infraestructura de carga

Si un cargador de carga rápida es el músculo, el software de gestión (CPMS o Charging Point Management System) es el cerebro que lo dirige todo. Sin él, tu cargador es solo una caja metálica incapaz de cobrar, de repartir la energía de forma inteligente o de aparecer en los mapas de los conductores.

Este software convierte una instalación eléctrica en una infraestructura de carga inteligente y rentable. Permite que el gestor de un hotel, un parking o una flota tenga el control total desde una única pantalla, sin necesidad de ser un experto técnico.

La clave está en los protocolos de comunicación

Para que un cargador y el software se entiendan, necesitan hablar el mismo idioma. Aquí es donde entran en juego dos estándares clave:

  • OCPP (Open Charge Point Protocol): Es el "lenguaje universal" que permite que un cargador de cualquier marca se comunique con el software de gestión que tú elijas. Esto te da libertad total: si no estás contento con tu proveedor de software, puedes cambiarlo sin tener que arrancar los cargadores de la pared. Sin OCPP, estarías atado de por vida a un único fabricante.

  • OCPI (Open Charge Point Interface): Este es el "pasaporte" que conecta tu estación de carga con otras redes y aplicaciones de roaming (como Electromaps o Chargemap). Gracias a esto, cualquier conductor que use estas apps podrá encontrar tu cargador, activarlo y pagar desde su móvil, multiplicando tu visibilidad y tus ingresos.

¿Qué puedes hacer exactamente con un buen CPMS?

La verdadera magia del software está en las herramientas que te da para operar y monetizar tu inversión. Con él, dejas de tener un simple "enchufe" y pasas a gestionar un centro de negocio.

El CPMS te da el poder de decidir quién carga, cuándo carga, a qué precio y cómo lo paga. Es el panel de control que transforma un coste de instalación en una fuente de ingresos activa y en una herramienta para fidelizar clientes.

Un buen software de gestión no es un lujo, es una necesidad. A continuación, te presento algunas de las funcionalidades clave que marcan la diferencia entre una instalación mediocre y una de éxito.


Funcionalidades clave de un software de gestión (CPMS)
Esta tabla destaca las funciones esenciales que un Sistema de Gestión de Puntos de Carga (CPMS) debe ofrecer para operar y monetizar eficazmente una infraestructura de carga rápida.

Funcionalidad Para qué sirve en palabras sencillas Beneficio directo para tu negocio
Gestión de usuarios y accesos Decides quién puede usar los cargadores y cómo. Puedes dar acceso gratis a clientes VIP, restringir el uso a empleados con tarjetas RFID o abrirlo al público general con pago por tarjeta.
Fijación de tarifas dinámicas Pones el precio a la recarga de forma flexible. Cobras por kWh (lo más justo), por tiempo (para evitar que dejen el coche "aparcado") o programas tarifas más baratas en horas valle para atraer a más gente.
Balanceo dinámico de carga Reparte la potencia disponible de forma inteligente entre varios coches que cargan a la vez. Evita que "salten los plomos" y te ahorra tener que contratar más potencia a la compañía eléctrica, reduciendo tus costes fijos drásticamente.
Monitorización y mantenimiento remoto Ves en tiempo real, desde tu móvil u ordenador, si un cargador está libre, ocupado o averiado. Te permite solucionar hasta el 80% de las incidencias a distancia, sin llamar a un técnico, garantizando que tus cargadores estén siempre funcionando y generando ingresos.
Integración con apps de roaming Hace que tus cargadores aparezcan en mapas y apps que usan miles de conductores de vehículos eléctricos. Aumenta tu visibilidad y atrae a conductores que, de otra forma, nunca sabrían que existes. Más usuarios es igual a más facturación.

Estas herramientas te dan un control granular sobre toda la operación, permitiéndote adaptarte a cualquier situación.

  • Balanceo dinámico de la carga: Esta es una de las funciones estrella. El software reparte la potencia eléctrica disponible entre los coches conectados de forma inteligente y automática. En la práctica, esto te ahorra miles de euros en la factura de la luz al no tener que contratar más potencia. Si quieres profundizar, hemos preparado una guía completa sobre cómo funciona el balanceo de cargas.

En resumen, elegir un cargador de carga rápida con un software potente y abierto como OCPP es la única forma de garantizar que tu infraestructura será flexible, rentable y estará lista para crecer contigo y con las demandas del mercado de 2026 y más allá.

¿Cómo se rentabiliza un cargador de carga rápida?

Hablemos de dinero. Instalar un cargador de carga rápida es una decisión de negocio, y como toda buena decisión, tiene que ser rentable. Para saber si es viable para ti, primero hay que tener claro de qué se compone la inversión total, porque va mucho más allá del precio del equipo.

La inversión inicial tiene varias patas importantes:

  • El coste del hardware: Es el propio cargador. El precio aquí puede variar una barbaridad dependiendo de la potencia y la marca que elijas.
  • La instalación: Aquí entra el trabajo de ingeniería previo, la obra civil (que puede incluir hacer zanjas y una base de hormigón) y todo el montaje eléctrico.
  • Software y mantenimiento: Necesitarás una licencia del CPMS para gestionar las recargas y un contrato de mantenimiento que te asegure que todo funcionará como un reloj.

Tres formas de hacer que tu inversión dé frutos

Ahora viene lo interesante: ¿cómo convertimos ese gasto en una fuente de ingresos o de ahorro? La rentabilidad no es una fórmula mágica; depende totalmente de tu modelo de negocio.

1. Ingresos directos: abriendo el cargador al público

Este es el camino más directo. Instalas el cargador, lo abres a cualquier conductor de vehículo eléctrico y fijas un precio por cada kWh que vendes.

Pongamos un ejemplo: si a ti la electricidad te cuesta 0,15 €/kWh y vendes la recarga a 0,45 €/kWh, te queda un margen bruto de 0,30 € por cada kWh. Después de impuestos y alguna comisión, te quedarán unos 0,20 €. La clave del éxito aquí es la ubicación. Un cargador en una zona con mucho tráfico de coches eléctricos puede generar un flujo de ingresos muy constante.

2. Ahorro de costes: la opción para flotas de empresa

Si tu empresa tiene una flota de vehículos, el retorno de la inversión (ROI) no viene de vender energía a otros, sino de lo que dejas de gastar en gasolina o diésel. Llenar el "depósito" con electricidad puede salirte hasta un 70% más barato.

Piénsalo: si una de tus furgonetas de reparto se gasta 3.000 € al año en gasóleo, al pasarse a eléctrico ese coste podría bajar a menos de 1.000 €. Eso son 2.000 € de ahorro al año… por cada vehículo. Ahora multiplica eso por el tamaño de tu flota y verás cómo los números cuadran rápido.

3. Valor añadido: el cargador como imán de clientes

Para negocios como hoteles, restaurantes o centros comerciales, el cargador es una herramienta de marketing potentísima. No solo atrae a clientes que, por lo general, tienen un poder adquisitivo más alto, sino que además alarga el tiempo que pasan en tu establecimiento. Y a más tiempo, más gasto.

Un conductor que para 30 minutos a cargar su coche es un cliente que, mientras espera, se toma un café, hace una compra imprevista o decide quedarse a comer. Aquí el ROI es más difícil de medir directamente, pero es enorme: se refleja en un aumento de la facturación general de tu negocio.

Un cálculo de ROI para que te hagas una idea

Imagina un parking que decide instalar un cargador de 50 kW. La inversión total, entre el equipo y la obra, suma 20.000 €.

Si ese cargador se usa una media de 5 veces al día y cada coche carga unos 30 kWh, estamos hablando de que se venden 150 kWh diarios. Con un margen neto de 0,20 €/kWh, el beneficio diario es de 30 €. Esto, al cabo del año, son más de 10.000 €.

En este escenario sencillo, la inversión se recuperaría en menos de dos años. Y eso sin contar con las ayudas del Plan MOVES, que pueden reducir el coste inicial hasta en un 60%.

Para tener claro qué números se aplican a tu caso concreto, el primer paso es muy sencillo. Pide un estudio de viabilidad a nuestros especialistas en infraestructura de carga gestionada y descubre lo que una propuesta a medida puede hacer por tu negocio.

Dudas habituales sobre la carga rápida

Hemos recopilado las preguntas que más nos hacen nuestros clientes para darte respuestas claras y directas. Así podrás decidir con toda la información en la mano.

¿Cuánta potencia eléctrica necesito para un cargador rápido?

Esta es la pregunta del millón. La respuesta corta es que depende del cargador que elijas y del consumo que ya tengas. Por ejemplo, un equipo de 50 kW va a necesitar, como mínimo, esa misma potencia disponible en tu instalación.

Para saber si tu contrato actual es suficiente, es imprescindible un estudio técnico previo. Un ingeniero revisará tus facturas, medirá los consumos y analizará la capacidad de tu cuadro eléctrico para darte un diagnóstico preciso.

A partir de ahí, las soluciones pueden ser:

  • Balanceo dinámico de carga: Un sistema inteligente que reparte la energía disponible entre los cargadores y el resto del edificio para no sobrepasar nunca la potencia contratada.
  • Ampliación de potencia: Si el margen es muy justo, se puede solicitar a la distribuidora un aumento de la potencia contratada.
  • Nuevo punto de suministro: En instalaciones muy grandes, a veces la mejor opción es solicitar un nuevo contador dedicado exclusivamente a los cargadores.

¿Qué normativa se aplica a un punto de recarga de acceso público?

La instalación de un punto de recarga es un proyecto de ingeniería eléctrica serio y, como tal, está regulado. La normativa principal es la ITC-BT-52 del Reglamento Electrotécnico, que dicta cómo debe ser la instalación a nivel técnico y de seguridad.

Además, al ser de acceso público, tienes que inscribirlo en un registro oficial, que en España gestiona el MITECO (Ministerio para la Transición Ecológica). Este organismo se encarga de que la red de recarga nacional sea visible y accesible para todos los usuarios. Un buen integrador se encarga de todo el papeleo, desde el proyecto técnico hasta la inscripción final. Ten en cuenta que la normativa es algo vivo. De hecho, a partir de 2025 entran en vigor nuevas exigencias sobre etiquetado energético y accesibilidad.

¿Puedo decidir quién usa mis cargadores y cómo me pagan?

Por supuesto. El control total lo tienes tú a través de un software de gestión de carga (CPMS). Piensa en él como el cerebro de tu estación de recarga.

Con un buen CPMS, tú pones las reglas del juego: decides quién carga, a qué precio y en qué horario.

Puedes configurar distintos escenarios:

  • Acceso privado: Solo para tus empleados o clientes autorizados, usando tarjetas RFID personales.
  • Acceso público: Abierto a cualquier conductor, que pagará cómodamente a través de una app móvil con su tarjeta de crédito.
  • Modelo mixto: Quizás quieras ofrecer recargas gratuitas a los clientes de tu hotel, pero cobrar una tarifa estándar al resto de usuarios.

Todo esto se gestiona desde un panel online muy sencillo, desde donde también puedes consultar estadísticas, ver el estado de los cargadores en tiempo real y recibir alertas si hay cualquier incidencia.


¿Quieres ver cómo aplicaría todo esto a tu negocio? Habla con un especialista en infraestructura de recarga de EVenergia para obtener una propuesta a medida.